El pozo de los deseos reprimidos

El regreso de "Big Brother"

Mi política siempre ha sido: hasta no ver, no criticar, pero le tengo que escribir del regreso de Big Brother a Televisa.

¿Por qué? Porque es un tema que se presta para las más profundas reflexiones.

Hagamos memoria. Big Brother. ¿Usted lo vio? ¿Cuántos años tenía cuando lo vio?

Yo tuve el privilegio de ser el mejor y el peor crítico de este concepto desde que lo vi en España en el año 2000.

Luego tuve el honor de ser el primer periodista en entrar a la famosa casa de Big Brother México. Hasta le hice un especial de El pozo para el viejo CNI Canal 40.

El caso es que me tocó reportar todas sus temporadas. Le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste, Big Brother marcó una época y le cambió la vida a muchas personas.

Obviamente, todo por servir se acaba, llegó un momento en que el mercado se saturó y aquello se dejó de hacer.

Desde hace varios meses se comenzó a hablar, en diferentes medios, de que Televisa iba a volver a producir este concepto.

Lo curioso no es esto, como usted sabe, los refritos son la especialidad del consorcio de Emilio Azcárraga.

No, lo curioso es que una multitud enloquecida reaccionó con placer ante esta noticia.

Lo vimos en los medios tradicionales. Lo vimos en las redes sociales. Fue de verdad.

¿Sí se da cuenta de lo que le estoy diciendo? Este país, que se la pasa quejándose del retroceso, se mostró feliz ante algo que solo puede ser calificado como eso, como un retorno, como un volver al pasado.

¿Con qué cara queremos impulsarnos hacia el futuro en asuntos de política, economía y hasta deportes si para algo tan aparentemente superficial como la televisión somos los primeros en festejar esta clase de cuestiones?

La televisión es un termómetro social. ¿Qué nos está diciendo el regreso de Big Brother? ¿Qué nos está diciendo el pueblo de México con su respuesta?

Si usted ama otra clase de programas, felicidades, pero esto es televisión abierta, la más poderosa, la que se refleja hasta en las urnas.

Yo quiero invitarlo a reflexionar ante este hecho, porque al menos a mí no me deja de llamar la atención.

¿Por qué el gran público, el de los ratings, está feliz con la perspectiva de volver a ver este reality show que muchos especialistas han calificado de televisión basura? ¿Por qué?

¿Le doy mi respuesta? Porque así de mala es la mayoría de la televisión que se está haciendo en la actualidad.

Es preferible volver a ver la supuesta basura del pasado, que seguir sintonizando las cochinadas que se están haciendo ahora (aplique esta frase para otras fuentes, por favor).

Big Brother es un referente cultural para millones de mexicanos que lo vieron cuando eran niños y a ellos les toca ser los dueños de la pantalla en este momento histórico como a los adultos contemporáneos les tocó serlo en las décadas pasadas.

Como estos adultos jóvenes, conocidos como millennials, no fueron educados con las telenovelas sino con los reality shows, a ellos les va a tocar inaugurar una nueva camada de refritos, su camada.

Big Brother va a ser el primero de muchos retornos que, en la medida en que respeten el formato y cumplan con las expectativas, llenarán nuestras pantallas.

Y así como los adultos contemporáneos de hoy celebraron, en su momento y a través de sus medios, remakes como Corazón salvaje, María la del barrio y La usurpadora, los Millennials harán lo suyo muy pronto pero con sus “clásicos” y a través de las redes sociales.

Es como una ley de vida, algo que sucede cuando hay insatisfacción, cuando se busca una certeza, algo que le dé sentido a lo que ya no lo tiene.

Hoy Pedro Torres, productor original de Big Brother, se convierte en leyenda como, en su momento, le ocurrió a personalidades como don Ernesto Alonso y Valentín Pimstein, que nutrieron a otras generaciones.

Es todo un tema. A mí me conmueve mucho. ¿Me creería si le dijera que hasta un amigo mío está luchando por entrar a la nueva casa de Big Brother?

Y no es cualquier persona. Se llama Enrique Vera, es un comunicador espléndido, lleva días moviéndose por todo el planeta y yo, que seré el más crítico de este nuevo reality show, lo apoyo de corazón.

Enrique merece estar en Big Brother, es un hombre divertidísimo, polémico, capaz de hacer las locuras más inimaginables, de mover gente por el lado del espectáculo, pero también por el lado de la política, del escándalo.

Y ni hablar de su vida. ¡Es un millennial total! ¡Las redes lo aman! Muero por verlo ahí, por criticarlo, por elogiarlo, por hacerlo garras.

Yo, que jamás hubiera dicho esto de nadie, fíjese lo que estoy diciendo.

Para que vea la magnitud de fenómeno que pudiera llegar a ser el regreso de Big Brother. Para que vea el momento social por el que estamos pasando.  

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV