El pozo de los deseos reprimidos

¡Son patéticos!

Estoy profundamente decepcionado de El desafío de Buddy Latinoamérica, que se estrenó el sábado pasado por Discovery Home&Health.

Más allá de que se me hizo una producción como de propedéutico de malos estudiantes de escuela chafa de comunicación, si aquello se llama El desafío de Buddy es porque vamos a ver a Buddy, a Buddy Valastro, la superestrella de Cake Boss, el creador de este concepto.

¡Pues no! ¡No sale! De repente lo ponen por ahí, malgrabado en unos clips como de tres segundos antes de los comerciales diciendo, en un español espantoso, regresamos.

Pero eso lo pudo haber grabado con su celular para decirle a sus amigos que iba a ir al baño. No tiene nada de especial.

¿Y qué me dice de los retos? ¡Son patéticos!

Perdón, pero para preparar un postre equis, cualquiera lo prepara, y para hacer un pastel de cuatro pisos, aquí, en la panadería que tengo en la esquina, los hacen y hasta más bonitos.

¿Dónde está la espectacularidad de las dinámicas de Buddy Valardo? ¿Dónde están sus magníficas creaciones? ¿Su estilo? ¿¡Dónde!?

Luego, para acabarla de amolar, ninguno de los participantes tiene algo parecido al encanto.

Todos están como deprimidos, como elegidos a la carrera, como pensados más en términos de ratings que en términos gastronómicos.

¡Y yo que pensaba que Gánale al chef de trece era malo!

De veras, qué decepción y más porque los responsables de este ejercicio se esmeraron en retacarlo de invitados especiales, como Ana María Orozco y Aleks Syntek, y porque nuestro querido chef Alfredo Oropeza funge como presentador.

¡Qué cosa tan más triste! ¿O usted qué opina?

Recordando una época

Como usted sabe, el domingo pasado el canal NatGeo presentó su nueva serie documental Los 90. que, como su nombre lo indica, es una revisión de lo que ocurrió en aquella época prodigiosa.

¿Pero cuál es la nota? La profunda inteligencia de los ejecutivos del corporativo al que pertenece esta señal.

¿Por qué? Porque Los 90 era una serie de National Geographic de Estados Unidos para Estados Unidos, y los señores de nuestro NatGeo la transformaron en un acontecimiento más que local, total.

¿Cómo? Realizando una producción paralela, del mismo calibre, con mexicanos como Elena Poniatowska, Javier Solórzano y Epigmenio Ibarra, más las magníficas narraciones de Martha Debayle y Martín Hernández, donde se tocaron muchos de nuestros grandes temas nacionales de aquel entonces.

Desde lo más denso como el asesinato de Luis Donaldo Colosio hasta lo más entretenido, como la telenovela Mirada de mujer.

¿Y? ¿Qué tiene esto de total? Que los responsables de este concepto combinaron ambas producciones generando algo maravilloso capaz de encantarle al público mexicano, pero también al internacional, a todos los espectadores de todos los mercados.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente para amar Los 90, tal y como sucedió cuando vimos el año pasado Los 80, lo que sintonizamos no fue una clase de historia, fue un espectáculo inteligente, donde aprendimos, recordamos, reconocimos, apreciamos y, lo más fantástico, nos divertimos.

¿Ahora entiende cuando le hablo de la profunda inteligencia de los ejecutivos de NatGeo? Luche por ver Los 90. Le va a encantar.

Mexicanos al ataque

Estamos viviendo un momento histórico dolorosísimo. No hay manera de no sentir tristeza, de no perder la esperanza, de no llenarse de rabia. Estamos mal.

Pero en medio de toda esta oscuridad, de repente aparecen propuestas que nos recuerdan que somos buenos, que tenemos talento, que podemos salir adelante.

Por eso quiero pedirle un favor especial y que lo comparta con sus amigos, con sus alumnos y con su familia:

Sintonice esta noche, en punto de las 21:00, el canal WOBI, disponible en todo el país por diferentes sistemas de televisión de paga.

¿Por qué? Porque a esa hora se va a transmitir la gran final de El emprendedor de México, uno de los mejores programas de televisión de este año, una gloria que usted no se puede perder.

En el remoto caso de que usted no haya leído mi recomendación cuando se estrenó esta joya, ¿qué es? ¿Por qué le hablo tan bien de ella?

El emprendedor de México es un reality show de nuevos creadores de negocios, de gente como usted o como yo, que tiene ideas y que las quiere poner en práctica, hombres y mujeres que quieren progresar, cambiar nuestra realidad nacional, al mundo.

¿Le digo la verdad? Ver aquello a lo largo de todos sus episodios fue ver algo más que un programa de entretenimiento.

Fue como tomar un curso de gestación e implementación de proyectos con inmensos especialistas en materias como ventas, mercadotecnia y sustentabilidad.

Si algo necesita México, son programas como éste. Luche por ver su desenlace. No solo le va a gustar, le va a levantar la moral. Le doy mi palabra de que así será.  

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