El pozo de los deseos reprimidos

La nueva 'Mirada de mujer'

Me esperé muchos días para escribirle de ¿Qué culpa tiene Fatmagül?

¿Por qué? Porque pensé que iba a ser flor de un día, la típica telenovela con un muy buen capítulo uno, pero que después de dos días de transmisiones se iba a venir abajo.

¡Pero no! Fatmagül no solo se ha sostenido, cada día que pasa se pone mejor.

Tal y como lo publiqué en Twitter: "#Fatmagulazteca es la telenovela más fantástica que hemos visto a gran escala en México en años".

Y mire que Avenida Brasil fue una maravilla. Imagínese el tamaño de melodrama seriado del que le estoy escribiendo.

Pero vámonos por partes para que nos entendamos. ¿Qué es Fatmagül? ¿Dónde pasa? ¿Cuándo pasa? ¿De qué trata? ¿Por qué es buena?

¿Qué culpa tiene Fatmagül? es una telenovela turca que se transmite de lunes a viernes a las 21:10 por Azteca 13.

Es la historia de una mujer dulce, buena, bella, pobre e inocente, que tiene a su novio y que es víctima de una violación multitudinaria.

Sí, yo sé que suena a lo que, por muchas razones, jamás veríamos en una telenovela mexicana.

¡Pero qué cree! Atrás de esto, que suena tan feo, se esconde una apasionante historia de amor y lucha por los derechos humanos.

Le voy a decir algo muy fuerte para que entienda la magnitud de este concepto:

¿Se acuerda usted de Mirada de mujer, aquel gran melodrama de los años 90 que hablaba de sexo entre personas de diferentes generaciones, de racismo, sida y aborto?

¿Qué culpa tiene Fatmagül? es eso, un producto que sin dejar de hacernos suspirar, toca temas escabrosos solo que con una ventaja adicional:

Como está hecha bajo los esquemas de producción de otro país, no nos ofende.

Cualquier persona, liberal o conservadora, joven o vieja, la puede ver sin ruborizarse, sin escandalizarse.

Yo, cuando me enteré de que la protagonista de Fatmagül iba a ser violada, pensé en lo peor.

Usted sabe, escena de mujer desnuda peleando contra tipos encuerados entre gritos, golpes y sangre, con los típicos pujidos de toda la vida, atascando de violencia la pantalla. ¡Guácala!

Pues no, la escena de la violación de esta muchacha fue la cosa más fina del universo, un conjunto de imágenes donde a todos los quedaba claro lo que estaba pasando pero sin groserías ni auditivas ni visuales.

Ahí está la magia de este título, en que puede abordar temas muy rudos pero desde una perspectiva familiar, ideal para la televisión abierta de México y de cualquier otro rincón del mundo.

No por nada esta pieza ha arrasado con las preferencias del público en decenas de países, desde los más ricos y exigentes hasta los más humildes y descuidados.

¿Cuál es la nota? Que Fatmagül es la primera telenovela turca que se transmite en el horario estelar de una cadena privada de televisión abierta nacional.

¿Y? ¿Qué tiene esto de bueno si, se supone, tendríamos que estar viendo en esa posición un melodrama mexicano?

Tiene de bueno que pone al público mexicano a la altura de las mejores audiencias del planeta.

Y, no sé usted, pero yo prefiero que las grandes cadenas nacionales engrandezcan sus parrillas de programación con esta clase de aportaciones en lugar de saturarnos con producciones propias inspiradas en historias viejas, aburridas, malas y violentas.

En este momento las telenovelas turcas y las coreanas (K-dramas) son las mejores del mundo y se están viendo en todas partes tal y como estamos viendo hoy a Fatmagül en Azteca.

Atrévase a mirarla. Le juro que no se va a arrepentir, porque los responsables de esta joya están haciendo algo hermoso.

Para empezar, cada libreto de cada capítulo está perfectamente bien estructurado, con giros dramáticos inesperados.

Luego, todos los actores son bellísimos. La belleza turca es ciento por ciento compatible con nuestras aspiraciones.

¿Y qué me dice de esos paisajes tan exóticos para nuestros ojos, de esa manera tan especial de concebir al bien y al mal o de todo lo que está pasando?

¿Qué culpa tiene Fatmagül? denuncia con espeluznante realismo el infierno por el que pasan las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual, sus parejas y sus familias.

Pero también el infierno de los violadores, el de sus familiares y el de sus amigos.

Y no falta la corrupción, y la persona que quiere sacar provecho de esta desgracia. Es monstruoso.

Yo quisiera que mis compañeros periodistas de otras fuentes, que las grandes instancias que se dedican a combatir la violencia contra la mujer en México.

Y que, en general, todos los que están preocupados por la justicia, la equidad y los derechos humanos se dieran cuenta de la oportunidad de oro que tenemos en pantalla con esta maravilla y que le sacáramos provecho.

¿Sabe usted el bien que le haríamos a México si profundizáramos y discutiéramos lo que pasa en Fatmagül?

Por favor, búsquela, mírela, recomiéndela. Le va a encantar. Se lo garantizo.


alvaro.cueva@milenio.com