El pozo de los deseos reprimidos

¿Si se va Laura Bozzo?

Ayer me entrevistaron de Telemundo, de Estados Unidos, sobre el penoso caso de Laura Bozzo. Ya lo habían hecho del periódico El País de España. Las cosas, al parecer, se están saliendo de control.

Para empezar, se necesita ser muy ingenuo para tragarse ese cuento chino de que la Secretaría de Gobernación está evaluando la posibilidad de sacar del aire su programa.

En este país, cuando te van a sacar, no te avisan. Te sacan.

Si no me cree, pregúntele a algunas de las verdaderas y más valientes personalidades de esta industria, cuyos proyectos fueron retirados de la pantalla como Manuel “El Loco” Valdés, Enrique Guzmán y Guillermo Ochoa.

Y ya si se quiere ver más rudo, siéntese a platicar con Carmen Aristegui.

Ni en México ni en ninguna otra parte del mundo se filtran estos datos. Se ejecutan. Y en el remoto caso de que vengan de algún organismo vinculado a la autoridad, más.

La supuesta cancelación de Laura es, o un truco publicitario, o una cortina de humo o el producto de una mente enferma que lo único que quiere es mover redes sociales justo cuando están pasando tantas cosas tan horribles en tantas partes.

Y no, tampoco se crea ese chisme de que ese talk show es el éxito que México esperaba porque otros programas, como La rosa de Guadalupe, le dan tres vueltas en el aire en cuestión de rating.

Sí es importante que le diga esto porque a alguien, no sé a quién, le interesa hacerle creer a la opinión pública que lo que “vende” es la basura.

Con la pena, mientras que Laura navega con etiqueta negativa, La rosa de Guadalupe navega con otra 100 por ciento positiva y así, con esos valores, gana.

¿Entonces qué es lo que triunfa en México? ¿Entonces qué es lo que quieren ver las audiencias?

Lo que Laura Bozzo hace no es ni más espectacular ni menos exitoso que lo que hacen muchas otra conductoras.

Usted, al jugar con su nombre en Twitter y Facebook, en lugar de contribuir a su caída, la está haciendo publicidad, la está sosteniendo en pantalla.

Y la cosa se pone cada vez más barata. Si no me cree, pregúntele a Laura Zapata que es una señora actriz con una trayectoria impresionante y que se merece todo nuestro respeto.

Por favor, no le haga el caldo gordo a estos personajes. Cuando lo que manda es el espectáculo, un insulto, en lugar de perjudicar, ayuda.

¿Usted quiere ayudar a alguien que ha protagonizado tantos escándalos tan vergonzosos? ¿Usted le quiere echar la mano a la “señorita” Laura. Yo, no.

Por eso a partir de este punto considero más que enterrada esta jugarreta y me voy a tomar la libertad de decirle algo que sí vale la pena, que es muy mexicano y que cada vez que recuerdo me pone la carne de gallina.

¿Qué? El capítulo cuatro de la segunda temporada de la serie The Strain que se acaba de transmitir por el canal FX.

¡No, no, no, no, no, no, no, no! The Strain es una obra maestra de la televisión de terror pero a partir de la escena uno de ese episodio ya no solo es escalofriante, es hermosa.

¿Sabe lo que hizo nuestro paisano Guillermo del Toro, el genio responsable de esta maravilla? ¡Le hizo un homenaje al legendario cine de luchadores de este país.

¿Sabes usted lo que fue ver aquello insertado en medio de una serie estadunidense producida con toda la mano del universo? ¡Fue precioso! ¡Divino!

Imagínese que el capítulo comienza cuando alguien se pone a ver una película en VHS, transformando nuestra pantalla en un monitor en blanco y negro donde un luchador llamado “El ángel de plata”, increíblemente parecido a muchas estrellas que usted y yo recordamos, está peleando contra las fuerzas del mal.

Y luego lucha contra unas mujeres vampiros y todo ese contexto, tan, tan, pero tan especial, crece y se convierte en el mundo de los vampiros a colores de esa prodigiosa serie de televisión.

No le quiero dar más detalles porque me encantaría que gozara con este episodio durante su retransmisión, pero créame, es material para la historia, material que marca la incorporación de Joaquín Cossío a esta producción de primera línea.

Como usted sabe, Joaquín Cossío es uno de los mejores actores del cine nacional, el inolvidable “Mascarita” de Matando cabos, el “Cochiloco” de El infierno, el hombre que puso a temblar a James Bond.

¡Ahora está haciendo series! ¡Ahora está al lado de Guillermo del Toro en The Strain! Y su personaje es la cosa más entrañable de la temporada.

Tiene que ver con México, con nuestras familias que viven en Estados Unidos, con nuestra cultura. Es como para ir a darle un abrazo y decirle: ¡Gracias!

Qué rico es poder hablar de estas cosas, ¿verdad? ¿Ahora entiende cuando le digo que no vale la pena perder el tiempo con otros asuntos?

Aquí, en títulos como The Strain, está la nota, está la honestidad, están las cosas que se deberían comentar y celebrar en las redes sociales. ¿A poco no? 

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