Ojo por ojo

Malas noticias

No hay peor ciego que el que no quiere ver y 2016 inicia con una pésima noticia a escala política en nuestro país.

¿Cuál? La alianza electoral entre el PRD y el PAN en el estado de Zacatecas.

¿Y? ¿Cuál es el problema? ¿Qué tiene esto de malo si de lo que se trata es de ganar?

Precisamente ahí está la bronca, en que esto no es de ganar.

Sí, ya sé lo que está pensando: este hombre se volvió loco. ¿Cómo es posible que esté diciendo semejante barbaridad?

La digo porque es más lo que se pierde ganando a través de estas alianzas que perdiendo con dignidad.

PRD y PAN, en estricta teoría, son agua y aceite.

El PRD es un partido de izquierda. El PAN, una agrupación de derecha.

Ambas son enemigas y esta oposición, lejos de ser negativa, es maravillosa porque obliga a los diferentes niveles de nuestra autoridad a dialogar antes de tomar cualquier decisión y porque invita al electorado a reflexionar, a tomar posturas.

Hay momentos en la vida de cualquier localidad, no se diga a escala nacional, donde los temas de izquierda son fundamentales y otros donde pasa exactamente lo mismo con los de la derecha.

Eso es lo bonito de la política. Es un principio de diversidad.

Si el PRD y el PAN se juntan para ir de la mano por el estado de Zacatecas o por cualquier otro asunto, a lo mejor ganan como en 2010 en Oaxaca. ¿Pero y luego?

¿Quién le va a creer al PRD la próxima vez que vote contra alguna decisión del PAN? ¿Quién le va a creer al PAN la próxima vez que acuse al PRD por alguna cuestión que detecte o que no le parezca?

Se supone que esta unión, en este momento tan específico, es, entre otras razones, porque tanto al PRD como al PAN les interesa mucho armar una especie de cruzada para combatir la corrupción.

El problema es que el mensaje que esta alianza le manda a la sociedad es exactamente el contrario, una especie de "me uno cuando me conviene", "a nadie le importa si me traiciono" o "aquí lo de menos es la congruencia".

El tema de las alianzas es más triste de lo que parece para un país como México porque si nuestros ene partidos políticos son incapaces de ganar un proceso electoral por sí mismos, ¿para qué los queremos?

Ojo, aquí ganan hasta los candidatos independientes. ¿Cómo es posible que esas agrupaciones que obtienen tantos beneficios económicos de nuestros impuestos no puedan aspirar a un primer lugar?

Y si el tema es el poder de un partido con una maquinaria tan eficiente como el PRI, peor tantito.

Si el PRI se puede mover para vencer, ¿por qué los otros partidos políticos no pueden hacer algo medianamente parecido? ¡¿Por qué?!

Por eso cada vez hay más personas más decepcionadas de esta peculiar interpretación de la democracia que tenemos en México.

Por eso cada vez nos cuesta más creer en las elecciones como una solución a nuestros problemas, como una alternativa para premiar o castigar, como una respuesta para estar mejor.

¿Quién sabe qué vaya a pasar en Zacatecas con la unión entre estos dos enemigos naturales?

¿Quién sabe qué vaya a pasar con el resto de las alianzas que usted y yo veamos en los próximos días?

A mí lo único que me queda claro es que ésta es una manera muy triste de comenzar el año, que nuestros partidos políticos cada vez tienen menos credibilidad y que ahí tenemos una fortuna que permea a todas partes menos a nuestros bolsillos.

¿Se imagina cómo vamos a llegar a 2018 si seguimos así? ¿Ya entendió la importancia de esta noticia? ¿O debo decir: de este ensayo?


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