Ojo por ojo

Terror en el Metro

En resumen, qué bonito es el PRI, qué perfecto es el PRI, regresemos todos de tiempo completo al PRI. ¡Hasta el Metro era mejor cuando lo manejaba el PRI! ¡Qué vergüenza!

Aunque usted no viva en la Ciudad de México, esto le interesa, porque tiene que ver con manipulación, con odio y con muchas cosas peores.

Por supuesto, me refiero a todo lo que se está diciendo alrededor de la Línea 12 del Metro, la famosa Línea Dorada del Distrito Federal.

Todos lo sabemos y algunos hasta lo padecemos. Hubo problemas técnicos, la mayoría de las estaciones se cerraron y aquello se va a tener que corregir.

La bronca es que miles de personas se van a quedar sin Metro durante meses.

¿Cuál es la nota? No, no es el Metro, curiosamente son Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrard.

Mancera porque, se supone, protege a Ebrard y Marcelo porque, como lo han dicho sus adversarios, es un “mediocre”.

Perdón, ¿pero y el Metro? ¿Y la gente? ¿Y el transporte público?

Ah, no, eso no importa, lo que importa es aprovechar el caos para acabar con las carreras de algunos de los más grandes personajes de las izquierdas mexicanas (en un momento crucial) y, de paso, desprestigiar todo lo que tenga que ver con el PRD.

Y lo más triste es que los que más han hecho ruido en esta historia han sido los panistas, famosos por generar algunas de las peores catástrofes a nivel obra pública de todos los tiempos como su famoso numerito de La estela de luz.

Yo no sé si son ciegos, si los están obligando a morderse la lengua o qué, pero atrás de esto hay tantos intereses, todos tan negativos, que lo que más le valdría a nuestra clase política sería cerrar la boca y resolver.

Aquí lo que importa es la gente, su seguridad, su bienestar, que pueda llegar a su destino, que viajar en Metro no represente una amenaza para su bolsillo, no a quién le vamos a cargar el muerto.

Me parece despreciable mucho (no todo) de lo que se ha estado diciendo en medios tradicionales, porque esto jamás fue una nota de transporte público, siempre fue un pretexto para hacer daño, una cacería de brujas.

Y es que aquí, como en pocos conflictos, se juntaron algunos de los peores enemigos, tanto del sistema político como del empresarial. Desde los gobiernos de izquierda hasta la constructora de Carlos Slim.

¿Sí se acuerda de cómo fue que dio la noticia la primera vez? “Se descarrila el Metro de la Ciudad de México”.

Quienes vimos el descarrilamiento de la Línea 2 en los años 70 imaginamos cientos de cadáveres mutilados y regados por las vías, fuego, explosiones, lo peor.

Y no era así. Luego todo el mundo resultó ingeniero, todos sabían que esto iba a suceder. ¿Entonces por qué se callaron el día de la inauguración? ¡¿Por qué?!

¿Sí se da cuenta? Algo pasa en este sexenio que todo lo malo del mundo comienza y acaba con el Metro capitalino.

Acuérdese, veníamos de los horrores del #posmesalto y de una campaña de desprestigio muy insistente. ¿A usted no le llama la atención?

Mire, yo, toda mi vida, me la pasé escuchando que el Metro del Distrito Federal era el mejor, el más fácil de abordar, el más claro, el más barato y hasta el que tenía la señalización más hermosa del mundo.

Ahora resulta que no, que es una desgracia, que es feo, sucio, que está lleno de vendedores, de prostitución y hasta de asesinos. ¡Que lo cierren! ¡Que lo tiren! ¡Al diablo con él!

¿No será que en el fondo la idea es partir de algo tan popular para convencer a la ciudadanía de que los gobiernos de oposición son lo peor que nos ha pasado?

Y lo digo así, gobiernos de oposición, porque casualmente, en los últimos meses, también nos la hemos pasado escuchando horrores de las obras del PAN.

Por eso me da coraje que ellos quieran ser los primeros en lucirse con esta historia del Metro.

Los medios tradicionales los han quemado hasta por instalaciones que a todas luces eran más que necesarias, como lo que se hizo en la Cineteca Nacional y lo que todavía se levanta en los Estudios Churubusco.

Qué casualidad que los únicos que invierten en obra pública y que nunca fallan son los del PRI.

No importa si les va como en feria como con la Autopista del Sol, ahí nunca hay escándalo, ahí nunca hay funcionarios contra la pared, ahí todo se olvida.

En resumen, qué bonito es el PRI, qué perfecto es el PRI, regresemos todos de tiempo completo al PRI. ¡Hasta el metro era mejor cuando lo manejaba el PRI!

¿Eso es lo que quieren los medios que se diga para que estemos contentos? No, pues qué vergüenza.

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