Ojo por ojo

“El Chapo” y Peña Nieto

Ahora sí le podemos creer al gobierno de Enrique Peña Nieto cuando dice que México está en movimiento.

Ayer nuestras autoridades recapturaron a Joaquín El Chapo Guzmán y esto es poco menos que el acontecimiento de acontecimientos, la noticia más esperada desde hace muchos años, desde hace dos sexenios.

¿Se da cuenta de lo que esto significa? Nuestro gobierno, el de hoy, hizo lo que otros no pudieron y lo hizo en tiempo récord y lo hizo con absoluta pulcritud y por si todo esto no fuera suficiente, con un manejo mediático genial.

Todos los canales de televisión, o casi todos los canales, estuvieron ahí y ni hablemos de las estaciones de radio o de los medios impresos.

¿Y quién se puso a hacer desfiguros como en los sexenios panistas? ¿Y quién le regaló la nota a una sola televisora o a dos, como en las administraciones anteriores? ¿Quién? ¡Nadie!

Este es un momento de reflexión mayúsculo, de gran regocijo, pero también de muchos cuestionamientos.

Con razón Felipe Calderón se puso a tuitear para tratar de limpiar su nombre.

¿Por qué Enrique Peña Nieto, que en ningún instante se ha autonombrado como el presidente de la guerra, pudo encontrar y volver a atrapar a El Chapo y Calderón, con todos sus aspavientos, no?

¿No habrá sido porque precisamente esos aspavientos lo único que ocultaban era una estrategia distractora? ¿No habrá sido porque el objetivo de hacer de esta búsqueda un auténtico circo mediático era precisamente el de dejarla como un circo?

¡Qué punto tan más importante para el gobierno de Enrique Peña Nieto! O se consolida como el líder de líderes y le termina de dar sentido a lo que publicaron en la revista Time o se hunde en un nuevo mar de sospechas.

¿Por qué? Porque recapturar a este personaje es solo un primer paso, tenemos que ver lo demás, que se identifique a sus colaboradores, que se ubiquen sus propiedades, que se congelen sus cuentas, que se vea qué se va a hacer con todos esos bienes y que se castigue a cualquier persona que haya colaborado con él comenzando por políticos y empresarios.

Si esta administración se atreve a eso, ahora sí que se cuide el mundo; México, este México que decidió regresar al PRI, va con todo.

A mí no me deja de dar vueltas en la cabeza que esta detención se haya dado a unos cuantos días de la Cumbre de Toluca ni que la nota se haya filtrado por el lado de Estados Unidos.

Y no me deja de dar vueltas porque lo vea como algo malo. No me deja de dar vueltas porque, coincidencia o no, fue algo muy inteligente.

Los reflectores de los medios internacionales todavía no se terminaban de retirar de este país cuando ya les estábamos dando la noticia del año.

Y si la filtración llegaba de Estados Unidos, ¡perfecto!, ni modo de ensuciar esto con los pleitos que se traen las televisoras nacionales. El dato vino de fuera y lo tomó quien lo quiso tomar como lo quiso tomar. Punto.

Ojo, esto apenas comienza y es imposible que en cuestión de horas nuestras máximas autoridades terminen de responder a todas las inquietudes que un evento como éste puede generar, pero ya podemos encontrar elementos para sentirnos satisfechos.

Esto no fue un espectáculo, no se vio como los shows que armaba la gente de Felipe Calderón.

Olvídese de las presentaciones de delincuentes como si fueran rock stars de producciones de telenovela, con toda la gente posando con sus armas y sus pasamontañas, o de criminales enfundados en playeras tipo polo que al día siguiente todo el mundo quería salir a comprar.

Lo que vimos fue un anuncio de escasos minutos, muy claro, muy bien escrito, muy formal en términos noticiosos, expresado en el mejor de los tonos y con un remate insólito: el paseo del detenido en actitud de eso: de detenido.

Nada de que mírenlo, gócenlo, tómenle fotos y entrevístenlo con admiración.

El señor pasó porque tenía que pasar. Las fotos las estaban tomando las autoridades. La noticia no era él, era la que tenía que ser: la captura de uno de los delincuentes más buscados del mundo. 

¡Excelente! ¡Qué manera de comunicar una noticia de este tamaño! ¡Qué manera de mandarle un mensaje de eficiencia al mundo!

Aunque todavía falta la mejor parte de esta historia, ahora sí le podemos creer al gobierno de Enrique Peña Nieto cuando dice que México está en movimiento. ¿O usted qué opina?

¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com