El pozo de los deseos reprimidos

¿Estamos preparados para elegir?

Este es un momento muy complicado para la industria de las series a escala mundial. Hay demasiadas producciones de este tipo, increíblemente buenas, en todos lados.

Desde los paquetes básicos de los cables y las antenas directas al hogar hasta los sistemas de distribución en línea pasando por la televisión abierta, los paquetes premium y la venta directa en dvd, por mencionar solo unas cuantas plataformas.

El problema ya no es hacer series de calidad, entretenidas o inteligentes. Casi todas las empresas de todos los países saben generar auténticas maravillas.

El problema ahora está en los televidentes. ¿A qué hora van a ver tantas cosas tan sensacionales en tantos lados?

No hay persona que estudie o trabaje que pueda abarcar tanta televisión. Ni mirándola en muchos monitores al mismo tiempo. No la hay. No se puede. Es imposible.

Resultado: el público, hoy, está obligado a elegir. ¿Pero con base en qué parámetros?

Esto que le estoy diciendo es todo un tema porque los mexicanos no somos precisamente una audiencia muy participativa. No somos un público al que le guste elegir. Punto.

Al contrario, nos encanta someternos a televisoras que nos siguen ofreciendo las mismas historias que le ofrecían a nuestros abuelos.

Nos fascina mirar los mismos canales de siempre y fingir que vivimos en los tiempos de Pedro Infante.

¿Ahora entiende cuando le digo que este es un momento complicado?

Las grandes casas productoras internacionales tienen que hacer milagros para que el público voltee a ver sus trabajos y en el caso del público mexicano, más.

Por eso aplaudo lo que los responsables de Empire hicieron. ¿Qué? Ir más allá.

¿Qué es Empire? Una serie estadunidense que el canal Foxlife va a estrenar mañana martes a las 22:00.

¿Y qué fue lo que hicieron sus responsables? ¿En qué consiste ese ir más allá?

Usted lleva años viendo grandes series de grandes hombres como The Sopranos, Breaking Bad y Mad Men, ¿verdad? Todas son muy intensas, están muy cuidadas.

Bueno, pues imagínese que a un grupo de creadores de televisión se le ocurrió combinar toda esa excelencia con otros elementos que le gustan a las multitudes de 2015 como la música y la industria del espectáculo.

La conclusión es una serie muy fuerte, donde se critica al poder, donde se juega mucho con la justicia y donde se manejan inmensas pasiones masculinas.

Pero donde, además, se hace una de las denuncias más rudas que jamás se hayan hecho de las personas que trabajan en el mundo de los discos.

Por si todo esto no fuera suficiente, cada capítulo incluye varios números musicales originales que al final integran un soundtrack de locura. ¡Hay que correr a comprarlo ya!

Empire es, para acabar pronto, como El ciudadano Kane, pero en serie de televisión de paquete básico y cambiando todo el asunto periodístico por cuestiones musicales.

Es la historia de un magnate que, ante la cercanía de la muerte, debe decidir a cuál de sus hijos le va a heredar su imperio musical.

Pero cada hijo tiene su historia, sus secretos y este señor que aparentemente es muy bueno, está lleno de contradicciones.

Inició su carrera vendiendo drogas, odia a los homosexuales y ha cometido varios asesinatos.

Y la cosa se le complica todavía más, porque la madre de sus hijos, quien estuvo en la cárcel por su culpa, acaba de salir de prisión y quiere “lo que le corresponde”.

Todos en Empire quieren “lo que les corresponde”. ¿Quién ganará? Por eso hay que verla y adorarla.

¿Entonces Empire es como Glee, pero en otro contexto? No, no se deje confundir por el asunto de la música.

Esta, aunque tiene muchas rolas, no es una serie musical. Es una serie de fusión, un título que va a satisfacer las necesidades de entretenimiento de muchas audiencias muy complejas al mismo tiempo.

Recordemos que es una producción de paquete básico que nos va a llegar por diferentes sistemas de televisión de paga y eso es lo más parecido que tenemos ahora a lo que era la televisión abierta de antes.

Por eso la admiro y porque va a representar un reto racial para el público mexicano.

Los personajes de Empire son afroamericanos, como los de Power y como los de muchas producciones que hemos sintonizado en este país.

¿El público nacional conseguirá identificarse con ellos? ¿Los llevará a la cumbre o los rechazará en silencio en un disimulado ejercicio de racismo?

Yo espero que no, que le demostremos al corporativo de los canales Fox que somos una sociedad abierta capaz de gozar con cualquier serie con cualquier reparto.

Y es que ésta, sí, es maravillosa, como muchas otras que se han estado estrenando en los últimos días. Hay que verla. Hay que elegir.

Se lo aviso con un día de anticipación para que lo apunte en su agenda. La cita es mañana a las 22:00 en Foxlife. Si usted la elige, le va a encantar. Se lo garantizo.

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