El pozo de los deseos reprimidos

Todos vamos a estar ahí

Yo, Álvaro Cueva, soy un gran admirador del cine mexicano y me siento profundamente orgulloso de las producciones fílmicas que se están haciendo en este país.

Por eso le quiero suplicar que luche con todas sus fuerzas por ver esta noche, en punto de las 22:00 horas, a través de Canal Once, la ceremonia número 56 de la entrega del Ariel, que se realizará en el Palacio de Bellas Artes.

Como usted sabe, el Ariel es el premio que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) entrega a lo más destacado de nuestro cine y sus miembros son gente de primera.

Por tanto, esta ceremonia se merece nuestra atención tanto o más que el Oscar, que el Golden Globe, que el Goya y que todos los premios al cine que se transmiten año con año por diferentes cadenas de televisión abierta y de paga.

Esta edición del Ariel va a ser la más reñida de las últimas décadas, porque para esta generación nunca antes había habido un cine mexicano tan bueno, tan numeroso, tan rico, tan diverso, tan polémico y tan popular como el que está nominado.

Estamos hablando de estrellas queridísimas, de talentos monumentales, de que gente de todas las áreas que no solo está triunfando en las salas nacionales, que está abriendo brecha a nivel mundial recuperando mercados, poniendo en alto, una vez más, el buen nombre de México.

Fueron 130 largometrajes de ficción los que se inscribieron para el Ariel de este año. ¡130!

¿Qué otro país de América Latina puede presumir de una bonanza de semejante tamaño? ¿Cuántos países de otras regiones del mundo pueden decir que están haciendo semejante cantidad de filmes?

Y hay películas muy intelectuales, y hay otras muy populares, y las hay de drama, de comedia, de terror, para niños, para adultos.

Esto es como un sueño convertido en realidad. Le recuerdo que hasta hace algunos años, muy pocos, hablar de cine mexicano era hablar de algo pobre, de algo malo.

Hoy no. Hablar de cine mexicano es hablar de mucho cine, de una industria exitosa, de películas que se consumen, que ganan festivales internacionales.

Sería muy egoísta que usted no reconociera esto, que no viera la fiesta y que no celebrara a los ganadores.

Además se le va a hacer un homenaje a Arturo Ripstein y otro a Ernesto Gómez Cruz, dos inmensas personalidades de la historia del espectáculo nacional.

Lo menos que espero de la transmisión es algo grande. No por nada Canal Once, en un acto de generosidad sin precedentes, le va a ofrecer la señal de esta fiesta a diferentes estaciones, una vez que hayan terminado. 

¿Usted a quién le va en la categoría de mejor película? ¿A La jaula de oro, a Heli, a Los insólitos peces gato, a Club sándwich o a No quiero dormir sola?

Sí está de pensarse y la diversidad de temáticas, más. Ninguna de estas cintas se parece a otra y cada una dice algo de nosotros, como país, como para ponerse a pensar largo y tendido. ¿O me equivoco?

Y como mejor actriz, ¿usted quién cree que vaya a ganar el Ariel como mejor actriz?

¿La maravillosa Adriana Roel de No quiero dormir sola, la sensacional Dolores Heredia de Huérfanos, la increíble María Renée Prudencio de Club sándwich, la gloriosa Ximena Ayala de Los insólitos peces gato o la inigualable Arcelia Ramírez de Potosí?

¿Quién se va a llevar el Ariel como mejor actor? Ojo porque la combinación se antoja explosiva.

Vamos de un tremendo Brandon López de La jaula de oro a un sorprendente Jesús Padilla Rodríguez de Workers pasando por un inolvidable Armando Espitia de Heli, por un entrañable Luis Gerardo Méndez de Nosotros los Nobles y por un enorme Harold Torres de La cebra.

No sé a usted, pero a mí también me interesan los premios al mejor guión original, a mejor guión adaptado, a mejor fotografía, a mejor dirección y a mejor ópera prima.

Le ofrezco una disculpa por no ponerle a todos los nominados, pero por cuestiones de espacio tengo que resumir.

Yo lo que quiero es esto: que nunca más volvamos a ver al cine mexicano como algo pequeño, que le demos al Ariel su justa dimensión y que las películas ganadoras presuman lo que ganen como las que ganan el Oscar presumen cuando se llevan esa estatuilla.

Quiero que ganar un Ariel signifique una mayor taquilla, que este premio implique una mayor venta de dvds y Blu-Rays.

Quiero que al menos por una noche seamos todos felices, que nos sintamos satisfechos como mexicanos del cine que estamos viendo y haciendo y que le demos un aplauso de pie a Blanca Guerra (presidente de la AMACC) y a todos los miembros de la Academia por ser tan valientes y por defender algo tan nombre e importante como nuestras producción fílmica.

Apúntelo en su agenda como apunta otras ceremonias. Hoy, a las 22:00 todos vamos a estar en Canal Once. Hoy a las 22:00 todos vamos a estar con el Ariel. ¿A poco no?

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