El pozo de los deseos reprimidos

¿Qué está pasando con HBO?

Estoy preocupado por HBO y no lo digo sólo por El hipnotizador, su más reciente lanzamiento.

Lo digo por su comportamiento, en general, tanto en América Latina como en el resto del mundo.

Ahí está pasando algo que se tiene que discutir y atender porque, de lo contrario, estos señores comenzarán a retroceder hasta perder su posición en el mercado.

Vámonos por partes para que me entienda. HBO es la marca que más contribuciones le ha hecho a la historia de la industria de la televisión.

Ellos fueron los que inventaron la televisión premium, los que rompieron la barrera que existía entre el cine y la televisión, los que comenzaron a hacer películas, series y miniseries de un nivel increíblemente elevado.

Y, por supuesto, ellos fueron los creadores de algunos de los más grandes éxitos de todos los tiempos como Oz, Sex and the City y The Sopranos.

En el caso concreto de Latinoamérica, esta poderosa compañía consiguió el milagro de traernos títulos de marcas como Showtime, BBC y AMC que, en Estados Unidos, son su competencia.

Así fue como vimos, a través de sus señales, cañonazos indiscutibles como Queer as Folk, A Young Doctor’s Notebook y Mad Men.

Por si esto no fuera suficiente como para amar a HBO, estos genios de la creatividad invirtieron tanto en México como en Argentina, Brasil y Chile para diseñar maravillas como Capadocia, Epitafios, Filhos do Carnaval y Prófugos.

En el caso concreto de México, si no hubiera sido por las aportaciones de HBO, nuestro país jamás hubiera entrado en el negocio de las series al estilo estadunidense.

Jamás otras compañías hubieran realizado producciones como XY, Soy tu fan, Cloroformo, Mujeres asesinas, La teniente y Paramédicos.

HBO sembró algo importante en nosotros como consumidores y como creadores de televisión, nos puso al nivel de los mejores espectadores y de los mejores realizadores del mundo.

Objetivamente tenemos muchas razones para estar agradecidos con esta empresa pero, por desgracia, como que algo pasó que aquello terminó.

Salvo por Game of Thrones, HBO no tiene hoy ningún otro éxito de producción propia que enloquezca a las multitudes.

Sus nuevas realizaciones propias son tan, tan, pero tan de nicho, que cada vez es más difícil que gusten a gran escala.

Lo que miles de personas estamos pagando mes con mes ya no es HBO, es un montón de canales como de cine independiente pero de series de televisión.

Por otro lado, muchas de las empresas que antes le vendían sus contenidos a HBO para que los distribuyera en América Latina ahora, o tienen sus propios canales y prefieren quedarse con sus productos, o se los están vendiendo a otras señales como las de Fox.

¿Resultado? Aquello ya no se ve tan atractivo. Se ve pobre. Se pierde.

No, y espérese, viene lo más deprimente: HBO ya no está produciendo en México con la misma fuerza con la que producía en el pasado.

Es como si se estuviera escondiendo de Televisa y Azteca, como si no les quisiera hacer ruido, como si ya no le interesara nuestro mercado, como si ya no quisiera competir.

Señor Ávila, su más reciente serie en este país, por ejemplo, no da nota ni cuando se graba ni cuando se transmite.

No es que no sea buena, es que no es ni la mitad de seductora de lo que fue Capadocia en su momento. Es como si fuera light. Y HBO no es light, ¿o sí?

Y ni modo de decir que esta corporación ya no produce en América Latina. Se la pasa grabe y grabe en Brasil.

La bronca es que, ¿y nosotros? ¿Ya no merecemos ser atendidos? ¿Ahora los mexicanos valemos menos que los brasileños?

Sí, qué preciosas las producciones brasileñas pero, volvemos a lo mismo, si los mexicanos queremos ver algo de ese país, contratamos el canal brasileño, el canal TV Globo Internacional, no el carísimo paquete HBO Max.

A todo lo que le acabo de decir súmele que HBO jamás se ha molestado en informarle bien a sus suscriptores de servicios maravillosos como HBO GO y HBO On Demand.

A lo mejor usted los tiene y no lo sabe. A lo mejor usted sabe que los tiene y no los usa, no sabe cómo.

Esto es terrible. Punto. Representa una ausencia total de interés, algo parecido a la soberbia.

¿Por qué le comento esto? Porque, como le dije al principio de esta columna, el domingo pasado vi el estreno de El hipnotizador, la nueva serie brasileña de HBO, y ya sé lo que va a pasar:

O se va a desplomar en el capítulo tres como Magnífica 70, o casi nadie la va a ver por ser un producto insoportablemente de nicho.

No se vale porque muchas personas pagan todos los meses su suscripción al paquete HBO MAX esperando otra clase de propuestas, otra clase de atenciones y no las están recibiendo. Es injusto.

Estoy preocupado por HBO, como que se quedó en el pasado, como que se confió o como que quién sabe, pero ahí está pasando algo raro. ¿O usted qué opina? 

alvaro.cueva@milenio.com