El pozo de los deseos reprimidos

Lo que en la tele se perdió

La televisión ha hecho tantas cosas tan buenas a lo largo de su historia que de repente se nos olvida y las dejamos de hacer.

Yo no sé si es por el cambio de ejecutivos, porque las nuevas generaciones rechazan en automático todo lo que estaba antes o si es porque, de plano, nos estamos llenando de gente que confunde Netflix con Canal 5.

Pero se me hace un desperdicio de recursos y, lo más triste, de negocios.

¿Por qué le estoy contando esto? Porque el miércoles pasado, haciendo mis monitoreos y esperando el capítulo dos del programa de Adela Micha, me encontré con una joya en el canal El Financiero-Bloomberg.

Se llama Nación 321, forma parte de un proyecto muy grande y ambicioso que surge de las redes sociales para atender a las audiencias más jóvenes y, honestamente, me encantó.

Es un show complejísimo en términos de producción, donde los creativos de esta señal generan contenidos a partir, en este caso, de las elecciones en el Estado de México.

¿Qué clase de contenidos? Ahí está lo bueno.

Agarran a todos los candidatos por separado, les ponen exámenes para ver qué tanto saben de política, les hacen preguntas mucho muy irreverentes, toman sus caras y las sobreponen sobre chicas en bikini y el resultado es delirante.

¿Por qué? Porque uno se entera y se divierte.

Sí, yo sé que muchas de las cosas que le estoy mencionando suenan como a falta de respeto, ¿pero le digo la verdad?

Falta de respeto es tratar a nuestra clase política con solemnidad en tiempos de memes y eso es lo que aman los televidentes.

¿Pero sabe qué es lo más admirable? Unos guiños de realización de lo más afortunados y un equilibrio editorial digno del INE.

No hay manera de que ningún enemigo de El Financiero-Bloomberg los ataque por beneficiar o por perjudicar a algún candidato de algún partido.

En Nación 321 todos son iguales y al final, las conclusiones son muy positivas. ¡A uno hasta le dan ganas de votar! Es volver a creer en la democracia.

¿Por qué le dije al principio de esta columna todo lo que le dije?

Porque lo que los periodistas de Nación 321 están haciendo no es muy diferente a lo que hacían prácticamente todos los canales de este país, desde Televisa y Tv Azteca hasta MTV, cuando se acercaban algunos procesos electorales.

¿Qué fue lo que sucedió que se dejó de hacer? Quién sabe, pero no está chido.

Busque los contenidos de Nación 321 en El Financiero-Bloomberg. Son divertidísimos y oportunos. De veras que sí. 

Y a propósito de cosas que se dejaron de hacer, hay un tipo de cine exitoso, bello y entrañable que ya no tenemos a gran escala y que valdría la pena recuperar.

¿Cuál? El de las películas de baile. Ojo, no estoy hablando de cintas musicales, sino de filmes que invitaban a los jóvenes y a las familias en general a bailar como Dirty Dancing.

¿Se acuerda? Esa película es fantástica, marcó a toda una generación.

¡Pues qué cree! Dirty Dancing está celebrando sus primeros 30 años y a los ejecutivos del corporativo Fox se les ocurrió una idea genial:

Además de programar la cinta para mañana sábado a las 20:00 en su canal Fox Premium Classics,  adquirir los derechos de esta historia, pero de la miniserie de tres capítulos producida por Lionsgate y muchas otras compañías más para la cadena ABC.

Fíjese lo que le estoy diciendo: las nuevas generaciones, que aman todo este asunto de las series y de las miniseries, van a poder ver, como a ellos les gusta, uno de lo más hermosos clásicos de las películas de baile.

Y las generaciones de antes, las que gozaron de Dirty Dancing en 1987, la van a revivir de una manera diferente, mucho más creativa y adecuada a los requerimientos del entretenimiento actual.

Al final todos vamos a salir ganando porque esta miniserie, es magnífica.

Tiene todo el espíritu original de la cinta pero corregido y aumentado con un enloquecedor sentido de nostalgia y unos tintes de lo que a muchas personas les esta sucediendo en términos sentimentales en esta época que invariablemente lo harán suspirar en más de una ocasión.

Yo ya tuve oportunidad de ver este contenido y es muy recomendable, alegre y familiar, una oportunidad de oro para que los chicos convivan con los grandes.

Como usted sabe, en el original teníamos al legendario Patrick Swayze, a Jennifer Grey, a Jerry Orbach y a muchos más.

En esta versión tenemos a Abigail Breslin (nominada al Oscar por Little Miss Sunshine), a la queridísima Debra Messing de Will & Grace y el lanzamiento estelar de un chavo de nombre Colt Prattes que lo va a dejar con la boca abierta, entre muchas otras sorpresas.

Por favor, celebre los 30 años de Dirty Dancing primero con la película y al terminar, con el estreno de la miniserie en el canal Fox Premium Series y con el lanzamiento de todos los capítulos de este concepto en la app de Fox. Le van a encantar. Se lo garantizo.

 alvaro.cueva@milenio.com