Ojo por ojo

'Master of Sex'

Magistral, prodigiosa, indispensable, así es Masters of Sex, una obra maestra de serie de televisión que desde hace tres semanas se transmite todos los lunes a las 21:00 horas por HBO con repeticiones (y versión HD) en diferentes puntos de la semana.

¿Por qué se lo estoy escribiendo hasta ahora? Porque a pesar de que me enloqueció desde su primer capítulo, quise esperar un poco para ver si era de verdad, para ver si se sostenía.

Masters of Sex no solo se ha sostenido, ha crecido desde que se estrenó y promete convertirse en uno de los títulos más importantes del año, en la candidata perfecta a llevarse el Emmy en 2014.

¿Qué es? La versión para serie de televisión de la historia real de la primera pareja de médicos que se dedicó a investigar la sexualidad humana en Estados Unidos entre los años 50 y 60.

¿Cómo? ¿Qué tiene esto de atractivo? ¿Qué tiene de emocionante? ¡Todo!

A lo mejor usted jamás lo había pensado, pero imagínese lo que fue, para ese señor y para esa señora, pedirle a la gente como usted y como yo, a que tuviera relaciones sexuales con cualquier cantidad de aparatos y de personas desconocidas, en aquella época, para estudiar lo que pasaba en su cuerpo.

Visualice, por favor, sus caras, las caras de sus parejas y el entorno, lo que sucedía con la vida privada de estos científicos, lo que decían sus compañeros en el hospital, lo que decían sus rivales en la universidad.

¿Ahora entiende? Es una historia magnífica porque, además de que está sustentada en hechos y en personajes reales, lo tiene todo: amor, odio, vida, muerte, risa, llanto, denuncia, reflexión, sexo, pudor, valores, morbo, esperanza.

A esto súmele, desde la perspectiva de los contenidos, todo lo que sucedía alrededor de la sexualidad humana en aquellos tiempos.

Desde los métodos anticonceptivos que existían y no existían, hasta lo que pasaban las mujeres para cumplir con lo que se suponía era su única meta en la vida: tener hijos.

¿Qué pasaba cuando las señoras no podían concebir? ¿Qué pasaba cuando, más allá de los embarazos, ellas lo único que querían era experimentar placer? ¡No se podía!

¿Orgasmo? ¡Qué era eso! ¿Lesbianismo? ¡A quién se le ocurre! ¡Por favor! Tú a lo tuyo: embarázate y goza mientras tu marido, para satisfacerse, hace lo que se tenía que hacer en aquellos años: acudir con las especialistas, acudir con las prostitutas.

No sabe usted la cantidad de subtramas que van apareciendo a lo largo de cada uno de los episodios de esta serie de la casa Showtime (Dexter).

Todas van de lo sorprendente a lo entrañable, de lo hermoso a lo terrible, y de los conflictos éticos más espeluznantes a las inevitables consecuencias de lo que pasa cuando uno trabaja entre tanto amor y tanta lujuria.

¿Y sabe qué es lo que más me duele? Que en algunos contextos, como el mexicano, hemos avanzado muy poco en relación a nuestra sexualidad.

Uno ve Masters of Sex y en lugar de sentir que está viendo un divertimento superado por el tiempo y el espacio, siente que está viendo la realidad del México de hoy o, al menos, la realidad de una parte muy importante y significativa de este país.

Por eso todos los mexicanos deberíamos ver este trabajo. Nos pondría a pensar, nos haría mucho bien y pondría en la mesa cuestiones que urge que debatamos.

¿Como cuáles? Como la importancia de que en los hospitales traten igual a las mujeres independientemente de su origen étnico o económico, como la importancia de tener una vida sexual sana y plena.

Bueno, a todo esto que le acabo de mencionar, que es bastante apasionante, súmele un trabajo de recreación histórica que no le pide nada a títulos como Mad Men y Magic City.

Usted pone Masters of Sex y haga de cuenta que viaja en el tiempo. Todo es creíble: los escenarios, los muebles, la ropa, el maquillaje, la comunicación no verbal, las palabras que van utilizando los personajes.

Y en medio de todo esto, sus responsables se dan el lujo de jugar con elementos estéticos de aquellos tiempos como lo que pasaba en la imaginación de una mujer después de ver una historieta de ciencia ficción.

A mí, Masters of Sex me tiene con el ojo cuadrado. Creo que sería una imperdonable irresponsabilidad no advertirle, de inmediato, de su presencia para que la busque en HBO y en plataformas tan maravillosas como HBO GO.

Ojalá después me pueda detener en otros aspectos de esta emisión como su dirección, su música y sus actuaciones (Lizzy Caplan es una reina y Michael Sheen, lo máximo ). Es un proyecto enorme, inmenso.

¿Verdad que la va a buscar? El momento es ahora, no cuando le den todos los premios habidos y por haber.

Por favor, luche con todas sus fuerzas por echarle un ojo a esta serie y discutirla con su pareja y sus amigos. Es magistral, prodigiosa, indispensable. Es Masters of Sex. ¡De lo mejor! ¿A poco no?