El pozo de los deseos reprimidos

Los "spots" de Encuentro Social

Hoy me toca analizar los mensajes del partido Encuentro Social, pero antes de empezar quisiera abordar algunos puntos para que usted aprecie lo que le voy a decir.

En este periodo que algunas personas llaman de precampañas los anuncios deben sentar las bases de lo que viene, informar, ofrecer resultados, posicionar conceptos, palabras y, lo más importante, partidos.

En el caso de las nuevas agrupaciones políticas, como Encuentro Social, los mensajes deben una carta de presentación, algo que establezca posiciones ideológicas, rostros, metas.

¿Usted ha visto los spots de Encuentro Social? ¿Cumplen con estos requisitos? Vamos a ver.

Primera imagen: un teatro pequeño, vacío, con un escenario iluminado y un podio al centro. Como que ahí se va a dar una conferencia.

A uno de los extremos del escenario vemos a un señor de mediana edad, de los que hacen el aseo en las oficinas, trapeando.

Quienes saben de esta clase de cuestiones coincidirán conmigo en que esta escena es pésima.

¿Qué clase de productor profesional permitiría que su escenario se trapeara a última hora?

¿Qué empresario sería tan estúpido como para tener encendida la iluminación de su escenario mientras se hacen las labores de aseo?

Ya de entrada, esto está mal, manda un mensaje de no sabemos ni lo que estamos diciendo, no tenemos experiencia ni para comunicarnos, proyectamos improvisación.

Cambio de toma: el afanador sigue haciendo su tarea y, como es tan malo, le da un golpe al podio con el trapeador.

Cosa curiosa, al darle el guamazo, el micrófono suena como si a lo que le hubiera pegado hubiera sido al micro, no al podio, pero deje usted eso, ¡el micrófono estaba encendido!

¿Quién deja encendidos permanentemente los micrófonos de una auditorio? ¿¡Quién!?

¿Pero quiere que le diga algo chistoso? ¡Que ese teatro es tan pequeño que no necesita micrófono! ¡No hay elementos que lo justifiquen! ¡No los pusieron!

Total, que el señor de limpieza, al percatarse de que el micro estaba abierto, en lugar de reportarlo como le correspondería, se convierte en técnico de audio y le da unos golpecitos como para constatar que sí, que estuviera prendido.

¡Y se empieza a subir al podio como si fuera a dar un discurso!

En eso, varias personas empiezan a entrar al teatro, por la parte de las butacas, y nadie se inmuta, ni el afanador ni el público. ¡Qué tipo tan más confianzudo! ¡Qué audiencia tan pasiva, tan más conformista!

Fíjese cómo siguen los mensajes negativos.

Por si esto fuera suficiente, entra la voz de una narradora diciendo: Estamos cansados de escuchar discursos.

A ver, si están cansados de eso, ¿por qué el protagonista de este anuncio lo primero que quiere hacer es echarse un discurso? ¿A usted esto no se le hace incongruente?

Luego viene lo mejor, la locutora comenta: Ahora nos toca hablar a nosotros.

¿A nosotros? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Los señores que se toman atribuciones que no les corresponden? ¿El personal de limpieza de los teatros? ¡Quiénes!

Y mientras el tipo se dispone a aventarse el choro de su vida, la narradora continúa:

Entra a nuestra página y únete a un partido que quiere ser la voz de quienes no tenemos voz. El podio es tuyo.

A lo mejor lo que voy a decir va a sonar muy políticamente incorrecto, pero si ese mensaje está dirigido a las personas menos favorecidas, como en teoría debe ser ese humilde afanador, ¿de dónde quieren los responsables de este video que saquen internet?

¿Cómo quiere esta gente que los trabajadores de la limpieza usen sus modernos celulares y enciendan sus rapidísimas computadoras para entrar a un sitio web?

Esto no es un spot de un partido político, es el spot de una página de internet de una agrupación que no es capaz ni de comunicarse a través de un medio tan obvio como la televisión. ¡Así cómo!

No, y ni nos metamos con el tema de las letritas de donde tenemos que apuntar la página de internet para entrar, porque entonces sí no acabamos.

Ahí le encargo de tarea eso de un partido que quiere ser la voz de quienes no tenemos voz y eso de El podio es tuyo.

¿Cómo puede alguien que está recibiendo una fortuna del INE para tener voz, hablarnos en plural y asumir que no la tiene? ¡Eso es no tener, pero vergüenza!

Lo de El podio es tuyo ya es la cúspide del error.

No sé usted, pero yo no quiero un podio, para eso le pago a los políticos, para que hagan su chamba. ¡Ahora resulta que también la tengo que hacer yo!

¡Entonces, que nos devuelvan la lana de nuestros impuestos! ¡Que nos paguen por hacer lo que nuestra clase política no hace!

Ya por último, este anuncio cierra con la bonita frase: Encuentro Social. Hagámoslo nosotros.

¡Me quiero morir! ¿Qué es Encuentro Social? ¿Qué propone? ¿Quiénes lo integran? ¿Cuáles son sus causas?

Eso jamás lo sabremos, o al menos no en estos promocionales. ¿O usted qué opina?

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