Ojo por ojo

Descanse en paz el Partido Acción Nacional

No es ni la oposición del PRI ni la del PRD ni la de Morena ni la de nadie. Es aliada de lo que le convenga.

Siento pena por el PAN. A lo mejor a usted no le tocó o ya no se acuerda, pero el Partido Acción Nacional era la gran oposición en México.

Mucho antes de que apareciera el PRD, el PAN era lo incómodo de lo incómodo.

Sus miembros criticaban al PRI, organizaban marchas y hacían cosas que hoy solo hace Andrés Manuel López Obrador.

Desde utilizar palabras populacheras para poner en su lugar a los poderosos, hasta salir en los medios con máscaras hechas con cabezas de cerdo.

Entonces el PAN podía ser acusado de muchas cosas, menos de mocho, de corrupto o de elitista.

Ahí había hombres y mujeres de alto calibre, personalidades admirables que pedían abiertamente una revolución y me consta porque algunos fueron mis maestros.

Y ni hablemos de la parte de las ideas. ¡Qué cerebros los de la gente del Partido Acción Nacional original!

Hoy, el PAN no es ni la sombra de lo que fue. Es un muy mal partido.

No sé usted, pero yo lo siento como la casa chica del PRI, con pura gente que, o es muy rica y solo ve por los ricos, o es muy religiosa y solo ve por la Iglesia católica.

Pero no por la Iglesia católica del papa Francisco. No, por la de los tiempos de la Santa Inquisición.

Este no es el PAN que yo conocí, es un PAN egoísta que solo vela por los intereses personales y empresariales de sus cabezas.

No es ni la oposición del PRI ni la del PRD ni la de Morena ni la de nadie. Es aliada de lo que le convenga.

Si los fundadores del Partido Acción Nacional vivieran, se morirían de la vergüenza. ¿Para eso lucharon durante tantos años? ¿Para eso entregaron sus vidas?

¿Cuándo ha visto usted que el PAN se le ponga al brinco al PRI, al PRI de hoy, de 2015? ¡¿Cuándo?!

Pero al brinco de verdad, no nada más en sus “valientes” spots electorales. ¡¿Cuándo?!

¿Cuándo ha escuchado usted, de la boca de uno de los nuevos panistas, una frase de color para poner en su lugar a los gobernantes en el poder?

¿Cuándo los ha escuchado ejerciendo la autocrítica, organizando un plantón o mencionando la palabra revolución?

Al contrario, todo eso es de “izquierda”, de El Peje, “¡Oh, no! ¡El diablo!”

¿Qué no se dan cuenta de que eso es lo que diría el PRI?

Si el nuevo PAN tuviera pantalones, ya hubiera, por ejemplo, expulsado a Francisco Rojas, su más reciente candidato a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, que fue grabado recibiendo dinero en un hotel.

Ah, pero eso sí, que impugne y que se alíe con el PRD y Movimiento Ciudadano, aunque ideológicamente sean lo contrario.

¡A que nadie se ha quejado en Acción Nacional! ¿Sabe por qué? Porque no les conviene.

¿Ahora entiende por qué los del PAN son tan ricos? ¿Ahora entiende por qué les gusta navegar con la bandera de mochos?

¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque quedé aterrado después del debate entre los dos candidatos a la presidencia del PAN.

Javier Corral es la única posibilidad de que aquello vuelva a ser lo que era antes, pero Ricardo Anaya y sus amigos no lo van a permitir jamás.

Hacen como que no entienden las reglas de lo que significa ser oposición.

Ser oposición es ser incómodo, crítico, grosero, peligroso, caricaturizable, llamar la atención.

¡Bueno, qué no están viendo a Donald Trump! ¡Qué no entendieron el fenómeno de Morena!

Qué ganas de seguir perdiendo, de seguir dándole por su lado al PRI. Qué ganas de acabar con lo que alguna vez fue el gran partido de oposición de este país.

Descanse en paz el Partido Acción Nacional. Fue bonito mientras duró.

¡Atrévase a opinar!

 

alvarocueva@milenio.com