El pozo de los deseos reprimidos

¡Estuvo peor!

No nos hagamos tontos, el final de Amor sin reserva de CadenaTres estuvo espantoso, pero el de Hasta el fin del mundo te amaré estuvo igual o peor. ¡Y es Televisa!

Televisa es la reina mundial de las telenovelas, la más grande experta a la hora de hacer melodramas seriados para la televisión nacional e internacional.

¿Cómo es posible que a la empresa que más sabe hacer telenovelas se le haya olvidado hacerlas y, peor tantito, en el horario más importante de su canal más poderoso?

Aunque uno no quiera, comienzan las sospechas. ¿Qué fue lo que pasó ahí? ¿Lo hicieron mal a propósito? ¿Por qué? ¿Para qué?

Yo puedo entender que un canalito sin presupuesto ni experiencia pueda tener problemas con un actor o dos y que a media transmisión tenga que hacer cambios de reparto.

¡No me cabe en la cabeza que a El Canal de las Estrellas le pase esto no una, sino mil veces, con un montón de actores, en un mismo concepto como fue en este caso!

Por poco menos que la quinta parte de eso, en la vieja Televisa le hubieran dado cuello a media producción y los vetos hubieran ido y venido.

Hoy, haga de cuenta que el régimen de impunidad en el que vivimos comienza y acaba en la televisión. ¡Y ahí están las pruebas!

¿Por qué los directivos de esa compañía permitieron que eso siguiera al aire desde que comenzó a tener problemas?

¿Por qué no lo cancelaron? ¿Por qué no lo movieron de horario? ¿Por qué no castigaron abiertamente a nadie?

Y no hablo del chismecito de que si Pedro Fernández tiene o no futuro en XEW-TV, hablo de castigo de verdad, de que se sepa con pelos y señales que perengano o fulana ya no pueden entrar a San Ángel y que a los ejecutivos no les dé miedo decirlo.

Hasta el fin del mundo te amaré es una vergüenza para Televisa especialmente ahora que tiene tantas y tan buenas producciones melodramáticas al aire.

A usted le podrán gustar o no esta clase de programas, pero las telenovelas de El Canal de las Estrellas están pasando por una nueva época de oro.

Cada una, desde Muchacha italiana viene a casarse hasta Amores con trampa tiene muchos puntos a su favor. Hasta el fin del mundo te amaré jamás los tuvo y su desenlace fue poco menos que un atentado contra nuestra paz social.

En el remoto caso de que usted no lo haya visto, ¿qué fue lo que vimos?

Cárteles, asesinatos, secuestros, torturas, colgados, encapuchados y chistecitos privados con la gente de Televisa Deportes.

¿Eso es lo que necesita nuestro México de hoy? ¿Con delincuentes degollados, personas colgadas de cabeza escurriendo sangre y balazos nos vamos a tranquilizar en esta temporada de odio?

¿Con eso nos vamos a divertir justo ahora que las cosas están como están?

No estamos hablando de Señorita Pólvora de los cables y las antenas directas al hogar.

Estamos hablando de televisión abierta nacional, la que genera modelos de conducta, la que lleva nuestro termómetro emocional.

A mí me alarman estas cosas y no por mojigato, porque es aberración que a un país que está sufriendo tanto se le salga con esto, pero hay otra razón todavía peor.

No se vale convertir nuestros peores conflictos, como el secuestro, en un asunto emocionante, sexy o romántico.

Hasta el fin del mundo te amaré lo hizo y la imágenes del domingo no mienten.

Por eso hay tanta gente que mira al delito como algo normal. Por eso hay tantas personas que ya no se sorprenden con esto. Por eso no falta el “vivo” que considera al crimen como una opción para sacar dinero.

En mis tiempos, hubiera sido imposible que el departamento de supervisión interna de Televisa, ya no se diga R.T.C., hubieran permitido eso.

Hoy, no solo lo permiten. No pasa nada.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera lo suficientemente deprimente, el final de ese melodrama careció del más mínimo suspenso.

Toda esa violencia no estuvo puesta en función de algo digno en términos cinematográficos, estuvo de adorno, de salida fácil.

Por lo mismo, los actores, en lugar de actuar, gritaban. A mayor volumen, ¿mayor qué? ¿Mayor intensidad dramática? ¡Me río o me pongo a llorar!

En Hasta el fin del mundo te amaré estuvieron algunos de los más grandes actores de toda la industria de la televisión mexicana. ¡Qué pena haberlos visto haciendo esas ridiculeces!

Y es que sí, existen las telenovelas absurdas, las que nos sacan carcajadas por ilógicas o porque, en su ingenuidad, están mal hechas.

Pero este título fue más allá de lo absurdo y en esas situaciones en las que nos pudimos haber reído, se nos congeló la sonrisa hasta convertirse en una mueca de horror.

Lo bueno es que ya acabó, que se fue y que nunca más lo vamos a volver a ver.

Ojalá que lo olvidemos y que toda esa avalancha de errores sirva como una lección para que jamás se vuelva a repetir.

Ni Televisa, ni sus talentos, ni usted ni yo nos merecemos algo tan espantoso. ¿O usted qué opina?

http://twitter.com/AlvaroCueva

www.facebook.com/AlvaroCuevaTV