El pozo de los deseos reprimidos

La webserie de Pati Chapoy

La vida está llena de sorpresas, como Amor a ciegas, el proyecto más hermoso, pero al mismo tiempo menos conocido, de todo lo que está produciendo Azteca.

¿Qué es? Una webserie como El porvenir, Psique y Bitácora Anton solo que ésta no está hecha por una pequeña casa productora, por un grupo de amigos o por un equipo de estudiantes.

Es el producto de una televisora profesional, de un canal nacional. ¿Sabe usted lo que esto significa?

Todo, que la televisión tradicional está reconociendo el poder de internet y que está utilizando sus lenguajes no solo para promover sus contenidos abiertos, no, los está utilizando para construir cosas.

Esto es importante porque hoy, como nunca, la gente que trabaja en la televisión convencional está sufriendo horrores.

Todos los presupuestos se están recortando, todas las novedades se están limitando y todo el mundo se está preparando para lo peor, para la llegada de las nuevas cadenas que terminará por aniquilar lo poco que quedaba de los ingresos de toda la vida.

Qué visión tan más acertada la de los señores de la televisora del Ajusco: si no puedes crear lo que siempre has creado, métete a internet. Hazle como quieras, pero no dejes de crear, de construir, de soñar.

Amor a ciegas es uno de los conceptos mexicanos más admirables a los que me he enfrentado en los últimos meses porque representa una lucha, pero al mismo tiempo un acto de humildad.

Es gente que no quiere perder el tiempo, que quiere contar historias, que quiere entretener y, lo más bonito, es gente que a pesar de la oscuridad de los tiempos que vivimos, quiere seguir dándole oportunidades a los jóvenes, a los nuevos rostros, a los escritores que apenas están empezando una carrera.

Obviamente es una serie hecha para internet, su presupuesto no se compara con el de una telenovela, pero eso la hace todavía más valiosa, más honesta.

¿De qué trata? De citas a ciegas. Es una serie planteada en capítulos de muy pocos minutos, que se estrenan a un ritmo de uno por semana, en donde cada episodio cuenta una historia romántica que tiene que ver con gente que no se conocía en persona.

¿Cuál es el chiste? Primero, que son historias muy ingeniosas y perfectamente escritas por Adriana Pelusi (la dramaturga de Vacas).

Y, segundo, que los chicos que salen ahí son actores que están estudiando, o que acaban de estudiar, en el Cefat, el Centro de Formación de Actores para la Televisión, de Azteca.

O sea, usted se va a divertir, pero al mismo tiempo va a apreciar qué tan buenos, o qué tan malos, son los chavos que se preparan en esa academia y eso es deliciosamente atractivo y morboso.

Amor a ciegas vale como webserie, pero también como demo. Si yo fuera productor, por ejemplo, ya estaría peleando por contratar a elementos como Stefany Hinojosa y Adriana Ron Pedrique.

¡Qué bárbaras! Su interpretación es exquisita, un estupendo ejercicio que les permite mostrar una versatilidad tonal que difícilmente podrían mostrar haciendo cualquier personaje en cualquier telenovela o saliendo en algún capítulo de Lo que callamos las mujeres.

Por tanto, Amor a ciegas es una mina de oro para ejecutivos no solo de Azteca, sino de todas las televisoras de habla hispana porque, a ver, ¿qué otra escuela de actuación puede presumir de tener un programa al aire?

Y es que esta emisión se transmite todos los miércoles a las 16:00 por Azteca 13 y luego entra al portal de la televisora del Ajusco para que propios y extraños la miren y la consulten sin límite de tiempo.

¿Quiénes están detrás de esto? Tres instancias: Azteca, el Cefat y Ventaneando, por no decir que el Estudio de Espectáculos que dirige Pati Chapoy.

Qué detalle tan más generoso el de Pati Chapoy de inventar un espacio para presumir el talento de su empresa, para abrirle los ojos a los productores y para permitirle brillar a chicos y chicas que son, o muy nuevos, o, de plano, desconocidos.

Amor a ciegas es un semillero de estrellas como lo fue, en su momento, Desde cero, un acto de amor que no puedo dejar de celebrar precisamente en este instante en que todo el mundo está cerrando las puertas, en este momento en que nadie le está dando oportunidades a nadie.

Es una lástima que la opinión pública y la prensa especializada no le estén dando su lugar a una idea tan positiva.

¿No se supone que éstos son los programas que estábamos esperando? ¿No se supone que estábamos hartos de refritos y de chatarra?

Hágame un favor, métase a la página de Azteca, busque los tres capítulos que han salido de este título y opine.

Su opinión es lo más importante en esta historia, su opinión y la esperanza de que de ahí pueda salir una nueva Silvia Navarro, una nueva Bárbara Mori, un nuevo Andrés Palacios o un nuevo David Zepeda que tanta falta le hacen a la industria de la televisión mexicana. ¿A poco no?  

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