El pozo de los deseos reprimidos

La poesía del horror

La mejor televisión del mundo, hoy, tiene seis elementos en común: maldad, poder, sangre, sexo, comida y talento.

Desde House of Cards hasta True Detective, pasando por Mad Men, Sense8, Better Call Saul y Dueños del paraíso.

En algunos casos, como los de How to Get Away With Murder, Empire y Homeland falta la comida.

En otros, como MasterChef, The Voice y Dancing with the Stars falta la sangre.

Pero, por favor, analice con cuidado los más grandes fenómenos de la televisión internacional.

Sus protagonistas ya no son gente buena, son criaturas complejas, muchas veces siniestras, mentirosas o perversas y si no se mueven en el mundo de la política, lo hacen en el de las leyes, en el de la publicidad o en el del crimen organizado.

Todo ese poder se traduce en golpes, atentados y asesinatos, y las caricias van y vienen, y las escenas de cama se multiplican, y las mujeres están preciosas y los hombres galanes.

¿Qué me dice de lo que comen? Desde las más suculentas costillas BBQ hasta la receta secreta de la abuela, pasando por los excesos de otras épocas, los platillos de los países más exóticos y las bebidas más innovadoras del mercado.

Y si no son los mejores actores del cine y del teatro son bailarines extremos, deportistas insólitos, personas que hacen malabares o señoras y señores que juegan con los cuchillos como si fueran maracas.

Créame, las claves del éxito hoy son: maldad, poder, sangre, sexo, comida y talento.

Aplíquelas, si quiere, hasta en los noticiarios, las caricaturas y los programas de revista.

Aquí está pasando algo que no podemos ni debemos evitar, algo que marca nuestro momento histórico y que nos define, para bien o para mal, como seres humanos de hoy.

De todas las propuestas que existen en la gran pantalla chica hay una, solo una, que concentra estos seis elementos como nadie: Hannibal.

Esta serie del canal AXN eleva la maldad, el poder, la sangre, el sexo, la comida y el talento a un nivel tan, pero tan grande, que su supervivencia está en riesgo.

¿Cómo? ¿Acaso es un fracaso? No, es un éxito. ¿Entonces? ¿Cómo es posible que algo tan especial y que funciona con todas las de la ley pudiera salir del aire?

Usted y yo, que vivimos en América Latina, vemos Hannibal por los cables y las antenas directas al hogar, si no es que a través de sistemas de distribución en línea como Netflix.

Pero, en sus orígenes, en Estados Unidos, este título viene de la televisión abierta, donde las reglas son otras y donde se deben atender muchos intereses.

Hannibal, por más sublime que sea, es imperdonable en un esquema de televisión abierta así sea en Estados Unidos, en España o en Australia.

Por lo mismo, mientras usted lee esta columna, los responsables de este proyecto lo están tratando de colocar en otras ventanas como, en su momento, se colocaron otras series que habían sido canceladas como Arrested Development.

La idea es que esto continúe y que amarre con el resto de los libros y películas que se han hecho alrededor del protagonista de esta franquicia.

Mientras son peras o manzanas, yo le quiero suplicar que vea la tercera temporada de esta maravilla a partir del próximo lunes a las 22:00 en el canal AXN.

Tal vez sea la última oportunidad de que usted pueda disfrutar bien de este título.

Se lo aviso desde ahora para que lo apunte en la agenda de su celular, para que lo programe en el grabador de su sistema de televisión de paga.

La más reciente temporada de Hannibal llega a México y eso, considerando cómo están las cosas en la industria, es un acontecimiento mayúsculo.

Hannibal narra las aventuras de Hannibal Lecter, el famoso asesino de El silencio de los inocentes, en una especie de precuela de El dragón rojo.

Estamos hablando de un hombre que mata, pero no de cualquier hombre y no de cualquier muerte. Este señor es único en la historia del espectáculo.

Considerando la estructura de esta serie, no es necesario que usted haya visto las dos temporadas anteriores para que entienda y disfrute sus nuevos capítulos.

Son muy claros, muy bellos. ¿En dónde radica esta claridad? ¿En dónde radica esta belleza? En su elegancia.

Como bien dicen en el capítulo dos de esta obra maestra: la elegancia es más importante que el sufrimiento y Hannibal es eso: la maldad, el poder, la sangre, el sexo, la comida y el talento, pero elegantes.

Usted y yo podemos estar viendo el peor de los asesinatos, la más potente de las tensiones sexuales, el más violento de los ejercicios de poder, pero siempre desde la cumbre, desde lo fino. 

Hannibal es poesía, la poesía del horror. Nuestra poesía. Y está interpretada por dioses como Mads Mikkelsen, Gillian Anderson y Zachary Quinto.

No se la vaya a perder por nada del mundo. Nos vemos el lunes a las 22:00 en AXN. Nos vemos el lunes con Hannibal.

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