Ojo por ojo

Intolerancia

Los mexicanos estamos acostumbrados a sentir miedo. Miedo a la delincuencia, miedo a la autoridad, miedo al futuro. Miedo.

No sé usted pero yo, en este momento, estoy empezando a sentir un miedo diferente. ¿Un miedo a qué? A la intolerancia.

A Sergio Mayer, actor de La dictadura perfecta, lo sacan de Los Pinos y el asunto se convierte en un escándalo en internet.

En París, varias personas siembran el terror asesinando a un grupo de periodistas y la noticia le da la vuelta al mundo.

En Estados Unidos, el racismo ha resurgido con una fuerza insólita. ¿Le sigo?

Esto ya no es un problema de México, Europa o la Unión Americana, es un conflicto global.

Algo está pasando en este planeta que lo que nos está uniendo es la intolerancia.

O le paramos o vamos a acabar peor que con las guerras que padecimos en el siglo XX y esto, por supuesto, incluye las guerras internas, las civiles.

Esto es monstruoso porque justo hoy, con tanta apertura, con tanta libertad, con tantos derechos humanos y con tanta tecnología, tendríamos que estar viviendo otras cosas, pero no, retrocedimos.

Es como si quisiéramos inyectarle a esta penosa realidad, más virtual que tangible, los peores errores del pasado.

Lo de Sergio Mayer no tiene perdón de Dios. El señor hizo un trabajo espléndido en el cine y la gente de Los Pinos, en lugar de tomarlo con madurez, con humor y, lo más importante de todo, debieron aprovecharlo.

¿Qué hicieron? Le dieron toda la razón a las personas que se han colgado de La dictadura perfecta para darle rienda suelta a sus rencores.

Lo menos que deben hacer ahora es ofrecerle a don Sergio una disculpa pública, más allá de la supuesta disculpa en privado que le dio el director del Registro Nacional de Población y abrirle las puertas no solo de Los Pinos, sino de los mejores escenarios del país.

¿Para qué? Para que se corrija ese mensaje de represión que, tal vez por error, se le mandó al país entero con esta acción.

Lo de París no tiene nombre pero, con todo el respeto, a nosotros nos pega doble.

¿Por qué? Porque en México hemos visto escenas más o menos similares en un montón de medios.

¿Y quién ha hecho ruido a nivel macro? ¿Qué gobernante ha convocado a la unidad nacional a partir de eso?

¿Qué autoridad ha sido la que ha invitado a la sociedad civil a tomar las calles en manifestaciones que hagan temblar a los asesinos?

Bueno, ya, el colmo, ¿qué político ha decretado algo parecido al luto nacional?

Sí, yo sé que se trata de historias muy diferentes, pero tan valioso es un caricaturista de París, como un reportero de Torreón. Tan importante es una revista francesa como un semanario norteño.

¿Pues no se supone que estamos hablando de libertad de expresión y de vidas humanas? ¡Entonces!

¿Y qué me dice de lo del racismo en Estados Unidos? Sí está preocupante porque son nuestros vecinos y esto nos afecta en dos vías.

La primera, la de los mexicanos que viven y trabajan por allá. Y, la segunda, la de la indiscutible influencia que el termómetro estadunidense tiene en nosotros.

Tengo miedo. No siento que se le esté dando importancia a la epidemia de intolerancia que México y el mundo están padeciendo.

¿Dónde están los llamados a la cordura? ¿Dónde están las campañas masivas? ¿Dónde están los cambios?

Así como juramos que estamos unidos en el combate a causas globales como el cambio climático, nos tendríamos que unir promoviendo el respeto y aceptando las diferencias.

¿Qué tan dispuesto está usted a soportar que alguien venga y se burle de su condición de mexicano, católico, guadalupano, vegano, protector de los animales, disléxico, tartamudo y monolingüe, por mencionar solo algunos casos?

Yo, en las redes sociales, he presenciado verdaderas masacres entre gente que se asume superior porque no cree en la virgen de Guadalupe, porque no come cerdo, porque promueve la adopción de los perros callejeros, porque lee muchos libros o porque habla perfecto inglés, y los que no.

Si así somos en lo personal, ¿cómo quiere que seamos diferentes en lo social? ¿Cómo quiere que ejerzamos y recibamos la crítica?

Los mexicanos estamos acostumbrados a sentir miedo, pero este temor es diferente, se alimenta día con día a través de las redes sociales y no se necesita ser muy sabio para adivinar en qué va a acabar. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar!


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