El pozo de los deseos reprimidos

La tragedia de HBO

“Catarsis: efecto purificador y liberador que causa la tragedia en los espectadores suscitando la compasión, el horror y otras emociones”.

Lo que usted acaba de leer es una definición del Diccionario de la Lengua Española.

Pues bien, yo he experimentado la catarsis mirando Westworld de HBO.

Le juro que después de disfrutar de cada uno de sus capítulos me he purificado, que me liberado, que me he encontrado conmigo mismo como ser humano.

Es realmente un prodigio del espectáculo mundial, una serie fundamental para entendernos a estas alturas de la historia de la humanidad.

Perdóneme si lo que le estoy diciendo le suena muy ridículo o exagerado, pero estoy siendo sincero. No lo puedo expresar de otra manera. Lo siento.

Westworld me ha hecho vivir una experiencia muy profunda, me ha transformado como hombre.

Confieso que mientras la he estado viendo, incluso varias veces a través de la plataforma HBO Go, me he sorprendido, que me he horrorizado, que he llorado.

Pero después de un punto, he crecido, he entendido. ¡Es brutal!

HBO está haciendo hoy lo que los griegos hacían con su mejor teatro en la época de oro.

HBO está haciendo tragedia, ese género dramático tan elevado, con algo tan humilde como la televisión.

Jamás pensé vivir para ver esto. Estoy profundamente conmovido.

Si usted conoce la serie y la ha visto completa desde el principio, seguramente coincidirá conmigo. Si no, lo quiero invitar a que la vea.

Como suscriptor del paquete HBO MAX, es prácticamente un hecho que usted tiene gratis el servicio de HBO Go, un sistema de distribución de contenidos en línea, como Netflix, con todos los contenidos de esta importante compañía.

Consúltelo con su proveedor de cable o de antena directa al hogar porque vale mucho la pena que usted explote esa plataforma y, sobre todo, que tenga el privilegio histórico de mirar Westworld tal y como se está distribuyendo en Estados Unidos.

¿Por qué le estoy escribiendo hoy de esto? Porque este domingo se va a transmitir el final de la primera temporada de esta obra maestra y yo no me podría llamar crítico de televisión si no le ruego que lo mire.

Obviamente, si usted no ha visto nada, de aquí al domingo y gracias precisamente a HBO Go va a tener el tiempo perfecto para ver los primeros nueve capítulos de esta joya tan hermosa, tan terapéutica. Se la recomiendo de todo corazón.

¿Qué es? ¿De qué trata? ¿Por qué tanto escándalo?

Yo sé que todo el mundo se va por el lado de que uno de sus productores es J. J. Abrams (Lost) y porque su reparto incluye a luminarias rara vez vistas en televisión como Anthony Hopkins, Ed Harris, James Marsden, Thandie Newton, Jeffrey Wright y Evan Rachel Wood.

Pero a mí me gustaría que hoy, además de ovacionar a estos ídolos, se diera cuenta de lo que nos está diciendo esta historia.

Westworld narra cualquier cantidad de odiseas bélicas, románticas y conspiradoras de un montón de personajes que viven, trabajan y visitan un muy peculiar parque de diversiones en el futuro.

¿Y? ¿Qué es lo que nos podría decir esto más allá de lo obvio, de las escenas de acción, de erotismo y del indiscutible hecho de que invita al público a pensar, a atar cabos y a tejer teorías?

Westworld nos habla de la relación que hay entre los seres humanos y Dios, de lo que nos hace hombres y mujeres, de nuestras posibilidades, de nuestras limitaciones.

Como bien lo definió un amigo muy querido e inteligente: es un thriller filosófico.

Al mismo tiempo que uno está gritando ante las escenas más inesperadas, ante las revelaciones más perversas, está pensando en de dónde venimos, en por qué estamos aquí y hacia dónde vamos.

Desde la más reciente versión de Battlestar Galactica que no me topaba con algo tan profundo, solo que aquí es televisión premium. ¡Es HBO!

¿Cuál sería la diferencia? Se la voy a explicar con un ejemplo:

De seguro usted ha visto algunas de las muchísimas secuencias de matanzas de Game of Thrones donde los cuchillos entran, salen, las cabezas ruedan, las tripas vuelan y la sangre fluye a borbotones.

Bueno, imagínese ese mismo derroche de violencia pero hacia adentro, aplicado a las ideas, al alma.

Westworld acuchilla nuestros principios, dispara sobre nuestras creencias, incinera nuestros sentimientos, asesina nuestros esquemas. ¡Duele!

¿Pero sabe qué es lo más maravilloso? Que todo ese dolor sirve para algo y que independientemente de que a usted le guste reflexionar o no mientras goza de sus series favoritas, es muy emocionante, entretenida, espectacular y adictiva.

Por lo que más quiera, luche por ver el final de la primera temporada de Westworld este próximo domingo a las 22:00 por HBO, atrévase a levitar con esta maravilla en HBO Go.

Algo me dice que muchas personas experimentaremos una gran y maravillosa catarsis después de observarlo. ¿O usted qué opina?  

 alvaro.cueva@milenio.com