Ojo por ojo

Prohibido beber en Semana Santa

¿Qué nos está diciendo el gobierno de Miguel Ángel Mancera con esta decisión?: “No puedo con el paquete. Tengo que comenzar a prohibir para mantener el control”. Cuando los gobiernos se ponen en ese plan ¡es autoritarismo puro!

Hay una pregunta que muchas personas nos estamos haciendo: ¿Qué está pasando con el gobierno de la Ciudad de México?

Y la hacemos así, de frente, porque no es normal que ocurran cosas tan penosas como lo de la famosa ley seca, que se ha estado discutiendo y modificando en los últimos días.

Por si usted vive en algún otro rincón del país o no estaba enterado, resulta que a las queridísimas autoridades de la capital de todos los mexicanos se les ocurrió una idea “magnífica”.

¿Cuál? Proteger la vida de los habitantes de esta ciudad y de sus visitantes prohibiendo la venta de bebidas alcohólicas durante la Semana Santa.

No sé si usted, ante todo el horror de estímulos periodísticos que hay en el ambiente, alcance a percibir la seriedad de esto, pero es terrible.

Primero, por el mensaje que manda dentro y fuera del Distrito Federal. Segundo, por sus implicaciones. Y, tercero, por su pésimo diseño.

Comencemos por la parte del mensaje. ¿Qué nos está diciendo el gobierno de Miguel Ángel Mancera con esta decisión?

Algo tan delicado como: “No puedo con el paquete. Tengo que comenzar a prohibir para mantener el control”. Y usted sabe, mejor que nadie, lo que pasa cuando los gobiernos se ponen en ese plan ¡es autoritarismo puro!

¿Qué sigue? ¿Prohibir las patinetas como en Aguascalientes? ¿Castigar a las mujeres por usar minifalda? ¿Perseguir a los hombres tatuados? ¿Cancelar las bodas entre personas del mismo sexo?

¿A qué me refiero con la parte de las implicaciones de esta ley seca que le mencionaba hace rato?

A una larga lista de situaciones que han estado comentando en periódicos, programas de radio y de televisión.

Desde la manera como el gobierno capitalino percibe a sus ciudadanos hasta problemas económicos y turísticos pasando por debates sobre las libertades, el Alcoholímetro y otras cuestiones.

¡Es un escándalo! ¡Bueno, pues qué clase de idea tienen de nosotros las personas que nos gobiernan! ¿Que somos una partida de borrachos que va a incendiar la ciudad la noche del Viernes Santo o qué?

Imagínese que Guanajuato decidiera poner ley seca durante el Festival Internacional Cervantino. Imagínese que Acapulco decidiera poner ley seca la noche de Año Nuevo.

No y ni nos vayamos fuera del país. Esto es desesperante. Un error garrafal.

Ni caso tiene que le explique lo del pésimo diseño de esta ley. No va a aplicar igual para todo el Distrito Federal.

Hay delegaciones donde sí se va a ejercer y otras en las que no, y por si esto no fuera lo suficientemente enfurecedor, primero se dijo que iba a ser una ley seca contundente y luego que no, que por “copeo”.

¿Cómo es posible que en una delegación vaya a haber ley seca y en otra no? ¿Acaso hay chilangos de primera y chilangos de segunda? ¿Los chilangos de primera viven en un lado y los de segunda, en otro?

¿Qué le va a impedir a la gente de un lado cruzar la calle para tomarse un trago?

¿Cuántas copas va a poder tomar una persona sin representar un peligro para los demás? ¡¿Cuántas?!

Esto suena a “me da flojera hacer mi chamba, mejor que nadie tome alcohol y fin de la historia”.

Y si el gobierno de Mancera fue y le preguntó a cada delegado si quería o no ley seca y el resultado es esta broma, pues peor.

Hay situaciones y momentos donde se le puede pedir su participación a cada delegado por separado; para algo como esto, no. Es ridículo.

Y no, no lo digo porque sea un alcohólico insaciable, porque esté a favor de los borrachos o porque pretenda beber hasta perderme en estos días.

Lo digo porque esto es una burla, una falta de respeto, un acto de intolerancia, algo completamente incongruente con un gobierno tan, tan, pero tan de vanguardia que hasta pretende legalizar la mariguana.

¿Con qué cara quiere la autoridad capitalina tocar el tema de la mariguana si se niega a permitir que sus ciudadanos consuman alcohol en Semana Santa?

¿A poco en lugares como California y Colorado le ponen ley seca a sus ciudadanos en momentos de alto movimiento como en los días del Super Bowl?

Mejor dígannos la verdad. ¿Qué hay detrás de esto? ¿Es para que dejemos de hablar de la Línea 12 del Metro? ¿Es para acabar de desprestigiar a los gobiernos de izquierda?

Sea lo que sea, es algo que no debería estar pasando, que no deberíamos estar discutiendo. ¿O usted qué opina?

¡Atrévase a opinar!  alvarocueva@milenio.com