Ojo por ojo

Chichis pa’ la banda

Más me tardé la semana pasada en decirle, aquí, que Miguel Ángel Mancera se estaba convirtiendo en el genio del siglo XXI al poner sobre la mesa temas tan fundamentales como la miseria de los salarios mexicanos que él mismo en meterse el pie.

¿Con qué? Con la más patética campaña de promoción de la lactancia que se haya visto en la historia de la comunicación mexicana.

¿¡Pues quiénes son sus asesores!? ¡¿Quién lo odia tanto como para exponerlo de semejante manera?! ¿¡Quién sabe tan poco de comunicación como para atreverse a cometer un error de ese tamaño!?

Seguramente usted ya conoce esa campaña, porque no se ha hablado de otra cosa en los últimos días y si no, se la describo:

Se trata de una serie de imágenes donde diferentes figuras públicas como Cecilia Galliano aparecen con el torso denudo, pero cubierto estratégicamente por una mantita coquetona, pidiéndole a las mujeres que no le den la espalda a sus hijos, que le den el pecho.

La imagen es como de calendario porno barato y la actitud de las modelos, peor.

De hecho, si usted mira eso de lejos, va a pensar en cualquier cosa menos en la leche materna. Se lo juro.

Ahorita me meto en detalles. Primero, lo primero: ¿en qué cabeza cabe vincular a un político que fue víctima del escarnio colectivo por andar enseñando mal sus tetas en una nueva campaña mediática que gira precisamente alrededor de las tetas? ¡¿En qué cabeza cabe?!

¡Eso no se hace! ¡Es como de curso básico de relaciones públicas! ¡Es invitar a las audiencias no solo a que recuerden ese incidente, a que lo magnifiquen y a que terminen de aniquilar a ese señor!

¿Qué sigue? ¿Una foto de Macera sin camisa al lado de Sabrina Sabrok? ¿Una campaña del jefe de Gobierno de la Ciudad de México anunciando pavos de doble pechuga para Navidad? ¡¿Qué?!

Quien haya sido el responsable de esto se tiene que regresar a su casa.

El señor Mancera va a tardar años en reponerse de este quemón más los que se acumulen en los próximos días porque, como usted recordará, en la capital del país hay muchos temas que siguen sin respuesta.

Como el de la Línea 12 del Metro o el de la persona que quiso desaparecer nada más y nada menos que el Polyforum Cultural Siqueiros.

Segundo, como se dijo en MILENIO Televisión, algunos de los materiales de esta campaña son copiados de estrategias similares de otros países.

¿Qué necesidad tenemos los mexicanos de copiar las campañas sociales de otros lugares del mundo? ¿Qué acaso no somos capaces de inventar nuestras propias campañas?

¿Qué acaso somos tan tontos que ya no podemos ni diseñar nuestros mensajes sociales?

Hay algo que se llama diferencias culturales. Por más globalizados que estemos, los mexicanos no pensamos igual que los texanos, que los colombianos o que los argentinos.

Y no es porque seamos mejores o peores, es porque somos diferentes. ¿Por qué estos señores hacen eso?

No les basta con el horror que padecemos los televidentes de este país al ver en nuestras pantallas malas adaptaciones de éxitos sudamericanos.

¡Ahora tenemos que sufrir lo mismo pero con campañas sociales! ¡¿Adónde vamos a parar?!

Por último, hablemos de los carteles. Mire, no nos hagamos tontos. No existe justificación para que una producción de tan mal gusto haya sido autorizada por el gobierno capitalino.

Aquí la culpa no es del que produjo, es del que autorizó. ¿Quién es? ¿Dónde está?

Sí, todas las señoras que aceptaron salir ahí son mujeres muy hermosas y queridas. Eso no se discute. Pero evidentemente fueron utilizadas por una mente calenturienta que confunde lactancia con fantasía sexual.

¿Puede haber algo más sucio que colocar a mujeres famosas por su carga erótica a posar semidesnudas promoviendo la leche materna?

¿Cuál es la idea? ¿Que los hombres se exciten mirando a las mujeres dándole pecho a sus bebés en el Metro?

¡Y qué me dice de la foto de Maribel Guardia con su hijo adulto abrazándola por detrás! ¿Qué se supone que debemos pensar? ¡¿Qué?!

Lactancia es amor. Lactancia es salud. Acuérdese de las campañas a favor de la leche materna que mujeres muy valientes, como Verónica Castro, protagonizaron en el pasado.

Acuérdese de todo lo que se hizo en ese sentido en otros momentos de nuestra historia.

¿Qué necesidad tenía Miguel Ángel Mancera de caer tan bajo? ¡¿Qué necesidad?! ¿O usted qué opina?

 

¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com