El pozo de los deseos reprimidos

¡Pues de qué se trata!

Hay una duda que carcome mi alma: ¿Por qué si la televisión mexicana es capaz de crear buenos programas, con grandes contenidos, fantásticos repartos y magníficas propuestas de producción, a la hora de los trancazos nos da casi puras porquerías?

Ya ni siquiera me refiero a cuestiones de buen o de mal gusto, de congruencia editorial o de la más elemental creatividad.

Muchas de nuestras más importantes televisoras están permitiendo que salgan al aire errores técnicos, que los talentos se tomen atribuciones que no les corresponden, que se note la improvisación.

Y ésas son las emisiones que reciben los más altos presupuestos, la mejor promoción, los comentarios de la prensa especializada.

¿Por qué en lugar de estar discutiendo, por ejemplo, las gloriosas aportaciones que tendrá el nuevo Hoy o las doctas críticas que hará Kalimba en la nueva temporada de México tiene talento, no hablamos de joyas como Yoga con Luz?

La doy mi palabra de que la quinta parte de cualquiera de los capítulos de este proyecto vale 200 veces más que todo lo que pudiera salir tanto en Hoy como en México tiene talento.

Yoga con Luz podría ser un programa de la BBC, de Discovery Home & Health o de Foxlife. ¡De esa calidad es!

Pero no, es un proyecto de Televisa que se transmite los martes y jueves a las 7:00 am con varias repeticiones incluso los sábados y domingos.

Ojo con lo que estoy diciendo. Televisa, cuando quiere, puede producir maravillas como Food Glorious Food, Kilo a kilo, Cake Boss y Escuela para maridos.

¿Por qué no quiere? ¿Por qué no quiere más seguido? ¿Qué tenemos que hacer usted, los anunciantes y yo para que le den ganas? ¡¿Qué?!

Obvio, como su nombre lo indica, Yoga con Luz es un show de yoga, lo conduce Luz María Zetina, ¿y me creería si le dijera que es uno de los mejores programas de esta disciplina de todo el mundo?

Yo lo llevo a Europa, a Asia o a Oceanía en este momento y me lo compran, porque es perfecto, una mina de oro.

Para empezar, se entiende, tiene una estructura, toca temas universales y fundamentales, cuestiones que nos pegan a los hombres, las mujeres, los jóvenes, los viejos, los ricos y los pobres.

Después, la señora Zetina resultó ser una revelación como conductora en solitario y como entrevistadora.

Se nota que le encanta todo lo que tiene que ver con el yoga porque se involucra, propone, escucha, enriquece y, cuando le tiene que enseñar al público a realizar alguna posición, la hace excelente y sin las payasadas seudoeróticas de otros personajes que andan haciendo el ridículo por ahí.

Por si todo esto no fuera suficiente, a Yoga con Luz van colaboradores e invitados del mejor nivel. Maestros, nutriólogos, motivadores y conferencistas calidad de exportación.

Desde Deepak Chopra hasta Karina Velasco pasando por gente que a lo mejor usted y yo no conocemos, porque ése no es nuestro contexto, pero que en el universo del yoga, la salud y la meditación, son importantes.

Yoga con Luz es un show que hace bien y, lo más increíble, tiene producción de una pulcritud deliciosa.

Todo está cuidado: la iluminación, el sonido, la colocación de las cámaras, el vestuario.

Da gusto sentarse a mirar este concepto que, además, es relajante, honesto, tranquilo.

Y uno, mientras lo mira, se divierte, aprende y siente una muy sabrosa estimulación. Dan ganas de llevar una vida más sana, más en equilibrio.

Compare, por favor, esto que le estoy describiendo con la mayoría de los productos de la televisión abierta privada donde los conductores o están gritando, o están bailando, o están diciendo tarugadas.

¿Sí entiende la belleza de Yoga con Luz?

No me molesta que esté en Unicable, me molesta que no esté en un canal abierto como luego están muchas de las cosas que Televisa hace para ésa y otras señales de paga. ¡Pues de qué se trata!

Y no, que nos salgan con el cuento de que esta clase de contenidos no son para la televisión abierta porque si de algo están llenos muchos de los programas de revista de los más poderosos canales de México es de motivadores, nutriólogos y hasta de maestros de yoga.

Qué gusto que nuestro país tenga un espectáculo con la calidad de Yoga con Luz.

Qué triste que tenga una distribución tan limitada, que no se le haga ruido, que no se le venda, que no se le lleve al éxito nacional e internacional.

¿Por qué si la televisión mexicana es capaz de crear buenos programas, con grandes contenidos, fantásticos repartos y magníficas propuestas de producción, como éste, a la hora de los trancazos nos da casi puras porquerías?

Luche por ver Yoga con Luz en Unicable, siga su contenidos a través de las redes sociales y purifique sus ojos con esta clase de televisión.

Se va a sorprender independientemente de que le guste o no esta disciplina. De veras que sí. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com