El pozo de los deseos reprimidos

De políticos, brujos y cosas peores

Políticos adictos a la brujería, españoles que hablan con animales, gente que se da en la torre.

Hoy estoy de oferta: 3X1, tres críticas en una misma columna. Tome nota.

NatGeo

Comenzó la segunda temporada de La ciencia de lo absurdo y yo soy el crítico de televisión más feliz de México.

La ciencia de lo absurdo es uno de los mejores programas de la televisión latinoamericana, porque combina, como ningún otro, inteligencia y humor, morbo y divulgación científica.

Como usted sabe, y si no le cuento, estamos ante una versión latinoamericana de un formato de la BBC que consiste en presentar una muy larga y atractiva colección de videos caseros de gente sufriendo los más patéticos accidentes.

¿Qué tiene esto de chistoso, de divulgación científica o de inteligente? ¡Mucho!

Por alguna extraña razón, a todos nos da risa ver cierto tipo de imágenes y, con la pena, eso incluye goles y caídas, todo lo que tiene que ver con hacer el ridículo.

La diferencia entre La ciencia de lo absurdo y algunas otras emisiones similares es que aquí, después de la carcajada, vienen una serie de explicaciones que informan, educan y sensibilizan a la gente.

¿Resultado? Un espectáculo total que hace de lo negativo algo positivo.

¿Quién conduce? Alfonso Herrera y lo hace genial, porque Poncho tiene credibilidad, simpatía y un sentido del humor perfecto para esta clase de conceptos.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, estos nuevos capítulos de La ciencia de lo absurdo están de colección. Haga de cuenta que la serie renació.

Luche por verla a través de sus diferentes horarios en el canal NatGeo. Se va a divertir como energúmeno y al final va a poder hablar como todo un científico. Se lo garantizo.

Discovery

Amo los Jueves de Aventura de Discovery Channel. Su colección de programas extremos es gloriosa y desde hace algunas semanas, todavía más.

¿Por qué? Porque estos señores lanzaron un título que es una obligación para todos los que amamos la televisión.

Se llama Wild Frank, y es una locura maravillosa.

¿De qué trata? De un señor que visita el Amazonas mientras nos va presentando a los animales que se va encontrando a su paso.

¿Qué tiene esto de diferente? Que por primera vez en la historia de estos conceptos, en la industria de la televisión de paga internacional, el protagonista es un chavo español de nombre Frank Cuesta.

¿Y? ¿Como por qué tendríamos que preferir a este hombre en lugar de ver a los biólogos de siempre?

Porque Frank está haciendo el primer programa de aventuras de animales, para todo el mundo, desde la perspectiva de nuestra cultura.

Es increíble el tono y la calidez que Frank maneja en sus conducciones, el personaje tan redondo que se inventó para este concepto, lo mucho que sabe y lo bien que cae.

Wild Frank no está doblado del inglés al español. Está hablado originalmente en nuestro idioma y, por lo mismo, es mucho más directo, efectivo.

Y el señor Cuesta es como un niñote. Va lo mismo a abrazar a un jabalí salvaje que a sostener una serpiente, que a jugar con un loro.

Y mientras lo hace juega como lo haría cualquiera de nuestros niños no sin antes darnos una cátedra de biología.

No sabe usted qué tipazo y qué programazo. Véalo y me cuenta. Y si lo ve con sus hijos, mejor. De mí se acordará.

History

Hace muchos años devoré un libro de José Gil Olmos que se llamaba Los brujos de poder.

Era sobre la relación que había entre muchos de nuestros más famosos políticos y las prácticas esotéricas más estrafalarias que usted se pueda imaginar.

Y por prácticas estrafalarias podemos entenderlo todo: trabajos a favor, en contra, hechizos, brujería, rituales, sacrificio de animales.

Bueno, pues el canal History, entre muchos otros magníficos estrenos, acaba de sacar algo así como la versión de este texto pero en programa especial de televisión aplicado a toda América Latina.

Y es que no es lo mismo que uno lea que Elba Esther Gordillo, supuestamente, fue a África a practicarse quién sabe qué espantoso ritual de sangre para protegerse de sus enemigos y seducir a todo el país, que verlo en la tele.

El resultado es brutal porque, entre dramatización y dramatización, y entre testimonio y testimonio, se dicen cosas gruesísimas como que el Estado Mayor Presidencial estaba preocupado por unas gotas misteriosas que Martha Sahagún le daba a Vicente Fox a manera de “vitaminas”.

Ni le cuento las conclusiones. ¿Quién gobierna en América Latina? ¿Los presidentes o sus chamanes? ¿Las brujas o las autoridades? ¿Por qué?

Apunte el título de este especial: Brujos del poder y búsquelo en sus repeticiones a través de History.

Se va a quedar con la boca abierta, porque es algo que, definitivamente no estamos acostumbrados ni a ver ni a tocar, y porque está hecho con una libertad admirable. De veras que sí.

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