El pozo de los deseos reprimidos

¡No te vayas!

Quiero recordarle lo que es Glee. ¿Por qué? Porque se me hace muy injusto lo que los señores de Fox están haciendo con ésta, una de sus series más importantes de los últimos años.

¿Y qué es lo que están haciendo? Están transmitiendo los últimos capítulos de su temporada final los viernes a las 18:00 horas cuando nadie, absolutamente nadie de su público original, los va a ver.

¿Cuál es la razón de eso? Privilegiar a Cumbia Ninja, que en lugar de estar en el canal, el día y la hora que le corresponde, ocupa el espacio de honor que Glee tenía los jueves a las 22:00 horas.

Si Televisa o Azteca hubieran hecho esto con alguna de sus telenovelas, ya estarían ardiendo las redes sociales, pero como es Fox, una marca extranjera, nadie hace nada, nadie dice nada. ¡No se vale!

Esto es una falta de respeto total, un asunto que ni usted, ni yo ni los mismísimos directivos de Fox pueden permitir.

La razón es muy simple: Glee es un título de Fox. Atentar contra él es atentar contra su propia marca, un autogol. Es un tema corporativo.

¡Qué empresa en su sano juicio le da la espalda a su matriz! Compare el trato que Fox le está dando a Glee con el que le da a otros conceptos de otras marcas como a The Walking Dead de AMC.

Sí está de pensarse. Sí es delicado. Sí es un error.

Glee es una de las ideas más revolucionarias de toda la historia de la televisión, la serie que hizo cantar al mundo, el proyecto que reconcilió al mercado juvenil con el cable y las antenas directas al hogar.

A lo mejor a usted, con tanto problema de distribución, ya se le olvidó, pero hay un antes y un después de esta emisión de Ryan Murphy, el autor de otras maravillas como Nip/Tuck y American Horror Story.

Antes de Glee, ya no se usaban los musicales en las series de televisión.

Las minorías, como es el caso de los homosexuales, los mega-obesos y las personas con discapacidad, carecían de una ficción que los reivindicara a gran escala, que les diera su lugar, que los defendiera y los proyectara como entidades con talento.

Las víctimas de bullying no tenían una plataforma para poner sus inquietudes sobre la mesa.

Glee, para acabar pronto, es un retrato fascinante de la humanidad de hoy, con su obsesión por la fama, el ego, la vanidad, pero también con sus errores, sus inquietudes, sus manías.

¿Pero sabe qué es lo más positivo de esta historia? Que este retrato está entonado en comedia, que jamás se le va a hacer pesado, que se va a reír.

¿Y qué me dice de las aportaciones a nivel industria? Glee creó una nuevas camadas de estrellas juveniles que han nutrido muchas otras plataformas.

Consiguió el milagro de estimular la industria musical reviviendo canciones que jamás hubieran llegado a donde llegaron si no se hubieran presentado en sus capítulos.

Glee vendió y sigue vendiendo millones de discos en todo el planeta y por si esto no fuera suficiente, ha vendido conciertos, filmado películas y ofrecido montones de productos paralelos.

¡Hasta un reality show de donde han salido actores para la serie!

¿Cuándo había visto usted algo parecido? ¿Ahora entiende la importancia de valorar este concepto?

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, Glee es un título juvenil, un programa que ha marcado a una generación, un concepto que, en el futuro, será tan recordado como Lost, Friends y Sex and The City en la actualidad.

¿Qué le puedo decir de la temporada final de esta serie? Que es bastante buena.

No, no se vale decir que a Ryan Murphy siempre se le caen las series después de la segunda temporada o que aquello jamás volverá a ser lo mismo tras la muerte de Cory Monteith (Finn).

La complejidad de esta idea es tan grande, nada más desde la perspectiva de los derechos autorales, ya no se diga por todos los obstáculos que afrontó, que es admirable todo lo que nos ha ofrecido desde 2009.

¿O qué, a usted ya se le olvidó todo lo que vivió sintonizando esta maravilla? ¿A usted ya se le olvidaron los suspiros, las carcajadas y ¿por qué no, lágrimas?

¿Cuál es la nota? ¿Por qué le estoy escribiendo de esto precisamente hoy y no de alguna otra cosa o en alguna otra fecha?

Porque esta noche se va a transmitir el gran final de esta serie en Estados Unidos y usted ya sabe lo que va a pasar.

¿Qué? Que gracias a la inmensa distancia que hay entre los capítulos de Glee allá y los que estamos viendo en Fox, mañana mismo tendremos a los piratas haciendo el negocio de su vida mientras miles de espectadores lo van a estar descargando a través de la internet.

¡Tan fácil que hubiera sido programar esto bien y a tiempo!

Glee es grande. Glee es única. No se pierda sus capítulos finales ya sea a través de Fox o de donde pueda. Tengo la impresión de que cuando ya no esté entre nosotros la vamos a extrañar muchísimo. ¿O usted qué opina?

 

alvaro.cueva@milenio.com