Ojo por ojo

'Patricia', la televisión y otras desgracias

El juego se llama "tiene que estar mal y si no, es un complot", y me da miedo.

¿Por qué? Porque ni a usted ni al país ni al mundo ni a mí nos conviene.

¿De qué le estoy hablando? De un fenómeno social que ha estado últimamente.

Lo acabamos de vivir con el huracán Patricia, yo lo vivo con la industria de la televisión y seguramente a usted también le toca en su contexto.

De repente viene alguien y nos dice que algo malo va a pasar.

Nosotros, con el simple hecho de escuchar la palabra malo, nos excitamos.

En la era del espectáculo y en los tiempos de las redes sociales, pocos manjares pueden ser más suculentos que lo negativo.

Las personas que no se van a divertir haciendo memes aprovecharán para organizar cadenas de oración, para culpar a sus políticos favoritos o para llevar agua a sus molinos, para regodearse en el sensacionalismo, en la amargura.

No es porque el ser humano se haya convertido en un monstruo.

Es porque lo negativo, en espectáculos, se traduce como conflicto y los conflictos son el motor de cualquier construcción dramática, como la de los videojuegos, Twitter, Facebook, YouTube y sucursales anexas.

¿Qué pasó cuando se anunció Patricia? Exactamente esto. Todo el mundo tuvo algo que decir y como el huracán venía con la promesa de ser poco menos que un apocalipsis digno de la más cara película de Hollywood, peor.

¿Qué me dice de los cambios en la industria de la televisión?

Nos dicen que cambiaron a los directores de los canales Once y 22, al director de Televisa Deportes, que Grupo Imagen cerró su canal CadenaTres, que Azteca canceló un montón de programas y que Televisa tiene problemas con Big Brother.

¿Y qué hacemos? Nos emocionamos atacando y destruyendo empresas, carreras, vidas. Todo lo que encontramos a nuestro paso.

¡Claro! Ahora resulta que nadie sabe lo que está haciendo excepto nosotros, que nuestras televisoras son una desgracia y que el que no es corrupto es ratero, estúpido o novato.

¿Qué pasó cuando Patricia no borró a México de la faz de la Tierra?

Obviamente fue culpa del gobierno, de ese gobierno al que mucha gente goza desprestigiando porque, en teoría, está lleno de gente tonta.

Bueno, ese gobierno súbitamente se convirtió en una instancia de una inteligencia suprema capaz de manipular hasta a la mismísima NASA para engañar al pobre pueblo de México.

¡Pues en qué quedamos! ¿El gobierno es tonto o no lo es? ¿El pueblo de México es pobre porque todo el tiempo lo están engañando o porque ha encontrado en el "engaño" una excusa perfecta para mantenerse en una zona de confort y no hacer nada en términos sociales?

Lo mismo pasa con la televisión. Las direcciones de los canales Once, 22, Televisa Deportes y las decisiones que se han estado tomando tanto en Grupo Imagen como en Azteca y Televisa no están mal.

Todo se está reacomodando. ¿No se supone que eso era lo que queríamos? ¿No se supone que por eso criticamos la televisión?

¡Entonces por qué nos quejamos cuando las cosas se mueven!

Me queda claro que todos nos estamos divirtiendo mucho en la era del espectáculo, en estos tiempos de redes sociales.

Pero creo que nunca debemos olvidar que no es lo mismo la realidad que la fantasía y que si no paramos de jugar, terminaremos perdidos en un pasón virtual.

Y, lo peor de todo, acabaremos perjudicando eso que tanto amamos. Tal y como ocurre con los adictos que terminan perdidos en el pasón. ¿O usted qué opina? 


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