El pozo de los deseos reprimidos

Las series y Verónica del Castillo

Soy un gran admirador de NCIS: Los Ángeles, porque su éxito me confirma la vigencia tanto de la televisión abierta como de la de paga.

Le voy a explicar: esta serie, a diferencia de Vinyl o de Better Call Saul no está diseñada para triunfar en señales de televisión premium o en sistema de distribución de contenidos en línea.

Fue creada por y para la televisión abierta de Estados Unidos.

Por tanto, está estructurada de una manera que invita y seduce a las audiencias de esta clase de televisión y tiene un montón de elementos que la hacen irresistible.

Desde su perfecta combinación de adrenalina con humor y destellos de sensualidad hasta un reparto de orígenes cinematográficos que no hay manera de no voltear a ver, pasando por los grandes temas de actualidad.

¿Como cuáles? Como lo que pocos se han atrevido a reconocer y que está muy presente en este título: la segunda guerra fría mundial.

¿Qué es eso? El resurgimiento de una tensión cada vez más fuerte entre el nuevo mundo globalizado, encabezado desde América por Estados Unidos, y el gobierno ruso.

El punto es que este concepto es fundamental y que cuando llega a nuestro país por la pantalla de A&E se convierte en algo todavía más importante.

¿Por qué? Porque el hecho de que A&E nos la traiga primero que nadie justifica que usted y yo paguemos por los canales de paquete básico de nuestros cables y de nuestras antenas directas al hogar.

¿A razón de qué le estoy escribiendo esto? ¿Por qué hoy?

Porque este domingo, a las 22:00, por el canal A&E, se va a estrenar la séptima y probablemente la mejor temporada de esta joya que, dicho sea de paso, es un cañonazo de rating en nuestro país.

En el remoto caso de que usted no conozca este proyecto, ¿de qué trata?

Son las aventuras de un grupo de agentes especiales de la marina de Estados Unidos, en esta versión en específico, en la ciudad de Los Ángeles, lo cual inyecta ingredientes culturales muy distintos a los de otras ediciones de esta misma franquicia.

Participan Chris O'Donnell y Linda Hunt, entre muchas otras celebridades que satisfacen al mismo tiempo las necesidades de muchos segmentos de mercados, y es mucho muy entretenida.

¡Siete temporadas no son cualquier cosa! Y este paquete de capítulos comienza con algo superatractivo: una especie de acto de rebeldía que desencadena en algo insólito, muy emocionante.

No se vaya a perder esto. Le va a encantar.

INTERNET

Desde que era niño, siempre que iba a un restaurante y leía el menú me encontraba con una frase que me sacaba mucho de onda: huevos al gusto.

¿Sí se da cuenta de todas la interpretaciones que hay detrás de esta expresión?

Bueno, pues Verónica del Castillo tomó esto, lo aplicó a ese paralelismo que muchas personas hacen entre los huevos y la valentía, y creó un concepto padrísimo: Los huevos no son al gusto.

Es una página de internet, apenas en desarrollo, que incluye artículos, videos, blogs y algo particularmente interesante: un programa de radio para hablar de temas que van de lo candente a lo cotidiano.

¿Y? ¿Cuál es la nota? Todo el mundo tiene páginas de internet y más de uno, espectaculares producciones radiofónicas.

¿Qué hay aquí de especial? Un estilo que ya lo quisieran muchos lugares.

Verónica y sus colaboradores invitan a auténticos especialistas, tienen la astucia para hacerlos decir cosas diferentes, interesantes, y al final uno no solo se entretiene, termina enriquecido.

Sí, yo sé que la nota es que se trata de una producción de la hermana de Kate del Castillo donde, de repente, participa toda la familia.

¿Pero le digo una cosa? Los huevos no son al gusto vale por eso y por muchas cosas más.

Es una alternativa llena de verdad y de esperanza, con la experiencia de una periodista que sabe y con el genuino objetivo de darle opciones a la gente.

Compárelo con cualquier programa de radio que usted esté escuchando en este momento. Se va a sorprender.

Yo, que me la paso monitoreando contenidos, le puedo decir que ahí se ha hablado de temas como la obesidad y el Día Internacional de la Mujer como no se ha hecho en ningún otro lado.

Y ni hablemos de secciones fijas como la de tecnología, porque entonces sí no vamos a acabar nunca.

Por favor, busque este portal y navegue por sus diferentes opciones. El programa de radio es solo una vez a la semana y, como yo, lo puede ir escuchando a ratos hasta terminarlo.

Si esto funciona, en muy poco tiempo se podría convertir en un éxito comercial y en la respuesta que muchas personas estaban buscando, porque tiene lo mejor de dos mundos.

Por un lado, la madurez y el profesionalismo de alguien que maneja los medios tradicionales. Y, por el otro, la libertad editorial de la internet.

¡Bravo por Los huevos no son al gusto! ¡Bravo por la gente que se atrever a innovar y a pensar en los demás! ¿O usted qué opina?


alvaro.cueva@milenio.com