El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué porquería de telenovela!

¡Qué vergüenza tan más grande el final de Amor sin reserva. Si así es como Grupo Imagen Multimedia va a entrar a las grandes ligas para competir contra Televisa y Azteca, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas deben estar ahogados de la risa.

¡Qué porquería de telenovela! Qué manera tan más descarada de producir algo nada más para tirar el dinero, para no dar nota, para no molestar ni a la autoridad ni a la industria ni a nadie.

Yo, como miles de televidentes, estoy decepcionadísimo. Grupo Imagen Multimedia nos había regalado verdaderas obras maestras como Las Aparicio e Infames.

¿Qué fue lo que pasó? ¿En qué momento se les olvidó hacer televisión? ¿O qué, acaso se volvieron insípidos a cambio de la concesión?

Esto, como lo de Grupo Radio Centro, es otro de esos “misterios sin resolver” que para lo único que sirven es para alimentar la desconfianza colectiva e invitar a las multitudes a inventar cualquier cantidad de historias. ¡No se vale!

Sí, seguramente usted no sabe qué es Amor sin reserva, jamás la vio ni le interesa. No lo culpo. Sus responsables se encargaron de que así fuera desde el día que la comenzaron a grabar.

Pero es importante que usted haga una pausa en el camino y reflexione sobre lo que pasó aquí por sus implicaciones económicas, políticas y artísticas.

Amor sin reserva fue la más reciente producción telenovelera de CadenaTres, el canal de televisión abierto que Grupo Imagen Multimedia tiene de manera local en la Ciudad de México, pero que se puede ver en todo el país a través de diferentes sistemas de televisión de paga.

Le recuerdo que estos señores ganaron una licitación de televisión abierta nacional y, en cuestión de meses, van a competir contra El Canal de las Estrellas y Trece.

¿Qué significa esto? Que los contenidos con los que van a poner a temblar a los consorcios de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas van a ser, ajustes más, ajustes menos, los que tienen en este momento en pantalla.

El “pequeño” problema es que Amor sin reserva es peor que lo peor que usted quiera, guste y mande de El Canal de las Estrellas y Trece.

A su lado, Hasta el fin del mundo te amaré era Birdman. Verla fue la peor pérdida de tiempo que cualquier persona pudo haber tenido en los últimos meses, una catástrofe.

¿Por qué? Porque ni siquiera cumplía con las reglas básicas del lenguaje televisivo, ya no se diga de lo que es y debe ser una telenovela latinoamericana.

Haga de cuenta que contrataron a un grupo de chavitos desempleados, negados para la creatividad y a los que jamás les ha importado la televisión, quién sabe por qué, para hacer este concepto.

¿Resultado? Una mamarrachada incoherente de principio a fin, grabada con las peores tomas que usted se pueda imaginar y con broncas de archivos digitales, oscuridad y sonido.

Cualquier grabación amateur de boda de rancho tiene más calidad que Amor sin reserva y cuando el punto de partida es éste, ¿a quién le dan ganas de ver lo demás?

La vi prácticamente toda y todavía me pregunto de qué trató, porque no contaba una historia, era como un conglomerado de pésimas aventuras caprichosas que ni siquiera se vinculaban.

Olvídese de la definición de los personajes o de cualquier noción de suspenso. Era como guión de niña reprobada de comunicación, uno de escuela chafa y en huelga.

Por lo mismo, cuando el galán le dice a la heroína que la ama en la última escena de playa, uno, en lugar de emocionarse, comienza a sospechar de la salud mental del fulano, porque qué le pudo haber visto a una criatura tan desagradable y sin una sola virtud melodramática.

¿Y qué me dice de la dirección de escena? ¿Hubo dirección de escena? ¡Yo sentí a los actores dirigiéndose solos! ¡A algunos, hasta los vi desesperados!

Estoy preocupado. ¿Las nuevas propuestas de CadenaTres son la televisión del futuro? ¿Amor sin reserva es un ejemplo de los contenidos diferentes que el gobierno tomó en cuenta para darles la concesión?

¿Y así es como van a elevar el nivel de nuestra industria? ¿Así es como van a poner en alto el nombre de México? ¿Así es como van a hundir a Televisa y a Azteca?

¿Pero sabe qué es lo peor de esta nota? Que Amor sin reserva tenía, entre sus filas, a gente del más alto nivel tanto en producción como en actuación.

Desde el mismísimo Fernando Sariñana, director de Canal Once en la época de oro de las series nacionales, hasta Alejandro Gamboa, que ha sido un magnífico director en filmes como El Tigre de Santa Julia.

Esto sin mencionar la participación de enormes luminarias como Héctor Bonilla, Sergio Klainer, Anna Ciocchetti, Martha Verduzco, Sofía Álvarez, Michel Brown y Juan Pablo Medina.

Material había. ¿Entonces qué fue lo que pasó? Esto, como muchas cosas que estamos viendo en la industria de la televisión mexicana, no es lógico. ¿O usted qué opina?

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