Ojo por ojo

'Fashion Police México'

Estamos de acuerdo en que el final de La patrona estuvo fabuloso, ¿verdad?

Todavía me acuerdo de esta telenovela nocturna del binomio Argos-Telemundo que hasta el martes pasado se estuvo transmitiendo en México a través del canal GalaTV (antes Galavisión, antes Canal 9) y me emociono.

Qué manera tan acertada de manejar el melodrama, de jugar con los actores, de llevar al público de lo divertido a lo emocionante y de lo negativo a lo positivo.

¿Por qué no podemos hacer en México, para México, algo así? ¿Por qué, salvo honrosas excepciones como Vivir a destiempo, en este país, cuando un villano llega a la cúspide de lo policiaco, terminamos viendo unas escenas patéticas?

No es posible que Telemundo venga y nos diga a los mexicanos cómo hacer telenovelas y, peor tantito, que nos lo diga con nuestras propias estrellas, con figuras como Araceli Arámbula y Christian Bach que, cuando son tomadas por empresas como Televisa y Azteca, nomás hacen el ridículo.

¿O qué, acaso Araceli estuvo en Corazón salvaje tan bien como en esta historia? ¿Acaso Christian Bach llegó tan alto en Vidas robadas como llegó en esta propuesta?

Yo no sé lo que esté pasando aquí, pero no me gusta. Me habla de una industria soberbia que se niega a ver lo que está pasando en otros lugares del mundo.

Me habla de talentos desperdiciados y de un país que ya ni siquiera está generando el entretenimiento que se merece.

Insisto, hay excepciones, pero cada vez son menos y cuando aparecen, el público, al menos en las redes sociales, reacciona en su contra como si lo que quisiera fuera defender a los mediocres, como si lo que quisiera fuera discutir por discutir sin darse cuenta de las repercusiones de sus discusiones.

Aquí es donde yo tendría que comenzar a escribirle una crítica de Marido en alquiler, el melodrama seriado, también de Estados Unidos, que entró en lugar de La patrona.

¿Pero sabe qué? Lo voy a hacer después. ¿Por qué? Porque me estoy volviendo loco.

Hay demasiadas cosas, o muy buenas o muy malas, que han estado pasando o que van a pasar en la televisión y de las que no le he podido escribir ni tantito por detenerme en un solo formato, en el de las telenovelas.

Este miércoles 9 de octubre, por ejemplo, se estrenó Fashion Police México a las 21:30 por el canal E! y esto es, para mí, la gran nota de la semana.

¿Por qué? Porque es una maravilla brutal de entretenimiento y acidez, la más exquisita válvula de escape que la televisión mexicana se pudo inventar, algo que, necesariamente, todos tenemos que ver y adorar.

Mire, para no hacerle el cuento largo, Fashion Police México es, para la televisión de 2013, lo que Ventaneando fue para la industria de la comunicación de 1996.

¿Qué? La más importante demostración de que en este país ya no hay intocables, el origen de un poder, la oportunidad perfecta para perrear a los demás. ¡Lo máximo!

¿Y esto es exquisito? Sí. Me da mucha pena tener que decírselo pero nuestro país, hoy, en muchos sentidos, ha retrocedido a niveles iguales o peores a los que teníamos en el sexenio de Ernesto Zedillo.

Nos urgía algo como Fashion Police México tal y como en 1996 nos urgía algo como Ventaneando y lo triste no es ni la irreverencia ni la agresividad ni el escarnio.

Lo triste es que hayamos retrocedido. Lo triste es que hoy estemos necesitando lo que necesitábamos en el pasado.

¿Qué es Fashion Police México? Se supone que una versión mexicana del famosísimo Fashion Police de Estados Unidos una mesa chacotera donde se viborea a los famosos a partir de la moda.

Y digo se supone porque, en un contexto como el nacional, esto adquiere otras dimensiones, dimensiones que tienen que ver con valentía, con influencia y con liderazgo.

La vida de Óscar Madrazo, Marcela Cuevas y Alexis de Anda, sus conductores (gente nueva, fresca y creativa) jamás volverá a ser la misma después de esto.

Y el día que en lugar de meterse nada más con actrices y cantantes, lo hagan con políticos y empresarios, detonarán algo tan importante como lo que en los años 90 fue la guerra de las televisoras.

La cosa es que quieran y que, tantos sus jefes, como las autoridades, lo permitan. Aquí está la nota. ¿Hasta dónde va a llegar este programa? ¿Hasta el punto en que las leyes tengan que cambiar como cambiaron gracias a Pati Chapoy?

Ahora permítame aclararle algo: Fashion Police México no es un programa de crítica, análisis, promoción y divulgación de la moda.

Es un programa de comedia como La sopa. No nos confundamos. Y como programa de comedia es divino, pero nada más. La crítica es otra cosa.

¿Entonces, como programa de comedia, es perfecto? Yo creo que cuando sus conductores dejen de leer y sus editores dejen de mutilar, se va a poner fantástico. Se lo recomiendo de todo corazón. ¡Felicidades!