El pozo de los deseos reprimidos

"La voz… México 4"

¿Por qué? ¿Por qué tuvieron que hacerle eso a La voz... México? ¿Cuál era la idea? ¿Traicionarlo? ¿Convertirlo en un talk show barato? ¿Jugar a la polémica para impedir que se derrumbara?

¡Por qué! Pero de veras, ¿por qué? ¿Por qué diablos tuvieron que hacer eso? ¿A quién se le ocurrió? ¿No se dan cuenta de los mensajes que le están mandando a esta pobre nación?

¿Qué sigue? ¿Quitar a Jacqueline Bracamontes y meter a Adrián Uribe? ¿Invitar al novio de Laura Bozzo de coach? ¿Meter a algún comediante de Sabadazo en las audiciones? ¡No, no y mil veces no!

La voz... México era el mejor reality show musical de este país y va que vuela para desplomarse, si no en audiencia, (porque Televisa es la única empresa que está produciendo algo de ese nivel a esas horas del domingo), al menos sí en calidad, en credibilidad y en valores.

Estoy preocupado. No había ninguna necesidad de caer en esto, mucho menos ahora que Lucero (ex coach) se va a hacer El artista para el canal E!, mucho menos en este momento en el que el mercado está exigiendo continuidad, certeza, tradición.

En el remoto caso de que usted no tenga ni la más mínima idea de lo que le estoy escribiendo, pongámonos de acuerdo.

¿Qué es La voz... México? La versión nacional del increíble formato de The Voice.

¿En qué consiste? Es un reality musical cuya ventaja competitiva es que los concursantes, personas sin trayectoria artística ni acceso a los medios tradicionales, son elegidas no por su apariencia, sino por su talento.

Un equipo de asesores, conformado por inmensas luminarias de diferentes perfiles de la industria musical, elige a ciegas y se pelea por capacitar e impulsar a los que acepten ser parte de su equipo.

Durante las transmisiones los equipos se van enfrentando en diferentes clases de duelos hasta que al final queda un solo ganador que recibe un jugoso premio y la oportunidad de iniciar una carrera artística del más alto nivel.

La voz... México siempre había sido como The Voice, con tal suerte de que, por ahí, han desfilado tremendos coaches como Jenni Rivera, Miguel Bosé, Alejandra Guzmán y El Buki.

Y aunque sus ganadores no se han convertido en los sucesores de Luis Miguel, Gloria Trevi o Alejandro Fernández, han tenido bastante proyección a través de diferentes plataformas, incluyendo la de los temas musicales de las telenovelas de Televisa.

En resumen, gracias a una afortunada combinación de respeto al formato original, resultados y poder de convocatoria, ver La voz... México en esta época del año se convirtió en un verdadero ritual familiar.

¿Cuál es la nota? Que el domingo pasado, cuando se estrenó la cuarta temporada con Yuri, Ricky Martin, Laura Pausini y Julión Álvarez de coaches, cambiaron las reglas cual Big brother decadente.

Y entre persona desconocida y persona desconocida que aparece la mismísma Natalia Sosa a jugar en las audiciones y que gana.

¡Natalia es una de las máximas luminaria de la industria del teatro musical mexicano! ¡No tiene absolutamente ninguna necesidad de rebajarse a salir en esa clase de espectáculos!

La señora es una reina a la que miles de mexicanos buscamos y adoramos, a la que nunca le falta el trabajo.

Su presencia ahí es un insulto para sus compañeros participantes, para sus coaches, para sus admiradores, para los productores teatrales que han confiado en su talento desde hace años y, sobre todo, para ella misma como artista.

¿Qué se supone que va a pasar aquí? ¿Qué va a ganar humillando a los participantes que no tienen una trayectoria como la suya?

¿Qué va perder para mandarle un mensaje absolutamente negativo a los miles de jóvenes que llevan toda su vida preparándose para construir una carrera profesional?

Se haga lo que se haga aquí, ya se amoló La voz... México, ya amoló a Natalia y ya se amolaron los coaches.

Me siento como en unas elecciones sucias. Siento como si nos estuvieran educando para aceptar la corrupción, la irregularidad. ¡No se vale!

Y sí, la pobre Natalia no es la única famosa en este show.

Tenemos al carismático Frank que ya había estado en La academia (como para aventarle pedradas a Azteca) y al excelente actor Jonathan Becerra de ¡Qué pobres tan ricos!

Y en audiciones de temporadas anteriores como que se habían querido colar algunos profesionales como Chito Villegas.

Pero jamás habían llegado a ninguna parte, porque, insisto, La voz... México no era para esta clase de personalidades, era para desconocidos.

¿Por qué? ¿Por qué tuvieron que hacerle eso a La voz... México? ¿Cuál era la idea? ¿Traicionarlo? ¿Convertirlo en un talk show barato? ¿Jugar a la polémica para impedir que se derrumbara?

Tan buen programa que era. Era. Me temo que alguien está preparando su desenlace justo en su mejor momento y no era necesario.

¿O usted qué opina?

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