Ojo por ojo

El Grito más Fuerte

Que si no sabemos lo que estamos diciendo, que si somos unos ridículos, que si estamos atentando contra el progreso de México.

Mucha gente nos está mentando la madre por habernos atrevido a gritar, pero también hay personas que nos están apoyando, que están gritando, que están pidiendo una explicación.

¿De qué le estoy hablando? De la nueva campaña de El Grito más Fuerte.

¿Qué es El Grito más Fuerte? Un colectivo formado por figuras del espectáculo, comunicadores y trabajadores de la cultura que, en lugar de quedarse callados ante todo lo que está sucediendo, se están atreviendo a levantar la voz.

Es justo lo que hacen los mejores actores, cantantes y periodistas de los países más civilizados del mundo cuando ocurre alguna irregularidad.

Estamos hablando de personalidades de todas las corrientes ideológicas de nuestro país, de hombres y mujeres que trabajan lo mismo en Televisa que en Azteca, Argos, Canal Once, el cine, el teatro o internet.

Desde Daniel Giménez Cacho, Gael García Bernal, Edith González, Eugenio Derbez y Bárbara Mori hasta Héctor Bonilla, Ilse Salas, Tiaré Scanda, Rebecca Jones, Cecilia Suárez y Luis Gerardo Méndez, por mencionar solo unos cuantos nombres.

Yo mismo estoy ahí y si estoy ahí, es porque creo en eso, porque estoy convencido de que nosotros, de este lado de la sociedad, también tenemos que participar en temas como el de la reforma energética.

Precisamente de eso trata esta campaña: de pedir que a todos se nos considere en la toma de decisiones.

No puede ser que los diputados y los senadores, a los que usted y yo mantenemos, en lugar de trabajar para nosotros, trabajen para sus partidos tal y como lo demuestran los spots que están sacando en los medios de comunicación.

A mí no me interesa si el PRI, el PAN o el PRD se adjudican el IVA o no IVA a las colegiaturas, la desaparición del IFE o el futuro de Pemex.

Tampoco me interesa si se agarran a golpes, si se encueran o si se cambian de ropa.

Me interesa que me expliquen lo que están haciendo en mis términos, no en los de sus bancadas.

Me interesa que, como mis empleados que son, me pregunten qué hacer y que me pidan mi opinión en cada una de las acciones que van a tomar.

No sé usted, pero yo estoy harto de elegir representantes que no me representan ni a mí ni a la gente que me rodea ni a nadie que yo conozca.

Estoy cansado de representantes que me traten como a una criatura inferior a la que no se le rinden cuentas ni se le dan explicaciones porque “¡Pobrecito! No va a entender nada. No sabe”.

¿Qué clase de democracia es ésta? ¿Qué clase de representatividad hay en un Congreso que se tiene que blindar para impedir que el pueblo, su patrón, le reclame?

Yo no discuto que la reforma energética, como el resto de las reformas que se han estado aprobando, vaya a ser positiva o negativa. Discuto las formas.

No hay cerebro que pueda conservar la atención sobre un mismo tema durante 20 horas continuas. No lo hay.

¿Cómo le hicieron esos señores para tomar  las decisiones que tomaron durante todo ese periodo de tiempo, justo cuando la mayoría de la población estaba distraída entre las festividades de la virgen de Guadalupe, el futbol, la Navidad y los finales de los reality shows?

¡Cómo! Ni que fueran superhéroes para tener esa capacidad. Ni que fueran ciudadanos de otro país para no darse cuenta de que ése era el peor momento para actuar.

Cuestiones tan importantes como el manejo de nuestros recursos energéticos, nuestras elecciones, nuestra educación y nuestros impuestos, entre muchas otras más que se están moviendo, no se pueden sustituir de un día para otro, entre posadas y aguinaldos.

Es una falta de respeto, una irresponsabilidad, algo que se presta para cualquier cantidad de malas interpretaciones.

Yo por eso grito y lo invito a que usted también lo haga. Está en el artículo 35 de nuestra Constitución. No estamos haciendo nada malo. Es nuestro derecho y lo tenemos que ejercer.

Busque el nuevo video de “El grito más fuerte” en YouTube bajo el nombre de Preguntame#Art35, compártalo con sus contactos (ya que la mayoría de los medios se negaron a cubrir su presentación) y haga algo para que nuestros representantes nos tomen en cuenta.

Si queremos un país mejor, tenemos que movernos todos. Tenemos que gritar.

¡Atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com