El pozo de los deseos reprimidos

En tiempos de censura

Cuando supe que HBO iba a hacer, en Brasil, una serie sobre el cine porno de los años 70, me imaginé un montón de cosas raras.

¿Por qué? Porque el tema se presta para hacer marranada y media, y porque HBO es una compañía que trabaja en absoluta libertad.

Ellos, como nadie, pueden sacar cuerpos desnudos, escenas de sexo y grabar situaciones todavía más atrevidas. Son televisión premium.

Bueno, el resultado no tiene nada que ver con ninguna de las cosas que me imaginé. HBO, una vez más, nos sorprende y nos emociona. Su nueva serie brasileña es un poema.

Uno, como espectador, termina enamorándose de todo ese universo de erotismo y belleza e involucrándose igual o hasta más que con películas como Cinema Paradiso.

La serie de la que le estoy hablando se llama Magnífica 70 y elegí este jueves para publicarle mi crítica, porque hoy usted todavía está a tiempo para buscar las repeticiones del capítulo uno.

Por favor, hágalo. Si a usted le gusta el cine, la va a encantar. Pero si a usted le gusta el sexo, créame, la va a adorar.

Magnífica 70 es algo más que un homenaje al cine porno, es una serie que va de lo muy sensible a lo muy inteligente.

Sensible porque parte de una historia de amor, de amor sincero, de amor sexual.

Inteligente porque hacer un reflexión inmensa sobre la libertad de expresión, la manipulación y la censura.

¿Sabe como qué es? Como Mad Men, pero cambiando la publicidad por el erotismo.

Así de grandes son sus posibilidades. Así de grandes son sus personajes.

Hasta el punto de partida es el mismo: un hombre que miente, que duda, que se arrepiente, que se equivoca.

Solo que aquí entra un ingrediente que jamás estuvo presente en Mad Men y que marca una suculenta diferencia: la cultura brasileña.

Magnífica 70 sería imposible en México, en Estados Unidos o Francia. Solo Brasil es capaz de jugar así con la belleza de sus mujeres, con los colores, la música, la moda.

En mi vida he visto cualquier cantidad de producciones de época pero jamás una como ésta, así de franca, alegre y cachonda.

No es lo mismo viajar a los años 70 en los últimos episodios de una serie estadunidense como Mad Men o hacerlo a lo largo de toda una superproducción inglesa como Life on Mars, a hacerlo como en Magnífica 70.

Aquí lo hermoso es todavía más hermoso, está más vivo. Ya no se trata de un ejercicio de nostalgia, se trata de espectáculo, de creación, de algo que jamás se había puesto así en pantalla y que, curiosamente, tiene mucho que ver con la acción.

Imagínese, por favor, a Brasil en 1973. Por un lado, toda aquella euforia, toda aquella sensualidad desbordada. Por el otro, toda la oscuridad de la dictadura, toda aquella monstruosa represión.

¿Resultado? Una de las historias más fascinantes de la temporada, la de un censor.

Sí, la de un censor, que mientras está cortando las escenas de sexo de las películas para adultos se enamora como un auténtico estúpido de la más joven promesa de la pornografía de Brasil.

¿Conflicto de intereses? Todo. Está la parte del trabajo, donde este tipo es poco menos que una estrella del control gubernamental. Pero también está la parte de su vida privada.

Este hombre está casado, su esposa es la mujer más insatisfecha del planeta y luego pasan cosas que no le voy a decir, pero que cambian radicalmente con la vida de este personaje y hasta con el futuro del cine erótico brasileño.

A mí lo que me encanta es que Magnífica 70 rompe por completo con todo lo que se está transmitiendo en este momento en todos los canales y, lo más importante, que nos pone de buenas.

No hay manera de verla y de no sentir ternura, de no aprender a mirar esa otra parte del cine para adultos que jamás habíamos visto, la que tiene que ver con el talento, con la creatividad, con las ilusiones.

Es tan mágica, tan capaz de involucrarnos emocionalmente, de hacernos olvidar nuestros problemas y de trasladarnos a otra época, a otro lugar.

Magnífica es magnífica. Punto. Amo su reparto, sus desnudos, su dirección de arte.  Es una serie porno sobre el cine porno, un juguete obsceno, una caricatura delirante.

Nadie se toma en serio nada, pero al mismo tiempo sí, tal y como era en aquellos tiempos con aquellas películas tan cargadas de sexo pero, paralelamente, tan cargadas de candor, de transparencia, de honestidad.

Y lo más impresionante es que si usted es una persona politizada en busca de contenidos críticos, aquí se va a dar gusto estudiando a un gobierno infame, conociendo las técnicas de los censores de antaño y aplicándolas al mundo de hoy, al México de hoy.

Busque inmediatamente las repeticiones del capítulo uno de Magnífica 70 en los diferentes canales del paquete HBOMAX y el domingo, después de Game of Thrones, no se vaya a perder el segundo episodio por el canal HBO. Le va a encantar. De veras que sí. 

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV