El pozo de los deseos reprimidos

El poder de la televisión

Sí, la televisión es un poder, pero también es un poder positivo, un poder que sale de nosotros, los televidentes.

¿Por qué le estoy diciendo esto? Porque veo con horror muchas de las monstruosidades que se están diciendo de este medio en internet.

Porque me escandaliza la ligereza con la que se emiten algunos comentarios, la ausencia de información sobre cómo funcionan las diferentes ventanas que integran el todo de la televisión y la falta de memoria.

La televisión mexicana, desde 1950, nos ha regalado muchos momentos de gloria.

Y hoy, en este instante en el que supone que solo se hacen cochinadas hay cientos de profesionales generando espléndidos contenidos, en todos los formatos, en decenas de canales.

Estamos hablando de periodistas, analistas, actores, conductores, escritores, productores, ejecutivos, comediantes, deportistas, vendedores, faranduleros, animadores, promotores de la ciencia, de la cultura.

No hay peor ciego que el que no quiere ver y nuestras pantallas tienen más elementos positivos que negativos. Nada más hoy va a ser un día histórico para la industria de la comunicación nacional.

Hoy se va a llevar a cabo el Movimiento Azteca número 80. ¿Ya se puso usted a pensar en lo que esto significa? Es una noticia de primer orden, de ocho columnas, un acontecimiento.

En el remoto caso de que usted tenga sus dudas, sus sospechas o de que no sepa de esto. ¿Qué es Movimiento Azteca?

La primera gran campaña sistemática, mensual, de responsabilidad social en la historia de la televisión mexicana.

¿Qué significa esto? Que un buen día, de 2002, a los señores de Fundación Azteca se les ocurrió promover y atender causas pero de una manera distinta, rápida, efectiva y transparente.

Desde entonces, una vez al mes, convocan a los millones de televidentes de los canales locales y nacionales de Azteca para que se sensibilicen sobre algún tema social y realicen donativos.

Gracias a Movimiento Azteca muchas personas se han informado de manera profunda e intensiva sobre temas que de ninguna otra forma se hubieran enterado como la donación de órganos o como las necesidades que hay en comunidades indígenas como las de la Sierra Tarahumara.

Y no solo se han informado, han hecho impresionantes donativos económicos.

Ojo con esto porque Movimiento Azteca se ha hecho, sin parar, lo mismo en tiempos de bonanza que en tiempos de crisis, y los televidentes de los canales de Azteca siempre han participado con entusiasmo.

Sí, yo sé lo que algunos desconfiados han de estar pensando: “Esto es una estrategia de Grupo Salinas para evadir impuestos”, “aquí hay un negocio sucio”, “Azteca se está robando el dinero del pueblo”.

¡Pues no! A diferencia de otras campañas de responsabilidad social que tenemos en los medios mexicanos, Movimiento Azteca es la cosa más derecha que usted se pueda imaginar.

El dinero ni siquiera pasa por las arcas de Grupo Salinas. La gente, al donar, dona directamente a las cuentas de la institución o de las instituciones participantes.

No hay manera de quedarse ni con un porcentaje de lo recaudado. No existe forma de traducir esto en deducción de impuestos. Es ayudar como siempre se debió haber ayudado.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente para entregarle una medalla a los responsables de esta idea, se ha hecho 80 veces (¡80 veces!) y en algunas ocasiones, como la de hoy, con un reto monumental.

¿Cuál? Aprovechar la fuerza y el prestigio de esta campaña para, en lugar de hacer un solo movimiento nacional, hacer 32 movimientos locales.

¡Un movimiento para cada estado de la nación! ¡Y los 32 movimientos tienen que funcionar! ¡Y los 32 van a ser respaldados en términos de producción por una sola televisora, por Azteca! ¡Y los 32 van a ser coordinados en términos de logística por una sola fundación, por Fundación Azteca!

¿Quién más ha hecho algo parecido en este país? ¿En otro? ¿Qué otra fundación? ¿Qué otra televisora? Dígame, por favor.

¿Entonces por qué, a la hora de hablar de lo que pasa en la televisión nacional, no hablamos de esto?

Ni modo de decir que no es cierto. Ahí están las instituciones que han sido ayudadas con cientos de millones de pesos desde hace más de 10 años.

¿Cuándo ha escuchado usted alguna reclamación? ¿Cuándo ha visto alguna irregularidad? ¿Cuándo ha escuchado alguna queja?

Movimiento Azteca es un orgullo para todos los mexicanos, independientemente de que representa algo inmenso y bellísimo para toda la industria mediática latinoamericana.

Felicito desde aquí a los hombres y mujeres que han hecho posible este milagro y a usted lo invito a que entre a la página movimientoazteca.org, vea las metas estado por estado y a que, como yo. participe.

Sí, la televisión es un poder, pero también es un poder positivo, un poder que sale de nosotros. El éxito de Movimiento Azteca lo confirma. ¿A poco no? 

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