El pozo de los deseos reprimidos

El canal que cambió la historia

La televisión está llena de campañas de responsabilidad social, pero ninguna como Una idea para cambiar la historia del canal History.

¿Por qué? Porque va más allá de un acto de congruencia. Es algo realmente hermoso, diferente.

History es el canal de la historia, de las historias.

¿Qué fue lo que se propusieron los más altos ejecutivos de esta marca en América Latina para hacer algo por su público, por la sociedad?

Cambiar la historia.

Sí, yo sé que suena a la cosa más complicada del universo.

¿Cómo está eso de cambiar la historia? ¿Qué se puede hacer para cambiar la historia de México, Argentina, Colombia, Venezuela, Honduras, Chile, Perú y Panamá, entre muchas otras naciones?

¿A poco se puede? ¿A poco un canal de televisión puede?

Pues mire, para no hacerle el cuento largo, hace tres años estos señores sacaron su primera convocatoria pidiendo ideas que sirvieran para eso, para cambiar la historia.

A mí, la verdad, no se me hubiera ocurrido nada. ¡Pero qué cree! A los espectadores de History se les ocurrió todo. ¡Todo!

Desde los más increíbles dispositivos para convertir la basura en energía hasta inventos para sacar agua potable de la nada pasando por lo que usted quiera, guste y mande.

¿Pero sabe qué es lo más admirable de esta campaña? Que los directivos de History no se conforman con recibir la lluvia de ideas. ¡Las ponen en práctica!

Las convierten, gracias al apoyo de un selecto grupo de patrocinadores, en una realidad exitosa, sustentable.

En los primeros dos años de Una idea para cambiar la historia se recibieron 8 mil ideas de 17 países diferentes.

El ganador de la primera edición fue un muchacho de Colombia que inventó un dispositivo para generar electricidad a partir de la luz del sol y apoyar así a comunidad marginadas.

El ganador del segundo fue un chico de Argentina que, a través de una tecnología nunca antes vista, desarrolló manos artificiales para niños mancos.

Desde el día que ganó hasta ahora, este chavo le ha cambiado la vida a más de 300 niños de todo el mundo, incluyendo Jalisco, que ahora saben lo que es tener una mano, lo que es poder mover sus dedos.

Para que usted entienda la magnitud de esta idea, este joven ha recibido reconocimientos públicos hasta de Barack Obama.

Y si no hubiera sido por History, ahora estaría en su casa sin hacer nada.

Y si no hubiera sido por esta campaña, todos esos cientos de chiquitos seguirían sin tener noción de lo que es contar con una mano.

Es maravilloso. Punto. Y salió de la televisión. Y salió de una frecuencia inteligente. Y salió de aquí, de América Latina. ¡Es un orgullo!

El miércoles pasado, en el hotel St. Regis de la Ciudad de México, se llevó a cabo la tercera edición de Una idea para cambiar la historia y yo casi me pongo a llorar de la emoción.

Primero, porque vi nacer este concepto en 2014 y es de no creerse lo mucho que ha crecido, lo mucho que ha logrado y la inmensa credibilidad que ha conseguido gracias a la selección de embajadores como Javier Poza.

¿Me creería si le dijera que nada más para la convocatoria de este año se recibieron más de 5 mil ideas y que entre el público había expresidentes como Vicente Fox?

Ojo, esto es televisión. ¿Cuándo fue la última vez que usted vio que más de 5 mil personas creyeran tanto en la propuesta de un canal que le enviaran sus ideas así, sin temor al plagio?

¿Cuándo fue la última vez que usted vio a un ex presidente respaldando una campaña de responsabilidad social surgida de una frecuencia mediática? ¡Cuándo!

No, pero espérese, no le he dicho lo mejor: la calidad de las ideas de este 2016 fue alucinante.

Había desde realidad virtual aplicada a la rehabilitación de gente con problemas neuronales hasta filtros solares que absorben el dióxido de carbono pasando por dispositivos que les permiten a personas con discapacidad manejar sus sillas de ruedas a través de las ondas de su cerebro.

El ganador fue un muchacho de nombre Diego Antonio Aguinsaca de Ecuador que inventó… ¡un radar para personas con discapacidad visual!

Eso solo lo habíamos visto en películas de superhéroes, en series de ciencia ficción o en algunas caricaturas inspiradas en cómics futuristas.

¡Y ya está aquí! ¡Existe! ¡Es real! Los ciegos van a poder ver gracias a este joven, a History y a la televisión.

¿Así o más claro que sí se puede cambiar la historia? ¿Así o más claro que todavía se puede ir más allá en materia de innovación cuando se habla de campañas de responsabilidad social?

Y esto es apenas el principio, el tercer año de Una idea para cambiar la historia. ¿Se imagina hasta dónde vamos a llegar?

¡Felicidades, History, por esta iniciativa, por este éxito. ¡Por todo!

Y si usted quiere saber más, no deje de visitar la página de internet de esta importante frecuencia donde encontrará toda la información. Vale la pena. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com