El pozo de los deseos reprimidos

Los "spots" de Peña Nieto

Honor a quien honor merece: los nuevos spots de Enrique Peña Nieto son sensacionales.

Usted, como yo, seguramente los está mirando a todas horas, en todos los canales y hasta los está escuchando en las estaciones de radio.

Son los que se están transmitiendo en relación a su segundo informe de gobierno.

A lo mejor usted está de acuerdo con el señor. A lo mejor, no. Pero lo que no podemos dejar de reconocer es que, en términos de comunicación, son perfectos.

Hagamos memoria para que entendamos la magnitud de estos materiales.

Desde que la Presidencia de la República sustituyó las legendarias coberturas mediáticas de los informes de gobierno del 1 de septiembre por campañas de spots de varios días, la imagen del presidente se vino abajo.

No había año en que el representante de nuestro Poder Ejecutivo no saliera a dar la cara para decirnos lo que había hecho en los últimos 12 meses, ni en que la opinión pública no se volcara en su contra.

Burlas por aquí, chistes por allá. Analistas despedazándolos, gente en las redes sociales atacándolos.

Eran unos spots malísimos. Los que no parecían hechos como para retrasados mentales estaban grabados con las patas, pecaban de ególatras, de lúgubres, de ridículos, de todo.

Si los juntáramos en está instante podríamos construir una verdadera galería del terror. Son exactamente lo que no se debe hacer en materia de comunicación política.

El mismo Enrique Peña Nieto, el año pasado, grabó unos mensajes rarísimos como de guía de turistas del Palacio Nacional. ¿Se acuerda?

Eran lo más impropio del universo. ¡Qué ganas de exponerse! ¡Qué ganas de apostar por la frivolidad!

El caso es que, cuando hablábamos del Informe, veníamos de esto, y cuando hablábamos de la actual administración, veníamos de una combinación de ejercicios televisivos muy llena de contrastes.

El sexenio comenzó con todo aquel asunto del “México en movimiento”, luego puso a un modelo a hablarnos de temas fundamentales, pero como que la cabeza de esas campañas se arrepintió, corrió al chavo y luego se puso a hacer cosas más convencionales.

Imagínese, por favor, llegar a este momento del año, a este instante en la historia reciente del país y tratar de unir estos dos polos. Aquello pintaba para ser una catástrofe.

No sé usted, pero yo esperaba lo peor de lo peor, a un presidente instalado en, gócenme, chiflemos alguna canción y denme las gracias mientras les poso vestido de gala, de charro o a ver de qué.

¿¡Pues cuál sería mi sorpresa cuando comencé a ver esos spots!?

Nada que ver con ninguno de los errores previos en campañas de informe de gobierno. Nada que ver con las inconsistencias de las campañas mediáticas de este sexenio.

Se trata de unos mensajes muy claros, austeros en términos de producción y particularmente directos donde vemos a un presidente de la República como si estuviéramos viendo a un compañero de trabajo al final de una jornada exhaustiva.

El señor se ve como a punto de salir de su oficina, ya sin corbata, pero sin perder la compostura. Cansado, pero satisfecho. Hablando en un tono cálido, sin poses y utilizando palabras muy sencillas, muy fáciles de entender.

No le está hablando a una nación, le está hablando a un amigo. Me llama la atención que sus camisas no tiendan a utilizar los colores del PRI sino tonos más neutros, más como de otros partidos.

Pero lo que más me encanta es que, por primera vez desde que se utiliza esta estrategia de comunicación social, estamos frente a un presidente que tiene algo que decir.

Y no nada más es una cosa, son muchas, en muchas direcciones. Si no es lo del combate al hambre es la economía; si no es la reforma política, es la reforma energética.

Esto que le voy a señalar es muy fuerte, pero es la verdad: no le alcanza el tiempo a Enrique Peña Nieto para decir, en tan pocos segundos, todo lo que podría decir de su administración en el último año. ¡Es increíble!

Tan increíble como el hecho de que siempre está hablando en plural, en equipo. No solo son sus logros, son los de muchas personas, de muchas corrientes.

Y el discurso es realista. No promete lo que no será. Dice lo que tiene que decir.

Bueno, hasta sus spots con gente, esos donde lo vemos en diferentes actividades en público, llegando incluso a tomarse una selfie, son estupendos.

Le suplico que, la próxima vez que vea o que escuche alguno de estos mensajes, haga un alto e, independientemente de su filiación política, lo estudie.

Están tan bien hechos que hasta redondean sus primeros discursos, los primeros spots de su administración.

¿Qué otro presidente de México había conseguido algo así tratándose de un Informe de gobierno? ¿Qué otro se había comunicado de semejante manera?

Honor a quien honor merece, los nuevos spots de Enrique Peña Nieto son sensacionales en términos de comunicación. ¿A poco no?  

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