El pozo de los deseos reprimidos

Tan polémico como el petróleo

ADVERTENCIA: Falta muy poco

 para que inicie el Mundial de

 Futbol.

Considerando la importancia periodística de este evento y al menos que ocurra una tragedia, no habrá otra cosa qué comentar que no sean las transmisiones especiales alrededor de esta fiesta.

Desde ahora le ofrezco una disculpa, porque muchos programas, algunos nuevos, algunos viejos, se quedarán sin críticas hasta que se haya hecho una primera revisión de las coberturas de Brasil 2014, lo cual llevará varias semanas.

Aproveche los días que quedan de aquí a la inauguración para tomar nota de algunos de los muchísimos temas que se quedarán sin seguimiento en el próximo mes.

Aproveche los días que quedan de aquí a la inauguración, insisto, para considerar lo poco que va a quedar de la televisión no futbolera. ¡Aproveche! Por su atención, gracias.

Si hiciéramos a un lado todo lo que la televisión mexicana está haciendo alrededor del Mundial de futbol, ¿cuál sería la nota más importante? El penacho de Moctezuma.

¿Por qué? Por todo lo que implica a nivel mediático, político y social.

Es uno de los proyectos más importantes de toda la historia de la televisión nacional y a mí lo que me duele es que, como no viene ni de Televisa ni de Azteca, nadie, o casi nadie, se toma la molestia de anunciarlo, de comentarlo, de presumirlo.

El penacho de Moctezuma es un trabajo que ya lo quisieran en Discovery Channel, History, BBC o NatGeo para un día domingo. Un programa que un montón de televisoras, de otros países, pelearían con placer.

Estamos hablando de un documental coproducido por TEVEUNAM y el OPMA sobre uno de los objetos más sagrados de la cultura prehispánica, el llamado penacho de Moctezuma, una obra maestra del arte plumario universal que se le atribuye a uno de nuestros más legendarios emperadores y que se conserva en un museo de Austria.

No hay mexicano que no haya oído hablar de esta joya y que no tenga una posición radical sobre si se la debemos quitar o si se la debemos dejar a los europeos.

Para millones de mexicanos, la ubicación del penacho de Moctezuma es una cuestión tan candente o más que la privatización del petróleo o el futuro de los medios de comunicación.

Lo curioso es que, a pesar de las pasiones que esta prenda es capaz de provocar, prácticamente nadie se había tomado la molestia de investigarla bien, de ir a verla, estudiarla, cuestionarla, pelearla y comprenderla.

Hasta que TEVEUNAM y el OPMA apoyaron a documentalista Jaime Kuri (famoso por haber dirigido los mejores títulos de ClíoTV en los años 90) para que elaborara un especial alrededor de este material.

¿Resultado? Un documental sublime de calidad mundial hecho con la participación de la televisión austriaca, música de Mario Lavista, la narración de Juan Manuel Bernal y la participación de algunas de las eminencias más grandes de todo el planeta en materia de antropología, curaduría y restauración.

El penacho de Moctezuma se estrenó el sábado pasado, de manera simultánea, tanto en TEVEUNAM como en el canal del OPMA. Si usted lo vio, felicidades. Si no, búsquelo de inmediato en repetición.

Se va a enterar de cosas que ni se imaginaba alrededor de esta pieza, entenderá muchas cuestiones que nunca nadie le explicó sobre su salida del país, apreciará su belleza y cambiará el debate sobre el futuro de su ubicación.

Así como los canales inteligentes tardan años en hacer un solo capítulo de una sola de sus series, TEVEUNAM y el OPMA tardaron años en grabar este monumento de producto.

La diferencia es que aquí estamos hablando de medios públicos mexicanos, de canales que no aparecen en la ley, que trabajan con presupuestos miserables y que son despreciados tanto por la prensa de espectáculos como por la prensa de la fuente cultural.

Es admirable que Ernesto Velázquez y Armando Carrillo, los directores de TEVEUNAM y el OPMA, respectivamente, se hayan tomado la molestia de hacer esto.

Porque tuvieron que ir juntando apoyo por apoyo, desde los permisos correspondientes para las entrevistas más básicas hasta los boletos de avión pasando por cualquier cantidad de obstáculos burocráticos y económicos.

El penacho de Moctezuma es un viaje fantástico por la historia y composición de esta joya incluyendo su más reciente restauración, las conclusiones al dilema de en dónde debe permanecer y otros tantos asuntos vinculados al poco difundido arte de la plumaria mesoamericana.

No verlo sería un pecado. Felicito desde aquí a todos los involucrados, especialmente al exigente y queridísimo público de TEVEUNAM y al OPMA (Organismo Promotor de Medios Audiovisuales) ya que ahí está la prueba más clara de que está cumpliendo con su misión.

Por lo que más quiera, luche por ver este exquisito trabajo y si con la secuencia final no se conmueve, viene y me reclama. Es tan hermoso que no lo va a creer.  

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