El pozo de los deseos reprimidos

"Qué pobres tan ricos"

Por supuesto que le voy a escribir del final de Libre para amarte pero, mientras, ¿qué tal si le doy mi crítica de Qué pobres tan ricos?

¿Qué es? La telenovela que va a sustituir a Libre para amarte, la que se va a estrenar hoy a las 20:25 por El Canal de las Estrellas.

Yo ya vi una parte considerable de este material y estoy en condiciones de criticar sus primeros capítulos.

¿Y qué es lo que le puedo decir? Que esta producción de Rosy Ocampo (La fea más bella) va a ser una de las mejores telenovelas en la historia reciente de la televisión mexicana.

Son las aventuras de una familia de multimillonarios que, por diferentes circunstancias, acaba viviendo con una familia de gente muy pobre de uno de los barrios más humildes de la Ciudad de México.

¿Resultado? Una experiencia divertidísima, familiar y entrañable, que lo mismo lo va a hacer que se carcajee, que le a arrancar varios suspiros y que lo va a poner a pensar sin dejar de ser un espectáculo 100 por ciento popular.

Es más o menos como la película Nosotros los Nobles pero en telenovela y elevada a la ene potencia.

Y no, ni comience a amarrar navajas con que si el plagio, con que si la falta de creatividad o que si con que la manga del muerto.

Este proyecto es una adaptación libre de Pobres Rico, un precioso melodrama colombiano que tiene más de año y medio trabajándose en términos literarios por algunos de los mejores escritores de comedia de este país como Humberto Robles (Divorciadas).

Cuando la comencé a ver, no lo podía creer. Yo, que soy el rudo más rudo de todos los rudos, me empecé a derretir, a involucrar y a divertir como el más apasionado de los fanáticos.

¿Quiénes actúan? Jaime Camil, Zuria Vega, Mark Tacher, Manuel Flaco Ibáñez, Natasha Dupeyrón, Sylvia Pasquel y Raquel Pankowsky, entre muchas otras personalidades.

¿Qué le puedo decir de ellos? Para empezar, que es un privilegio contar con la participación de Jaime Camil.

El señor ya no es actor de telenovelas, es una gran figura internacional que lo mismo hace cine de calidad de exportación que participa en series estadunidenses.

Créame que si Jaime aceptó salir aquí, fue por algo importante que no tienen que ver ni con fama ni con dinero.

Zuria es una reina, punto, una actriz capaz de navegar lo mismo por aguas tan profundas como las de Cloroformo, que por las más melodramáticas como las de Un refugio para el amor. Está espléndida.

Mark es un actorazo increíble que viene de una carrera importantísima en Sudamérica y del cañonazo de Abismos de pasión.

Su personaje aquí no tiene nada que ver con nada que usted o yo le hayamos visto antes.

El Flaco Ibáñez lo va a dejar con el ojo cuadrado, Natasha está de concurso, la Pasquel lo va a hacer reír mucho más que en experiencias previas como Yo amo a Juan Querendón.

Y la Pankowsky, ¡Dios de mi vida!, está deliciosa. Con ella todo es risa, risa, risa, y lo que le sigue.

Ojalá que luego tenga oportunidad de escribirle del resto de las estrellas que participan en este proyecto porque, créame, están dejando el alma y se nota que se están divirtiendo como enanas.

¿Pero sabe qué es lo que más me gusta de Qué pobres tan ricos? Tres cosas.

Primero, que más de una persona se va a identificar con alguno de sus personajes. Dos, que tiene un mensaje hermoso en términos humanos.

¿Cuál? El de la integración social: todos somos iguales, pobres y ricos. Llego el momento de reconocerlo y de unirnos, de amarnos, de respetarnos y de hacer algo juntos.

Y tercero, Qué pobres tan ricos no es una telenovela que tire toda la carne al asador en un primer capítulo.

No, es una idea que se va construyendo con calma para que vayamos conociendo a sus personajes, para que los actores tengan oportunidad de construir algo, para que todos nos vayamos sintiendo bien.

Primero aquello se va a ver muy melodramático, pero poco a poco se va a ir poniendo cómico hasta crecer, crecer y crecer en una explosión de puntadas, romances y situaciones que yo sé que se van a comentar en muchos lados.

Por favor, luche con todas sus fuerzas por ver esta telenovela no solo hoy, no solo esta semana, siempre.

Y es que además de una buena historia y un buen reparto, está bien hecha, es competitiva a escala internacional y trae muy buenas propuestas en cuanto a tecnología, apps y redes sociales.

Pocas veces me he divertido tanto como ahora que estuve viendo este material.

Felicito desde aquí a Rosy Ocampo y a todo su equipo de colaboradores, porque nos van a regalar algo bello, chistoso, importante y completamente diferente a lo que nos acaban de ofrecer con Mentir para vivir.

Lo que es tener talento, versatilidad y dominio de la materia. ¡Felicidades!

¡A gozar se ha dicho! ¡Bienvenida a nuestros hogares, Qué pobres tan ricos! ¡Bienvenida a nuestras familias, la nueva telenovela de Televisa!