Ojo por ojo

Carta abierta a Televisa y Azteca

Estamos cansados de sintonizar la televisión abierta y encontrarnos con gente que está más preocupada por los presupuestos y la productividad que por informarnos y entretenernos.

Queridos amigos de Televisa y Azteca: tenemos un problema.

Entre las campañas electorales, la evolución de los medios y el momento por el que estamos pasando, ver televisión abierta en este país se ha convertido en un infierno.

Escribo esto como resultado del bombardeo de cientos de personas que en las últimas semanas se han puesto en contacto conmigo para quejarse de sus programas.

No puede ser que nos traten como si viviéramos en la primera mitad del siglo XX, como si no fuéramos la sociedad que somos.

Ya no queremos ver noticiarios tibios plagados de reportajes de color, producciones huecas y grotescas ni telenovelas inspiradas en emisiones radiofónicas que se escribieron antes de que se inventara la píldora anticonceptiva.

Estamos cansados de sintonizar la televisión abierta y encontrarnos con gente que está más preocupada por los presupuestos y la productividad que por informarnos y entretenernos.

Aunque siempre hay excepciones, estamos hartos de pretextos para no tocar ciertos temas.

Entiendo perfectamente bien que ya no estamos en los tiempos de El Tigre y que ahora ustedes tienen que responder más a situaciones bursátiles que a la tarea de comunicar.

Pero entonces, con más razón, tienen que evolucionar. Se tienen que actualizar. Deben impedir que la televisión abierta se hunda.

Muchas de las producciones que tienen en este momento en pantalla se ven ridículamente bobas si las comparamos con la audacia de muchos de nuestros más memorables títulos de los años 70, 80 y 90.

Me queda claro que la televisión abierta, a nivel mundial, está pasando por una crisis.

Pero hay algo que también entiendo: nosotros somos una excepción, México tiene una cultura aparte y aquí los canales abiertos juegan de otra manera.

Si no fuera así, ¿ustedes creen que los partidos políticos estarían haciendo lo que están haciendo?

¿Ustedes creen que nuestros anunciantes, tanto de la iniciativa privada como del gobierno, se comportarían como se comportan?

Por favor, abran los ojos. Tengan la dignidad que tuvieron en otros momentos y recuperen el terreno perdido. Salgan de su zona de confort y vuelvan a conquistar al mundo.

No pretendo que se conviertan ni en HBO ni en BBC. Conozco las diferencias entre los distintos tipos de ventanas que tenemos en el medio.

Lo que pretendo es que se comporten como si amaran esto, como si les importara para algo más que para hacer negocios.

Ustedes son los mejores. Ustedes tienen todo a su favor: la experiencia, el talento, el poder de convocatoria, los canales de distribución.

¿Qué les cuesta volver a reunirnos frente a las pantallas? ¿Qué les cuesta dar nota, volver a crear, a sorprendernos, a estremecernos, a hacernos reír, a hacernos soñar?

El potencial de la televisión abierta en México sigue siendo inmenso, tanto que nosotros, desde aquí, le podríamos enseñar al mundo nuevas fórmulas para impedir que esta parte de la industria se hunda.

No sería la primera vez que lo hiciéramos. Acuérdense de cuando le enseñamos a otros países a hacer telenovelas. Acuérdense de cuando íbamos a otros mercados y nos veían con respeto por ser mexicanos.

Queridos amigos de Televisa y Azteca: tenemos un problema. ¿Sí lo van a atender o van a seguir fingiendo que aquí no pasa nada, exactamente igual a como lo hacen nuestros peores políticos?

Agradezco de antemano su atención y sin más por el momento me despido esperando su respuesta.
Atentamente, Álvaro Cueva.

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alvarocueva@milenio.com