El pozo de los deseos reprimidos

¡Te queremos, "Señor Ávila"! ¡Te queremos!

Estoy muy emocionado porque este domingo se va a estrenar la segunda temporada de Señor Ávila por HBO.

¿Y? ¿Por qué mi emoción? Primero porque, a pesar de que nadie lo mencione, la televisión mexicana está dejando de producir series como lo hacía hasta hace algunos años.

Ya no estamos viendo nada que se parezca a XY, Bienes raíces, Soy tu fan, Locas de amor, Cloroformo y La teniente.

Y no lo estamos viendo porque ni se están grabando las nuevas temporadas de esos títulos ni se están proponiendo otros que entren en su lugar. ¡Nos estamos quedando sin series!

Señor Ávila es una serie de este país, un recordatorio de lo que estamos perdiendo, de lo buenos que somos, un título fundamental.

¡Gracias, HBO, por inyectarle vida a este mercado tan abandonado!

¡Gracias por recordarnos lo que era ver un ejercicio de televisión premium, pero con nuestra gente, con nuestras inquietudes, con nuestros paisajes! ¡Gracias!

Segundo, porque tengo la ilusión de que la historia se repita, de que así como el ímpetu de HBO con Capadocia provocó que nuestra industria entendiera la importancia de las series y que se pusiera a hacerlas, sueño que con lo nuevo de Señor Ávila regresemos a las andadas.

Más series significan más oportunidades de entretenimiento y reflexión, más competencia, más trabajo para actores, escritores, directores y, en general, para todos los eslabones de la cadena televisiva.

¡Te queremos, Señor Ávila! ¡Te queremos!

Y tercero, porque esta realización de la casa Lemon Films está buenísima. Yo ya tuve la oportunidad de ver mucho de este material y me encantó.

Es entretenida, apasionante, crítica y está llena de cualidades tanto en fondo como en forma.

Para que lo aprecie, le voy a recordar que la primera temporada de esta producción era extraordinaria pero uno, como espectador, la veía y no podía evitar acordarse de otros proyectos de la misma HBO como Six Feet Under.

Y es que, a pesar de que iba por otro lado, tenía muy marcado el mismo asunto de funeraria.

Era la historia de un asesino a sueldo, pero ambientada en un velatorio.

Ahora, en esta nueva temporada, los responsables de esta joya rompen por completo con cualquier cosa que HBO haya hecho antes y nos ofrecen una creación exquisita.

Señor Ávila (2) es un proyecto nuevo, original, que guarda una relación asombrosa con el México de hoy, pero también con toda América Latina e, incluso, con el mundo entero.

Donde quiera que la transmitan va a fascinar y el punto de partida es tan claro, está tan bien escrito y nos remite a conflictos tan universales que aunque usted no haya visto la temporada uno de esta pieza, la va a entender y no la va a poder soltar.

A mí, como crítico, lo nuevo de Señor Ávila me llena de orgullo, porque me confirma que la televisión mexicana, y la latinoamericana en general, sí pueden inventar series que compitan contra las mejores producciones de Inglaterra y Estados Unidos.

A lo mejor aquí no tenemos tanta experiencia como ellos. A lo mejor aquí no tenemos ni su mercado ni su presupuesto.

¡Pero qué cree! Si usted toma la nueva temporada de Señor Ávila y la mide contra muchos de los títulos que nos están llegando de allá, les gana.

Y no solo les gana, propone un nuevo esquema dramático y visual.

Los guiones de Señor Ávila están bordados a mano. Todavía no se termina una escena cuando ya estamos viendo otra y antes de que acabe eso nos regresamos, y luego nos volvemos a adelantar.

Y el resultado es una emoción que no termina nunca, porque una cosa tiene que ver con la otra, porque usted y yo acabamos sabiendo más que los personajes y porque los personajes dependen de nosotros para avanzar.

Desde la perspectiva estética, Señor Ávila (2) es prodigiosa. Cada color, cada acorde, cada destello de luz, cada canción, nos dice algo y no se ve, y no se oye, como ningún otro programa.

Le voy a pedir un favor: este domingo, vea la escena uno completa. Nada más la escena uno. Con eso va a tener para ser feliz, para gritar, para fascinarse, para enloquecer.

Y cuando llegue a la última de las secuencias, peor, se va a jalar los pelos del suspenso, del impacto, del discurso.

A propósito del discurso, ahí le dejo de tarea un asunto bastante polémico que se va a exponer sobre cierto personaje religioso que, sin caer en los lugares comunes, cada vez que se quiere hacer crítica social a través de la iglesia, lo va a dejar helado.

La segunda temporada de Señor Ávila podría ser una obra maestra y, por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, su reparto viene corregido y aumentado con participaciones estelares como la de Rebecca Jones e Ilse Salas.

Luche con todas sus fuerzas por ver completo el arranque de esto el próximo domingo 5 de octubre a las 22:00 por HBO.

Le juro que se va a emocionar tanto como yo. De veras que sí.  

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