El pozo de los deseos reprimidos

La serie de Giménez Cacho

En 46 años he visto cualquier cantidad de series, desde las más profundas y revolucionarias hasta las más frívolas e intrascendentes, pero ninguna como Crónica de castas.

Le juro que esta obra dirigida por Daniel Giménez Cacho es una de las mejores series de televisión que he visto en mi vida.

Y lo que más me llena de orgullo es que se trata de un proyecto mexicano, creado por un grupo de gente nueva que no tiene nada que ver con alguna televisora posicionada o con algún estilo que usted o yo hayamos visto antes en alguna casa productora grande, pequeña, pública o privada.

Estamos ante el nacimiento de algo nuevo y no solo eso, estamos ante la primera serie mexicana de verdad.

¿Qué le trato de decir con esto? Mire, en el mundo hay muchas maneras de hacer series.

Hay series al estilo estadunidense, al estilo inglés, al estilo del resto de Europa e, incluso, al estilo asiático o australiano. Cada estilo es diferente, válido y obedece a condiciones muy específicas de mercado.

Nosotros, en México, y en general en toda América Latina, no teníamos un estilo propio. Queríamos hacer series al estilo de los Estados Unidos, pero sin las condiciones de Hollywood o Nueva York.

¿Resultado? A pesar de que creamos títulos importantes como Capadocia, XY y Cloroformo, jamás dejamos de ser los parientes pobres, los copiones, los que no se podían separar de sus telenovelas.

Crónica de castas rompe por completo con eso e inventa un lenguaje, una manera de hacer series como no hay en ninguna otra parte y, lo más importante, consigue retratar lo que somos.

Cuando usted la vea, no va a sentir que está viendo una copia austera de lo que se hace en Estados Unidos o una telenovela de alto presupuesto.

Va a sentir, por primera vez, que está viendo una serie mexicana y, en general, latinoamericana.

No va a creer la perfección de esa estructura dramática, la complejidad de esos personajes, el poder de esas imágenes y la fuerza de esos sonidos.

Crónica de castas está hecha con algunos de los mejores actores del cine internacional como la gran Ángela Molina, la estrella de Buñuel, la estrella de Almodóvar.

¿Y sabe quién está a su lado? El pueblo de Tepito. ¡Giménez Cacho convirtió en histriones de alto calibre a taxistas, vendedores ambulantes y amas de casa!

Pero espérese, porque esto todavía no acaba y es que, en medio de este cuadro, tenemos a gigantescos talentos nacionales como María Rojo, Julieta Egurrola y Rafael Inclán.

No hay manera de ver eso y de no caer rendido a los pies de esas actuaciones, de esas escenas y de esas historias.

¿De qué trata Crónica de castas? De algo que jamás se había hecho en televisión, del origen de nuestros problemas, de nuestros odios, de nuestras divisiones.

Crónica de castas, a lo largo de sus nueve capítulos, a escala macro, cuenta la historia de un grupo muy concreto de personajes que, como todos los mexicanos, lucha por sobrevivir.

Pero, al mismo tiempo, a escala micro, cada uno de sus episodios narra una historia, que ahí comienza, y que ahí acaba, que tiene que ver con algo que nos marcó en el pasado y que nos sigue marcando hasta el presente: las castas.

Esto no nada más es entre pobres y ricos, entre hombres y mujeres o entre blancos y negros.

Es entre indígenas que desprecian a otros indígenas, entre homosexuales que atacan a otros homosexuales y entre discapacitados que rechazan a otros discapacitados.

Es una bomba, pero una bomba necesaria, algo que se tenía que decir, que se tenía que poner en pantalla.

Crónica de castas es para las series lo que Pedro Páramo para las novelas y lo que El laberinto de la soledad para los ensayos, una obra maestra, material de estudio obligado para todo aquel que aspire a entender nuestra realidad.

Jimena Gallardo, su escritora, merece el reconocimiento público de instituciones como la SEP, el INBA y el Conaculta, y Andrés Solano, su productor, y Antonio Muñohierro, el encargado de su diseño de producción, una ovación de pie porque levantar aquello no debió haber sido nada fácil.

Existen cualquier cantidad de rumores sobre por qué esta serie, en lugar de durar 13 capítulos, solo va a durar nueve, pero eso se tendrá que aclarar con el tiempo y en otros espacios.

Yo, como crítico de televisión, lo único que le puedo decir es que estamos ante una obra capital y que el estreno de esta maravilla va a ser un acontecimiento.

Por nada del mundo se vaya a perder los nueve capítulos de esta serie que, por asuntos contractuales, difícilmente llegará a los mercados internacionales o saldrá a la venta en DVD.

¿Cuándo se va a estrenar? Este jueves 3 de abril. ¿A qué hora? A las 23:00. ¿Dónde? En Canal Once que debe estar de fiesta porque solo un medio público verdaderamente grande puede ser la cuna de un proyecto de estas dimensiones. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com