El pozo de los deseos reprimidos

La reinvención de dos grandes

Si hay algo difícil en la vida es la reinvención. Usted sabe, reinventar un concepto, a una persona.

¿Por qué? Porque la zona de confort es comodísima, una tentación monumental, especialmente en estos tiempos de odio e incertidumbre.

Bueno, ahora aplique todo esto que le acabo de decir a la industria de la televisión.

¿Por qué cree que hay tantos canales que no se arriesgan a nada? ¿Por qué cree que hay tantos talentos tan mediocres?

Por eso lo que acaba de pasar en Discovery Channel se me hace particularmente admirable.

¿Qué? La reinvención de Bear Grylls y de sus programas de los Jueves de Aventuras.

Déjeme lo pongo en antecedentes para que entienda la magnitud de esta noticia.

Bear Grylls es la más grande estrella de la televisión inteligente mundial. Nadie cautiva a las multitudes más que él. Nadie vende más que él.

Estamos hablando de una luminaria total, de algo así como una estrella de rock, pero aplicada a la multimillonaria industria de los cables y las antenas directas al hogar.

Como usted sabe, el señor Grylls hace puros programas de supervivencia extrema como A prueba de todo. Le salen increíbles. Punto.

Póngase a pensar ahora tanto en Bear como en Discovery.

Con semejante mina de oro hubiera sido muy fácil hacer lo mismo por muchos años. ¿Para qué moverle si está bien? ¿Para qué exponerse si todo es tan fácil, tan automático?

¡Pues qué cree! Tanto el señor Grylls como el canal privado inteligente más importante del mundo decidieron escapar de la rutina, darle un giro a lo que estaban haciendo y arriesgarlo todo.

¿Con qué? Con Bear Grylls: 48 horas al límite, un nuevo ejercicio de televisión real que se estrenó la semana pasada y que todavía me tiene con el ojo cuadrado.

Esto no es ni lo que Bear ni lo que Discovery habían estado ofreciendo, es otra cosa que nunca nadie había hecho en ningún canal de televisión del planeta.

¿Qué? Un programa en donde dos personas comunes y corrientes tienen que enfrentar sus peores temores.

Es como una especie de terapia pero con cámaras de televisión y con Bear Grylls en lugar de un médico o de un psicólogo. ¡Es fabuloso!

Imagínese que está un hombre que quedó profundamente afectado después de haber salido ileso, por casualidad, del tsunami de 2004 en Tailandia.

El tipo no puede ver el agua ni en pintura. Siente que se muere. Algo muy feo se apodera de él. Es pánico, pánico de verdad.

Adivine ahora lo que Bear Grylls hace con él: no solo lo obliga a ir y venir por ríos salvajes. No, lo mete a unas cavernas acuáticas para que saque el trauma.

Al final, el tipo acaba transformado, reconciliado con el agua y con la vida. Es mágico.

Imagínese ahora algo todavía más desgarrador: la historia de un señor cuyo hijo murió ahogado haciendo pruebas para entrar a la Marina.

Esto va más allá de cualquier cosa que usted haya visto en pantalla, porque el pobre hombre entra en shock cada vez que mira el agua.

Él mismo lo dice: siente que está viendo a su hijo, que está sintiendo lo que él sintió antes de morir. ¡Tremendo! Porque, además, este tipo de revelaciones no las suelen hacer los hombres en la tele.

El caso, para no hacerle el cuento largo, es que Bear consigue que el señor se sumerja en aguas profundas en una dinámica de lo más desgarradora hasta que, después de un largo rato, llega la purificación.

¿Ahora entiende cuando le digo que Bear Grylls y Discovery le entraron a la reinvención?

Bear Grylls no era esto. No era ni un terapeuta ni un amigo sensible. Ahora lo es.

Discovery Channel, igual, en sus Jueves de Aventura no pasaba esta clase de historias. Ahora las pasa.

Y lo más bonito es que ni el señor Grylls ni Discovery se están traicionando, se están reinventando, nos están dando una lección enorme al atreverse a salir de su zona de confort.

En resumen, Bear Grylls: 48 horas al límite es algo que usted debe ver porque lo debe de ver y si tiene alguna fobia a las alturas,  a los roedores, a las serpientes o a lo que sea, con más ganas.

Pero espérese, todavía no le he dicho lo más importante del estreno de esta superproducción de Discovery Channel.

¿Sabe en qué lugar se grabó su episodio número uno? En Chiapas.

Sí, Chiapas, uno de los estados más hermosos de México. No sabe usted qué escenarios. ¡Era Bear Grylls! ¡En la selva! ¡En el Cañón del Sumidero! 

¿Ya se detuvo a reflexionar en esto? Bear Grylls: 48 horas al límite le va a dar la vuelta al mundo. El mensaje de ecología y promoción turística que le va a mandar a millones de personas va a ser inmenso.

Para que vea, hasta en eso Bear Grylls y Discovery Channel están reinventando algo, cambiando esquemas, pensando en nosotros.

Por lo que más quiera, luche con todas sus fuerzas por sintonizar esto. Se lo aviso con un día de anticipación. La cita es mañana jueves a las 22:00 por Discovery Channel. ¡Le va a encantar!

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV