Ojo por ojo

Sonríe, te están grabando "Los caballeros templarios"

De todos los horrores de los que usted y yo nos hemos estado enterando a través de las noticias en los últimos días hay una situación que me brinca.

¿Por qué? Porque manda un contradiscurso en relación a todo lo que está manejando el gobierno, porque es inteligente, emocional y desesperanzador.

Por supuesto me refiero a dos videos, al de Rodrigo Vallejo Mora, hijo del ex gobernador de Michoacán Fausto Vallejo, con Servando Gómez Martínez, La Tuta, líder máximo de Los caballeros templarios.

Y al de Salma Karrum, alcaldesa de Pátzcuaro, Michoacán, con un presunto jefe de plaza también de Los caballeros templarios.

A mí, lo que me impresiona es el manejo mediático que se les ha estado dando a esas imágenes y la interpretación emocional.

Salvo honrosas excepciones, casi todo el mundo se ha dedicado a despedazar a Rodrigo Vallejo y a Salma Karrum porque, al parecer, se llevan de piquete en el ombligo con Los caballeros templarios.

Como usted sabe, a don Rodrigo le ha ido como en feria por parentesco con el ex gobernador de Michoacán y porque en su secuencia sale La Tuta.

Doña Salma no canta mal las rancheras. Hasta la han cuestionado por no renunciar a su cargo.

Obviamente quien filtró este video sabía que todo esto iba a suceder. Esta clase de escenas son un manjar para la opinión pública.

¿O qué, acaso usted iba a decir: “Mira, qué buena onda el Rodrigo echándose su cerveza con La Tuta” o “pobrecita mi Salma, está sufriendo mucho; ojalá que Los templarios la consuelen”? ¡Por supuesto que no!

Yo lo que quisiera saber es por qué casi nadie ha calificado estos materiales como lo que son, como videoescándalos, y por qué no se ha hecho un análisis de ellos en términos menos pasionales.

Un videoescándalo es un material que lleva dedicatoria. ¿Por qué aquí tendría que ser diferente? Al contrario, tendría que ser peor.

En otros videoescándalos era obvio que las grabaciones se habían realizado a escondidas, a través de cámaras ocultas.

Los videos de Los caballeros templarios están grabados o con cámaras o con celulares muy claramente identificables, tanto por las personas que están siendo grabadas como por los personajes que las están operando.

Si usted observa con detenimiento el clip de Rodrigo Vallejo, es obvio que el señor se está dando cuenta de que lo están grabando. No hubo el más mínimo pudor por parte del camarógrafo.

¿Por qué don Rodrigo no dijo nada? ¿Le dio miedo protestar, estaba siendo amenazado o es costumbre que Los caballeros templarios graben a sus visitas?

Él sabía de la existencia de esa cinta y sabía que en cualquier momento se podía poner en circulación. ¿Por qué estuvo de acuerdo? ¿Por qué se comportó como se comportó ante las cámaras?

¿Y qué me dice del video de Salma Karrum? Ahí no solo la cámara estaba perfectamente bien colocada, sino que el señor con el que doña Salma está platicando se comporta como si la estuviera entrevistando.

Si usted escucha con cuidado sus palabras, va a detectar que llevan una estructura periodística, que de lo que se trata es de obligar a la señora a que haga determinadas declaraciones.

Y ella no solo responde, sino que se comporta como actriz de telenovelas. Toma de las manos a su entrevistador y se rinde ante él como si fuera el papa Francisco.

Le habla con miedo, como si fuera Dios, como si le quisiera hacer una reclamación y no pudiera decirle nada ante el pánico de que se pudiera enojar y quitarle la vida.

¿Por qué doña Salma hizo eso delante de una lente y un micrófono?

No hay manera de decir que no se estaba dando cuenta de que la estaban grabando. ¿Por qué aceptó? ¿Por qué, en su calidad de gobernante?

El mensaje, tanto en el video del hijo de Fausto Vallejo como en el de la alcaldesa de Pátzcuaro, es claro: Los caballeros templarios mandan y pueden hacer lo que quieran con quien quieran.

¿Ahora entiende cuando le digo que esto manda un contradiscurso en relación a todo lo que está manejando el gobierno?

¿Ahora entiende cuando le digo que esto es inteligente, emocional y desesperanzador?

Ya no solo se trata de asesinatos, robos y secuestros. Ahora se trata de grabaciones que, como van sin sangre, sí se pueden transmitir.

Ahora se trata de ejercer un poder justo desde donde solo los más grandes han llegado, desde el corazón de los medios de comunicación. ¡Qué miedo!, ¿no?

¡atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com