Ojo por ojo

Prohibido grabar

Momento, momento, lo de Presunto culpable todavía no termina y se podría convertir en una gran amenaza para todos los mexicanos.

Estamos ante una de las noticias más delicadas de los últimos años. No se me distraiga.

Como usted sabe, Presunto culpable es un documental que, a través del seguimiento de un caso muy concreto, puso en evidencia la mediocridad del sistema judicial mexicano.

No solo fue un cañonazo de audiencia, fue un guamazo en la opinión pública, un filme fundamental que movió cosas, que cambió cosas y que puso en su lugar a más de un funcionario.

Como supuestamente algunas de las personas que salieron en ese gran trabajo cinematográfico resultaron perjudicadas y fueron filmadas sin su voluntad, hubo una demanda.

La demanda no solo contribuyó a que el tema se siguiera discutiendo en muchos lugares, sino que era excesiva.

A sus pobres creadores les estaban exigiendo una cantidad de miles de millones de pesos de indemnización como para ahogarse de la risa.

No se necesita tener doctorado en leyes para detectar que atrás de esa historia había una cuestión política, como de castigo, como de venganza.

¡Venganza a algunas de las personas que más han peleado por la justicia nacional en los últimos años! ¿Así o más molesto?

El caso es que el 31 de enero circuló la noticia de que los responsables de esta cinta fueron absueltos con todas las de ley y, como era de esperarse, medio México lo celebró.

Felicitaciones por aquí, entrevistas por allá. Lo que nadie dijo fue la triste realidad de las cosas.

¿Qué? No, no es el indiscutible hecho de que la gente que metió la demanda puede apelar, meter amparos y hacer cualquier cantidad de estrategias para molestar a estos señores durante años.

No, la triste realidad de las cosas es que, dicho por las cabezas de Presunto culpable, a partir de este trancazo nuestros queridos diputados están trabajando en una ley para prohibir, definitivamente, que se puedan grabar los juicios penales en México.

Ni con cámaras de cine ni con cámaras de televisión ni con celulares ni con nada. Punto.

¿Sabe usted la catástrofe que es esto? Es un clarísimo atentado contra la libertad de expresión, una estrategia de lo más sucia para impedir que gente como el protagonista de Presunto culpable pueda exhibir su caso y pelear por la justicia. Es monstruoso.

Y, por supuesto, como todo el mundo está muy contento celebrando la absolución de los creadores de este documental, casi nadie se ha dado cuenta de esta irregularidad.

¿Resultado? Nuestros diputados nos la van a hacer y todo lo que se avanzó con Presunto culpable se va a ir a la basura.

Volveremos a los tiempos del oscurantismo, de los burócratas todopoderosos que, como se ve en la película, tienen como misión en la vida refundir en la cárcel a todo aquel que se les ponga enfrente.

Adiós transparencia, bienvenida la corrupción. ¿Cómo ve? ¿No va a hacer nada? ¿No va a protestar? ¿No le va a reclamar a los diputados?

Ojo, a lo mejor el próximo Presunto culpable podría ser usted, alguno de sus hijos o de sus nietos.

¡Y usted no va a poder demostrar jamás que los jueces actuaron de mala fe!

¡Usted no va a poder presentar ni imágenes ni sonidos que demuestren la incompetencia y la prepotencia de la autoridad! ¡Hasta lo podrían castigar por tratar de defenderse!

Por favor, yo sé que es muy divertido viborear a Miguel Ángel Macera por el lamentable espectáculo que dio al tratar de verse muy pueblo y aplicarse una vacuna frente a las cámaras de los medios de comunicación, pero que no le vean la cara.

Ésta es la nota. Éste es uno de los peligros más grandes que vamos a enfrentar como individuos, como sociedad y como medios de comunicación en los próximos días.

No más posibilidades de defendernos de malos procedimientos presentando grabaciones. No más posibilidades de compartir estos materiales con la opinión pública.

¡Adiós coberturas especiales! ¡Adiós periodismo libre!

¿Qué sigue? ¿El cierre del Canal del Congreso? ¿El cierre del Canal Judicial?

¿Ahora entiende cuando le digo que los de Presunto culpable todavía no termina?

Sí, es muy lindo lo de la absolución. ¡Felicidades! ¡Abrazo fuerte a estos héroes de la comunicación! La bronca es que, entre abrazo y abrazo, por otro lado, nos van a dar la puñalada. No lo permitamos.

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com