Ojo por ojo

Margarita Zavala: crítica y sensible

Ayer estuve en la confirmación del destape de Margarita Zavala como candidata a la Presidencia de la República y todavía no quepo en mí de la impresión.

Primero, porque la señora fue muy respetuosa de las formas. Jamás dijo algo que se pudiera malinterpretar en términos legales.

Eso, en este momento, es poco menos que un milagro.

Segundo, porque siendo quien es, no va ni con el PAN ni con ningún otro partido. Va sola. Independiente.

Se necesita mucha humildad, mucha vocación y mucho valor para hacer algo así.

Piénselo. Ella podría estar en su casa muy contenta de aquí a la eternidad.

Tercero, porque su evento fue perfecto en fondo y forma. Nada de derroches, nada de acarreados. Todo fue sencillo, bonito, espontáneo.

La estrella no era ella, era la gente de todos los rincones de la República que abarrotó un salón del hotel Intercontinental Polanco de la Ciudad de México.

Le juro que, a diferencia de lo que noto en la mayoría de los eventos políticos a los que asisto, ahí el público se veía feliz, emocionado.

Si alguien se quería tomar una selfie, se la tomaba muy abrazado a Margarita, sin que ningún guardaespaldas interviniera, aunque eso significara retrasar la presentación.

Era como una fiesta de amigos. Nadie se quería ir.

Si la señora ya se había destapado en video, ¿qué fue exactamente lo que se presentó ayer?

"Yo con México", una plataforma cuyo objetivo es unir a los ciudadanos que estén haciendo o que quieran hacer algo bueno por el país.

¿Para qué? Para proyectarlos como si se tratara de una inmensa red social.

Esto va desde la persona más humilde que barre una calle hasta el deportista paralímpico que obtiene una medalla pasando por estudiantes, indígenas y empresarios.

¿Y? ¿Para qué va a servir esto? Para llevarnos de la indignación a la acción, hacer a un lado los odios, organizarnos como sociedad y dignificar la política.

El discurso de ayer de Margarita Zavala fue brillante, tocó los puntos que se tenían que tocar. Fue claro, crítico, sensible.

¿Pero sabe qué fue lo más admirable de todo? Que fue positivo. No había manera de escucharla sin darle la razón y de no llenarse de esperanza.

No puedo creer que haya alguien se pare frente a una multitud, hable de injusticias, corrupción e impunidad, del endeudamiento del gobierno, de la falta de estatura moral de las autoridades y de cómo la gente está harta de los políticos, y ponga de buenas a la gente.

Margarita Zavala lo hizo, consiguió que el público la ovacionara después de decir: "¡Me duele México!"

Viene con todo, como ciudadana, como madre de familia, como mujer.

¿Quiere que le diga qué es lo más maravilloso de esta historia? Que la señora no está inventando un personaje.

No es una actriz, una estrella sensacionalista, una locutora que esté jalando rating fácil atacando al Presidente. Ella es ella, como es, como ha sido siempre.

Aquí está la nota. Aquí está el cambio. Margarita Zavala está rompiendo con la era del espectáculo remitiéndonos al origen de la verdadera política.

¿Y cuál es la tendencia mundial más importante de todo en este momento? ¡El retorno al origen!

Si tantas mujeres están alcanzando la cima, si tantas personas están regresando con más y mejores cargos a las oficinas presidenciales, ¿usted cree que una figura con la seriedad de Margarita Zavala no lo pudiera conseguir?

¡Qué buen lanzamiento! ¡Qué buena manera de darle continuidad a un destape"! ¿O usted qué opina?


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