El pozo de los deseos reprimidos

"La ronca de oro"

Hay un punto en que las telenovelas se convierten en algo más, en series, en arte.

Por eso, cuando uno va a los grandes congresos internacionales, para que nadie se confunda y sobre todo para que las buenas conciencias no se sientan mal por hacer algo con tan poco prestigio como las telenovelas, la palabra que se utiliza es de ficción.

Si uno usa el término puede estar hablando de series, miniseries, unitarios, películas o telenovelas, nadie se siente disminuido y todos acaban felices.

¿Por qué le estoy comentando esto? Porque estoy viendo una de las ficciones latinoamericanas más maravillosas de los últimos años, un espectáculo que podría ser serie, miniserie o telenovela, y que usted, definitivamente, no se puede perder.

Se llama La ronca de oro y se transmite en diferentes horarios a través del canal De Película, disponible en todo el país a través de diferentes sistemas de televisión de paga.

No sabe usted qué cosa tan más hermosa, superproducción es poco.

La veo y no puedo evitar acordarme de cuando la vieja Televisa tiraba la casa por la ventana para hacer lo que en aquellos años se llamaba telecrónicas como Toda una vida (1980) con Ofelia Medina.

¿A razón de qué o qué me acuerdo de Toda una vida? A lo mejor a usted ya se le olvidó o es muy joven y no le tocó, pero estamos hablando de un tipo de ficción muy caro y específico.

La idea era recrear la vida de una gran leyenda de la farándula a través de pocos capítulos de una hora en donde había cualquier cantidad de derroches.

Que si usted quería vestuario, se mandaba hacer el mejor vestuario con la asesoría de los más grandes expertos de Bellas Artes.

Que si quería joyas, se traían aderezos tan, pero tan caros, que había cuerpos de seguridad resguardándolos mientras duraban las grabaciones.

Y ni hablemos de los musicales. Eran horas y horas de filmación en teatros completamente llenos con personas muy bien caracterizadas.

Toda una vida era una fantasía inspirada en la biografía de María Conesa, una tiple española que hizo historia antes, durante y después de la Revolución Mexicana llegando incluso a la época de oro del cine nacional.

Para no hacerle el cuento largo, La ronca de oro es exactamente eso, pero importado de Colombia con todas las facilidades técnicas y editoriales que tenemos en la televisión del siglo XXI.

Si usted ama la televisión y, concretamente, la televisión que parte de la plataforma telenovelera, tiene que luchar a muerte por ver esta obra maestra que ha sido una de las ficciones más exitosas que se hayan hecho en aquel queridísimo país.

La historia es muy linda y positiva, es una fantasía melodramática construida a partir de la vida y obra de Helenita Vargas, una diosa de la música popular.

Sí, yo sé que a lo mejor para usted, que ha tenido poco contacto con la música de otros rincones de América Latina, el nombre de Helenita Vargas no significa mucho, pero la señora era algo así como una Lucha Reyes, una Lola Beltrán o una Lucha Villa solo que con ingredientes que la convierten en una leyenda todavía más poderosa.

¿Qué ingredientes? Dicen, los que saben, que Helenita fue la primera feminista colombiana, una mujer particularmente valiente no solo por sus canciones, sino por su forma de ser, por la manera como retó a un sistema.

Imagínese retar a un sistema en un país que pasó por momentos tan dolorosos como la Colombia que a esta luminaria le tocó conocer.

Imagínese que ella, con su música, fue uno de los pocos elementos que consiguió mantener a ese país unido justo cuando más se estaba dividiendo, justo cuando más se estaba fracturando.

¿Ahora entiende la importancia de esta biografía? A mí, lo que me encanta, es que ésta no es, ni una telenovela cómica como Que pobres tan ricos, ni una narconovela como Pablo Escobar, el patrón del mal.

Es otra manera de hacer ficción a la colombiana, otro retrato de Colombia y es que, a lo mejor usted no lo sabe porque no ha tenido oportunidad de viajar para allá, pero una de las tendencias más fuertes de la televisión de Bogotá es la de tomar a estrellas populares y hacerles fantasías audiovisuales como El Joe, la leyenda.

La ronca de oro le está abriendo las puertas, en México, a este tipo de historias que si bien para mercados como el nuestro no valen por la fama de los personajes en las que están inspiradas, valen como ejercicio de magnífica televisión.

Yo lo único que lamento es que nuestro país haya dejado de hacer esta clase de programas.

Y que Televisa, en lugar de lanzar La ronca de oro en grande por televisión abierta nacional, la haya presentado primero en una señal tan limitada como la de Golden Premier y ahora en un canal que ni siquiera es de series como De Película.

Es como si la quisiera boicotear. ¡No se vale!

Usted, por favor, búsquela. Le va a encantar. Se lo garantizo. 

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV