El pozo de los deseos reprimidos

Entre premios y despedidas

Ayer fueron los Emmys y por supuesto que mañana le voy a escribir largo y tendido de todo lo que se vivió ahí, pero el domingo también tuvimos fiesta.

¿Cuál? La de los MTV Video Music Awards 2014 y la tenemos que comentar.

¿Por qué? Por todo lo que significó para la industria del entretenimiento, para MTV y para las estrellas, y porque usted va a poder ver la retransmisión este miércoles a las 22:30 por el Canal 7.

A ver, ¿qué pasa con los MTV Video Music Awards? Que estamos ante una ceremonia muy particular. Aquí no se trata ni de suspenso, ni de rivalidad, ni de glamour.

De lo que se trata es de ver un gran show, musicales en vivo como ya no se presentan en ninguna parte y de que se haga chisme.

Los MTV Video Music Awards no son famosos, porque le hayan hecho justicia a alguien o porque le hayan cambiado la carrera a algún músico.

Son famosos, porque una luminaria escandaliza a las multitudes cantando sexy vestida de novia, porque dos mujeres se besan en la boca o porque tal o cual estrella se inclina para moverle el trasero a equis cantante.

Pero llega un momento en que estos recursos se agotan, especialmente ahora que las redes sociales retan nuestra capacidad de asombro con cualquier cantidad de estímulos por minutos.

Por eso fue importante lo que sucedió el domingo pasado en Inglewood, California. Por eso fueron y son importantes los MTV Video Music Awards de este año.

Representaron un retorno al origen de la marca MTV, a la música, a la innovación más allá del escándalo.

A diferencia de los patéticos MTV Millennial Awards 2014 que vimos en México, esta edición de los MTV Video Music Awards fue una cátedra de televisión, pero no nada más de producción, de todo.

Los musicales fueron poco menos que perfectos, Beyoncé brilló como la reina que es, ese momento en que homenajearon a Robin Williams se llevó el oro, ¿y qué me dice de su atinadísimo manejo de las redes sociales?

Por supuesto, quien quiso viborear y burlarse de tal o cual peluca lo pudo hacer. Se vale. Lo que no se vale es cuestionar la complejidad de este espectáculo.

¡Hasta la alfombra roja estuvo llena de sorpresa! Si no era un número musical, ahí, donde normalmente no se hacen esas cosas, era una diosa de la farándula apareciendo en un auto de lujo.

Gran evento los MTV Video Music Awards, gran show. Luche por ver las repeticiones y, sobre todo, por reflexionar sobre lo que pasó ahí. Vale la pena. ¿A poco no?

¡Adiós, amigos!

El 24 de agosto fue un domingo triste, porque se transmitió el último capítulo de la serie True Blood de HBO. Sí, su final definitivo.

¿Y? ¿Qué tiene esto de importante? True Blood se fue extinguiendo con el paso de las temporadas. De unos años para acá tenía más detractores que fanáticos.

Sí tiene mucho de importante, porque uno tiene que ser agradecido en la vida: esta ficción de vampiros cambió la historia del entretenimiento global.

A lo mejor usted no se acuerda, pero antes de True Blood nadie tocaba ciertos temas. Los vampiros, hadas y hombres lobo eran algo chafa, ridículo.

True Blood le dio a la fantasía el lugar de oro que merecía en la televisión internacional, incluso en el cine, y si no fuera por esta emisión jamás se hubieran hecho muchas de las series que hoy le dan de comer a miles de personas.

Tan sencillo como esto, si no hubiera habido un True Blood, jamás hubiéramos llegado a Game of Thrones.

¿Qué le puedo decir del final sin venderle trama? Que curiosamente también coincide con lo que le acabo de comentar de los MTV Video Music Awards 2014 y de muchas otras cuestiones vinculadas a las tendencias más importantes de la televisión nacional e internacional.

Fue un retorno a la tv de antes, a las series familiares de los años 60 y 70, a la telenovela latinoamericana.

Por favor busque las repeticiones y dese cuenta de cómo, estos señores, a estas alturas del siglo XXI, para divertirnos, en lugar de llevarnos al futuro, nos llevaron al pasado.

¿Entonces el final de True Blood estuvo de flojera? ¡No! Al contrario, estoy convencido de que fue un ejercicio muy admirable.

Le recuerdo, esta serie de vampiros es una metáfora de muchos conflictos sociales que el mundo está viviendo, como la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI.

Fue muy simbólico que True Blood terminara, entre otras cosas, en una boda prohibida, en un castigo ejemplar para las personas más conservadoras, en una crítica al capitalismo exacerbado y a los medios de comunicación, y en un Día de Acción de Gracias de antología.

Fue muy simbólico que True Blood terminara una noche antes de la transmisión de los Emmys.

Hay una toma final como de Gabriel y Gabriela (1982) que a muchos les va a mover el tapete, por todo lo que representa en términos telenoveleros, en términos de nostalgia.

¡Adiós, amigos! ¡Adiós, vampiros! Los voy a extrañar mucho. ¿Usted no? 

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV