El pozo de los deseos reprimidos

¡No es posible!

Estaba pasando algo muy curioso en la industria de la televisión internacional: los programas cómicos se estaban pasando de creativos.

Fíjese lo que le estoy diciendo, porque en la televisión mexicana sucede exactamente lo contrario.

Allá, del otro lado de nuestras fronteras, se estaban haciendo comedias sobre parejas de homosexuales, sobre los vicios de la policía, sobre las familias de los años 80 y 90 e, incluso, sobre las manías de los políticos.

Ya nadie, o casi nadie, estaba realizando producciones humorísticas sobre las cosas simples como el amor y los amigos hasta que el miércoles pasado, a las 20:00 horas se estrenó, por el canal TBS veryfunny, The Mindy Project.

¿Qué es? Una maravilla de programa cómico que narra las aventuras amorosas de una chica soltera en la actualidad.

¿Qué tiene esto de espectacular? Todo lo que las otras comedias no tienen como proximidad, identificación y espíritu aspiracional.

Es más fácil que una chica se sienta cercana a la protagonista de esta historia que a Sofía Vergara en Modern Family.

Es más fácil que una chava se identifique con el personaje principal de este concepto que con Sarah Michelle Gellar en The Crazy Ones.

E, igual, es más fácil que una mujer quiera ser como la estrella de esta serie a que quiera ser como Julia Louis-Dreyfus en Veep.

The Mindy Project es para las solteras de hoy lo que Sex and the City fue para las treintañeras de los años 90: una obligación, con la ventaja de que esto es tan actual como los libros de Susana Moscatel.

Busque las repeticiones este fin de semana, porque yo sé que le van a fascinar.

DECEPCIONADO

Yo era el fan número uno del canal El Gourmet. Seguía a todos sus chefs, le deposité una lana a su página de internet para comprar sus recetas.

Pero como que lo vendieron o como que a alguien corrieron, porque de un tiempo a la fecha se vino abajo.

Prácticamente todas sus estrellas se fueron y sus producciones no han evolucionado. Se quedaron en lo de antes.

¿Por qué le estoy contando esto? Porque me siento decepcionado. El otro día quise ser positivo y ver Cocina de hacienda, uno de sus más recientes lanzamientos, con la esperanza de que estuviera bueno.

Finalmente sus conductores son Alfonso Cadena y Mikel Alonso, dos enormes personalidades de la cocina en México.

¡Ojalá nunca lo hubiera hecho! Se supone que Cocina de hacienda es una oda a las fabulosas haciendas mexicanas y a todas esas recetas que en sus cocinas se inventaron.

Yo pensaba que Alfonso y Mikel las iban a recorrer, a explicar, a aprovechar.

La triste realidad de las cosas es que la producción de esa emisión lo único que hizo fue llevarlos a la primera hacienda que encontró en el camino a cocinar como lo harían en cualquier estudio.

Nunca se explica nada, nunca existe una relación entre las recetas y los espacios y, por si esto no fuera suficiente, la realización es mala y los pretextos para cocinar son patéticos.

¿Me creería si le dijera que en un capítulo estos chefs van a una hacienda y de la nada les aparece una novia diciéndoles que no llegó el banquete de su boda y exigiéndoles que le improvisen un menú para 20 personas?

¿Qué hace uno ante eso? ¿Se ríe? ¿Llora? A mí me dio pena. ¿A usted no?

¡NO SE VALE!

Voy a hacer algo que nunca hago y a hacerlo de una manera demasiado directa: quiero pedirle a Televisa que apoye a ClíoTv.

No puedo creer que la casa productora de contenidos históricos, privada, más importante y con más tradición de México viva de retransmisiones.

Yo, como miles de personas, estoy viendo Maximiliano y Carlota, el poder y la alcoba en algunos de los canales más poderosos de México y me quiero morir de la vergüenza.

Y no, no es porque el programa sea malo, es porque es de 2004. ¡De hace 10 años! ¡Su formato ni siquiera coincide con el de las pantallas HD que tenemos ahora!

¡Caramba! ¡Hasta lo podemos ver gratis en YouTube!

¡Por el amor de Dios! ¡Estamos conmemorado 150 años de la llegada de estos dos personajes a nuestro país! ¡Hasta el Museo Soumaya tiene una exposición al respecto!

¿Y qué hace Televisa? Repetir algo viejo. ¿Qué tanto le podía haber costado volver a grabar un especial sobre este tema con otros testimonios y con otros recursos audiovisuales?

Señores: ¿tienen el valor o les vale? ¿Qué están esperando? ¿Que vengan History o Discovery Channel a ponerles la muestra?

¡No se vale! Apoyen a ClíoTv para que siga haciendo series y documentales. Hay muchas maneras de contar la historia. Hoy, más que nunca, esto es exitoso, esto es apasionante, esto es divertido.

¿Nos vamos a quedar en lo que hacíamos y mirábamos en 2004?

¿Nos vamos a quedar, aquí también, en los remakes y en las repeticiones como si se tratara de telenovelas o de los programas cómicos de Chespirito?

¡No es posible! ¡Con tanta riqueza! ¡Con tanto talento! No es posible.

alvaro.cueva@milenio.com