Ojo por ojo

Pésimas campañas

Salvo honrosas excepciones, la mayoría de los partidos está ocupando esos carísimos, poderosos e importantes espacios en radio y televisión para decir nada.

Así como no nos debemos acostumbrar ni a la violencia ni a la corrupción, no nos debemos acostumbrar a los spots de las campañas electorales.

Son una arbitrariedad, un error, algo que jamás debimos haber permitido que se manejara así.

¿Por qué? Porque gracias a eso nuestros partidos políticos están más preocupados porque a todos les den las mismas oportunidades en los medios de comunicación que por hacer su trabajo.

Lo siento, pero no es lo mismo el PAN que Encuentro Social, como no es lo mismo el PRI que el Partido Humanista.

Las cosas iguales a la fuerza jamás han funcionado y esto es una catástrofe tan grande que el resultado es un desprecio generalizado no hacia un partido o dos. ¡Hacia todos!

Además, si estos señores en verdad quieren ser tratados iguales, pues que se comporten a la altura, que utilicen el privilegio histórico y económico que el INE les está dando para decir cosas.

Salvo honrosas excepciones, la mayoría de nuestros partidos está ocupando esos carísimos, poderosos e importantes espacios en radio y televisión para decir nada, solo para cumplir con un requisito burocrático.

¡Y con tantas cosas que se pueden hacer ahora en términos de producción! ¡Es imperdonable!

Nuestros partidos, si quisieran, podrían ganarse nuestro corazón. ¡Pero parece que no quieren! ¡No les interesa!

Por lo mismo, hoy no le voy a anunciar el inicio de otro análisis partido por partido de los spots que tenemos al aire, solo que ahora aplicada a la nueva camada de anuncios que estamos padeciendo.

Eso me llevaría otras dos semanas y sería peor de deprimente que la revisión que me aventé a principios de este año.

Lo que quiero es invitarlo a que hagamos juntos una crítica a la lectura total de esta epidemia de mensajes.

Seamos honestos y, por un momento, olvidemos nuestras preferencias personales.

¿Qué es lo primero que llama la atención cuando vemos o escuchamos estos anuncios? ¿Qué?

Que a pesar de que estamos a nada de las elecciones, ninguno dice: vota.

¿Entonces cuál es el objetivo de estos videos? ¿Qué es lo que pretenden nuestros partidos políticos atascando nuestros medios si no es convencer a la gente de que vote por ellos? ¡Qué!

Es como si las elecciones se arreglaran en otra parte, como si las campañas no sirvieran para nada.

Esto es delicado porque ya no estamos hablando de una cuestión de democracia, sino de egos, de vanidad, de abuso de poder. El INE no se inventó para eso.

Si seguimos analizando en ese mismo sentido, nos podemos ir de espaldas porque, salvo casos muy específicos como el del Partido Verde, casi nadie está promoviendo a escala nacional lo que se tiene que promover en estas elecciones.

¿Qué? Diputaciones federales. ¿Y qué hacen los diputados federales? Un conjunto de acciones que tiene que ver con leyes, gestoría y vigilancia.

Los diputados no hacen obras, no mandaron a matar a nadie en 1968, no cantan, bailan ni cuentan chistes (al menos en público) y no son responsables de algo tan personal como nuestra felicidad.

¿Entonces para qué le hacen al cuento con tantos spots como si lo que se estuviera jugando fuera otra cosa? ¡Para qué!

Sí, en algunas partes se elegirán gobernadores y jefes delegacionales. ¡Perfecto! Pero para eso hay anuncios que se programan en medios locales.

El país no tiene la culpa, no tiene por qué tragarse lo que no le corresponde. Eso es no saber hacer las cosas. Eso es jugar chueco con las campañas electorales. ¿O usted qué opina?

¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com