El pozo de los deseos reprimidos

Las cosas buenas casi no se cuentan

Hay un fenómeno muy interesante que se está dando en la televisión abierta privada nacional, que no se está mencionando y que amarra a Televisa, Tv Azteca e Imagen Televisión.

Me refiero a ese movimiento bastante sabroso de producciones que, sin dejar de ser telenovelas, apuesta por historias mucho más reales pero sin caer en los narcocontenidos.

Esto es algo más, tiene amor, pasión, intriga, familia, acción, misterio. Es realmente fabuloso.

Por el lado de Televisa tenemos Sin rastro de ti, que acabó el domingo pasado en Las Estrellas.

Por el de Tv Azteca, la transmisión de un proyecto turco titulado Secretos en Azteca 13.

Y por parte de Imagen Televisión, Vuelve temprano.

Sin rastro de ti es una historia original que primero salió en Blim y que posteriormente ocupó la posición de Mujeres de negro en la gran pantalla chica.

Secretos es una importación que entró en lugar de esa obra maestra brasileña titulada Verdades secretas. ¿Usted no gritó con su capítulo final?

Vuelve temprano es la versión nacional de un gran éxito de la televisión chilena que algunas personas vincularon con un lamentable caso de la vida real.

Nos podemos pasar todo el día jugando a polemizar si es mejor una historia original que un refrito o si los turcos hacen mejores telenovelas que los mexicanos.

Yo lo que quiero es invitarlo a reflexionar sobre esta otra parte de la actualidad de la televisión nacional.

Sí hay una búsqueda, sí hay la intención de poner historias diferentes.

Lo que yo no veo es un mercado que le esté dando juego a este esfuerzo tan genuino.

¿Por qué la gente, si dice que quiere ver historias diferentes, o no las ve, o cuando las ve nos les hace las mismas fiestas que le hace a otra clase de programas?

¿Es por pudor? ¿Porque le da pena decir que está viendo Televisa, Tv Azteca o Imagen Televisión?

Perdón pero, aunque ninguna empresa es perfecta, Televisa, Tv Azteca e Imagen Televisión también tienen lo suyo. Ya quisieran en muchos países del mundo la mitad de sus parrillas de programación.

¿Entonces por qué nos quejamos de que no hay nada nuevo cuando sí lo hay?

¿Por qué la prensa prefiere irse a promover otra clase de espectáculos espantosos en lugar de hacerle ruido a estos que sí le están dando trabajo a decenas de familias?

¿Qué es lo que está pasando aquí?

Yo sé que Sin rastro de ti no fue Game of Thrones, pero tampoco creo que ése haya sido el objetivo de sus creadores.

Como telenovela corta, esta producción de Televisa sobre un misterio muy específico fue infinitamente superior a la mayoría de las ficciones nacionales que hemos visto en los últimos años.

Su estructura dramática, su lenguaje cinematográfico y su tono actoral fueron espléndidos, como el de las mejores películas latinoamericanas que tenemos en este momento en cartelera.

Y aunque le fue bien, le pudo haber ido mejor.

Secretos no es House of Cards, pero los turcos serían los primeros en carcajearse si uno les reclamara eso.

Azteca 13 tiene una verdadera joya de la televisión internacional en esta telenovela de acción que gira sobre un serie de asuntos tan impresionantemente mexicanos que hasta me daría miedo írselos mencionando uno por uno.

Nada qué ver entre sus libretos, su técnica audiovisual, sus actuaciones y todas esas cosas de las que tantos nos quejamos de los melodramas nacionales.

Verla es ir de sorpresa en sorpresa. ¿Y por qué nadie dice nada?

Vuelve temprano es una chulada y si usted la quiere comparar con lo que se hace en Corea, en Brasil o en Estados Unidos, usted tiene un problema, no los señores de Imagen Televisión.

Ésta es una historia muy bien armada en los términos de lo que es y debe ser la televisión abierta en México, se mete con cuestiones delicadísimas de medios y de doble moral. Uno la goza porque la goza.

¿Por qué no es un fenómeno social? ¿Por qué nadie la celebra a gran escala?

¿Adónde quiero llegar? A un problema muy grave que se parece a otros que tenemos en otras situaciones de nuestra vida nacional: no estamos haciendo nuestra chamba.

Y cuando digo no estamos me refiero a todos los que vivimos de este lado de los monitores: a los anunciantes, a los periodistas, a las redes sociales y al público en general.

Soy el enemigo público número uno de la campaña del presidente de: “las cosas buenas casi no se cuentan”, pero en el caso de la televisión nacional sí están pasando cosas buenas.

Y si usted y yo no las apoyamos, no las patrocinamos, no las hacemos contar, al rato regresaremos a Amazonas, Laura y Viva el show.

¿Eso es lo que queremos? ¿Destruir? ¿Autodestruirnos?

Por favor, busque lo nuevo y diferente de nuestras grandes televisoras abiertas nacionales, lo que no es narconovela.

Se va a sorprender y en la medida en que eso prenda, crearemos algo grande. Y de eso se trata, ¿no? ¿O usted qué opina?