El pozo de los deseos reprimidos

La serie que nadie esperaba

La vida está llena de sorpresas como Outlander, una serie bastante buena que se estrenó el domingo pasado en el canal Moviecity Premieres.

Yo, la verdad, no esperaba mucho de ella, porque los mismos señores de los canales Moviecity no la anunciaron como luego anuncian otros títulos.

Pero no solo creo que se trata de un espléndido concepto, estoy convencido de que es una producción ideal para el mercado mexicano. Tiene nostalgia, romance, acción, valores.

A diferencia de Power o de Black Sails, que por sus características premium serían intransmitibles sin censura en la televisión abierta nacional, Outlander podría entrar mañana a los canales de Televisa o de Azteca y triunfar feliz de la vida. Se lo digo en serio.

Outlander es la historia de una enfermera que está luchando por reconstruir su vida sentimental después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña.

Pero por un asunto totalmente inesperado acaba viajando en el tiempo.

¿Y adónde viaja? A esa misma región del mundo, pero en el siglo XVIII.

Sí, yo sé que platicada así no suena muy espectacular, pero le juro que es exactamente todo lo contrario. Vámonos por partes para que usted me entienda.

Primero, aquí estamos rompiendo las reglas. Por si usted no se había dado cuenta, en el mundo de la televisión, especialmente de la televisión de canales como Moviecity Premieres, casi todas las series están diseñadas por y para los hombres.

Outlander no. Esta serie es muy femenina. Es como para que las chicas y las señoras se pongan a verla, la disfruten y no sientan, ni por un instante, que están en desventaja editorial frente a otras series.

Segundo, el punto de partida de esta producción es una invitación a la identificación de muchas personas.

¿A usted no le gustaría mejorar su vida, recuperar a alguien o perfeccionar su relación de pareja? ¿A usted no le gustaría ser feliz o más feliz de lo que es ahora?

Tercero, el viaje en el tiempo en Outlander no es como en otras series, en muy, pero muy fino.

Usted va a pensar que ya me volví loco, ¿pero sabe de qué me acordé? De las novelas de Virgina Woolf.

Esto es tan hermoso, tan fresco, tan digno, tan profundo, tan poético. Si a usted le quedan cinco gramos de sensibilidad, no se lo puede perder.

Yo creo que la que se va a transportar no solo va a ser la protagonista de esta emisión, vamos a ser todas las personas del público.

Cuarto, no deja de ser atractivo que este viaje en el tiempo, en lugar de ser hacia el futuro, sea hacia el pasado.

¿Por qué? Porque abre la posibilidad de que el pasado sea el futuro, porque nos invita a cuestionarnos sobre muchas cosas que tienen que ver con el progreso y el retroceso, y con nuestro sentido de la añoranza. Es más importante de lo que parece.

Quinto, estamos de acuerdo de que la posición de las mujeres a finales de la Segunda Guerra Mundial no era precisamente la más avanzada, ¿verdad?

Bueno pues imagínese a esta enfermera pasar de aquel universo en donde cuando menos el sexo femenino había conseguido algo a un tiempo en donde la mujer era poco menos que el objeto del objeto del objeto.

Es una bomba para el alma, una invitación a que apreciemos lo poco o lo mucho que la sociedad actual ha conseguido en términos de equidad de género. Es tema de debate.

Sexto, las producciones de época siempre son muy lucidoras pero aquí, como vamos del pasado al pasado, las imágenes se vuelven todavía más hermosas.

Usted va a poder suspirar no solo con el vestuario, también con los escenarios. Outlander visual y auditivamente luce bien. Es muy linda.

Y séptimo, en términos de reparto, esto da para mucho porque cuenta con la participación de actores que usted va a reconocer de películas como The Hobbit, Casino Royale y Billy Elliot, y de series como Rome, Vikings y The Borgias.

Está de más que le diga que la dirección es exquisita y que, en consecuencia, el nivel al que llegan estos talentos es fenomenal.

Siempre en dulce, en íntimo, en algo que no es ni los excesos de otras emisiones, ni lo que está de moda. Tal vez por eso me encariñé tanto cuando vi por primera vez este título.

Me gusta la gente que se arriesga. Me gustan las series que quieren ir más allá de lo convencional.

Aproveche estos días para ver la repetición del capítulo uno en la programación de Moviecity Premieres o para descubrirlo en moviecityplay.com.

Y localice de inmediato lo que será el estreno del segundo episodio este domingo ubicando el canal Moviecity Premieres en la guía electrónica de programación de su sistema de televisión de paga.

A veces es necesario relajar la mirada, ver otras cosas en la tele, cosas que tengan que ver con la vida, con el tiempo, con el amor.

Outlander es precisamente eso. Por lo mismo, estoy seguro de que le va a gustar. De veras que sí. Se la recomiendo.

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