El pozo de los deseos reprimidos

El terror como terapia

Yo sé que es muy fácil echarle porras a Guillermo del Toro, porque el señor es un genio, porque es mexicano y porque se ve bien que uno lo defienda.

Pero, objetivamente, lo que este gran artista ha hecho en el cine y la televisión es como para ir a su casa en Estados Unidos y ponerle un monumento.

Guillermo ha revolucionado el terror en la industria del entretenimiento mundial, ha conseguido llenar de belleza algo que siempre había sido horrible y lo ha convertido en un pretexto.

¿En un pretexto para qué? Para explorar lo que llevamos dentro, nuestros más íntimos temores, nuestras más apasionadas fantasías.

El maestro Del Toro, a través de sus obras, saca al monstruo que llevamos dentro y, lo más impresionante, consigue que nos reconciliemos con él.

Esto es el terror como terapia, una aportación sin precedentes, un milagro que ahora está al alcance de todos gracias al poder de la televisión, gracias a que el gran Guillermo del Toro está haciendo televisión.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque yo, como miles de personas en toda América Latina, he estado siguiendo las transmisiones de su serie The Strain por el canal FX.

Y porque la primera temporada de esta obra maestra termina mañana con un desenlace que va a ser poco menos que sublime.

¿Por qué? Porque va a tener mucho suspenso, mucha acción, mucha adrenalina, pero también mucho amor, mucha dulzura, mucha esperanza.

The Strain es una de las mejores experiencias que usted y yo hemos podido presenciar en la televisión internacional de este año.

Tal y como se lo dije mi videoblog Surtido rico cuando esta joya se estrenó, The Strain representa algo poderoso.

¿Qué? Entre muchas otras cosas, la reinvención del espectáculo de vampiros.

Guillermo del Toro, primero a través de los libros en los que está inspirada esta serie y después a lo largo de los diferentes episodios de esta realización, toma a los vampiros, los hace creíbles y les da una nueva dimensión.

¿Cómo los hace creíbles? Vinculándolos a muchas situaciones espantosas que usted y yo estamos viendo y viviendo en nuestro mundo real como los virus, las guerras y las conspiraciones.

¿Cómo les da una nueva dimensión? Retrabajando sus legendarias características como el acto de chupar sangre, como el uso de los colmillos, el miedo a la plata, el temor a la luz del sol y el hecho de no poderse reflejar en superficies como las de los espejos.

¿En qué consiste esta nueva dimensión? En rasgos mil veces más feroces, audaces, mucho más adecuados para sorprender, asustar y hasta para conmover al sofisticado público del siglo XXI.

Y es que, le recuerdo, las series de hoy no solo compiten contra otras series, compiten contra la literatura, contra el cine, contra los videojuegos y hasta contra los deportes extremos.

Bueno, pues todo esto que le estoy diciendo, está en The Strain.

Esta bomba mediática compite y le gana a muchas de las más populares sagas literarias, a la mayoría de las mejores películas que está en este momento en cartelera.

La da dos vueltas en el aire a las más importantes listas de videojuegos y hace que muchos deportes de alto riesgo se vean particularmente ridículos.

Por eso le encanta a todas las audiencias de todas las edades, de todas las razas y de todos los niveles socioeconómicos.

  No es una serie apocalíptica, postapocalíptica, de enigmas o de monstruos como hay decenas en el mercado.

Es un punto y aparte. Algo que ninguna persona que aspire a estar actualizada en materia de espectáculos se puede perder.

Tiene todos los referentes gráficos y editoriales que usted se pueda imaginar.

Pero es lo suficientemente inteligente como para atender, al mismo tiempo, a un público muy, pero muy exigente en términos intelectuales y otro muy, pero muy familiar, obsesionado por el entretenimiento puro.

¿Me creería si le dijera que en The Strain hay una crítica hiperviolenta al neoliberalismo, a muchos empresarios y a una inmensa cantidad de políticos?

¿Me creería si le dijera que en esta pieza hay un rescate de la familia como el único vehículo de salvación para una sociedad sumergida en una crisis tan profunda como la nuestra?

Y hasta ahora no le he dicho nada. The Strain da para un libro en el que necesariamente se van a tener que destacar sus lecturas mediáticas, estéticas y hasta históricas.

The Strain da para un libro, insisto, donde se tiene que hablar de cada uno de sus personajes, de sus actores, de todo.

¿Qué va a hacer mañana en la noche? Sea lo que sea, cancélelo. Tiene que ver el final de la primera temporada de esta obra capital a las 22:00 por FX.

Yo sé que es muy fácil echarle porras a Guillermo del Toro, porque el señor es un genio, porque es mexicano y porque se ve bien que uno lo defienda.

Pero, objetivamente, este gran artista se voló la barda con esta serie. ¿A poco no?

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